Destruir, dice. Una playlist para Marguerite Duras

Destruir, dice. Una playlist para Marguerite Duras

Por Pablo Rendón

La música, a menudo empleada de forma incidental, es un elemento fundamental en la obra de Marguerite Duras. Mientras que la música extradiegética suele permanecer aislada y es apenas distinguible, en la obra de Duras cobra un rol protagónico. Así, en un primerísimo primer plano, las melodías que acompañan las imágenes son parte integral de la estructura fílmica: funcionan como elemento desestabilizador que complica la narrativa.

El nombre de Carlos d’Alessio, compositor de vanguardia nacido en Argentina, está invariablemente ligado al cine de Duras. Si bien su primera colaboración se dio en los albores de 1974, cuando la realizadora francesa, que había quedado fascinada con el sentimiento que d’Alessio imprimía en sus composiciones, le encomendó la tarea de musicalizar su película La mujer del Ganges, fue hasta un año después, en 1975, que habría de afianzarse como su compositor de cabecera con India Song: la banda sonora de la película fue tan exitosa que incluso Jeanne Moreau puso su voz, con una letra de la propia Duras, en la melodía del argentino.

Existe, sin embargo, toda una serie de sonidos que forman parte de ese corpus polifónico que es la obra de Duras entre los que se encuentran los nombres de grandes compositores de Ios últimos tres siglos: Bach, Beethoven, Rajmáninov y Stravinsky dan cuenta de otra de sus grandes pasiones: la música clásica. Sólo por mencionar algunos ejemplos, las variaciones sobre un vals de Diabelli, de Johan Sebastian Bach, sirven como contrapunto a la música compuesta por Carlos d’Alessio en India Song, mientras que en Nathalie Granger la niña del mismo nombre ejecuta en el piano, distraída y de manera torpe, los estudios de Carl Czerny.

Para acompañar la retrospectiva Destruir, dice. El cine de Marguerite Duras, que FICUNAM dedica a la escritora y realizadora francesa, cuya obra se caracteriza por una exploración poética de temas como la memoria, el erotismo, la identidad y el colonialismo, nos hemos dado a la tarea de recopilar las canciones que le habitan no sólo como elementos anecdóticos sino como personajes centrales. Bienvenidos, bienvenidas, a este que es también el universo musical de Marguerite Duras.

Marguerite Duras en FICUNAM 13

Destruir, dice. Una playlist para Marguerite Duras

Por Pablo Rendón

La música, a menudo empleada de forma incidental, es un elemento fundamental en la obra de Marguerite Duras. Mientras que la música extradiegética suele permanecer aislada y es apenas distinguible, en la obra de Duras cobra un rol protagónico. Así, en un primerísimo primer plano, las melodías que acompañan las imágenes son parte integral de la estructura fílmica: funcionan como elemento desestabilizador que complica la narrativa.

El nombre de Carlos d’Alessio, compositor de vanguardia nacido en Argentina, está invariablemente ligado al cine de Duras. Si bien su primera colaboración se dio en los albores de 1974, cuando la realizadora francesa, que había quedado fascinada con el sentimiento que d’Alessio imprimía en sus composiciones, le encomendó la tarea de musicalizar su película La mujer del Ganges, fue hasta un año después, en 1975, que habría de afianzarse como su compositor de cabecera con India Song: la banda sonora de la película fue tan exitosa que incluso Jeanne Moreau puso su voz, con una letra de la propia Duras, en la melodía del argentino.

Existe, sin embargo, toda una serie de sonidos que forman parte de ese corpus polifónico que es la obra de Duras entre los que se encuentran los nombres de grandes compositores de Ios últimos tres siglos: Bach, Beethoven, Rajmáninov y Stravinsky dan cuenta de otra de sus grandes pasiones: la música clásica. Sólo por mencionar algunos ejemplos, las variaciones sobre un vals de Diabelli, de Johan Sebastian Bach, sirven como contrapunto a la música compuesta por Carlos d’Alessio en India Song, mientras que en Nathalie Granger la niña del mismo nombre ejecuta en el piano, distraída y de manera torpe, los estudios de Carl Czerny.

Para acompañar la retrospectiva Destruir, dice. El cine de Marguerite Duras, que FICUNAM dedica a la escritora y realizadora francesa, cuya obra se caracteriza por una exploración poética de temas como la memoria, el erotismo, la identidad y el colonialismo, nos hemos dado a la tarea de recopilar las canciones que le habitan no sólo como elementos anecdóticos sino como personajes centrales. Bienvenidos, bienvenidas, a este que es también el universo musical de Marguerite Duras.

La Gira FICUNAM presenta el ciclo Umbral 0. Síntesis FICUNAM en Casa Europa del Círculo de Bellas Artes de Madrid

Destruir, dice. Una playlist para Marguerite Duras

Por Pablo Rendón

La música, a menudo empleada de forma incidental, es un elemento fundamental en la obra de Marguerite Duras. Mientras que la música extradiegética suele permanecer aislada y es apenas distinguible, en la obra de Duras cobra un rol protagónico. Así, en un primerísimo primer plano, las melodías que acompañan las imágenes son parte integral de la estructura fílmica: funcionan como elemento desestabilizador que complica la narrativa.

El nombre de Carlos d’Alessio, compositor de vanguardia nacido en Argentina, está invariablemente ligado al cine de Duras. Si bien su primera colaboración se dio en los albores de 1974, cuando la realizadora francesa, que había quedado fascinada con el sentimiento que d’Alessio imprimía en sus composiciones, le encomendó la tarea de musicalizar su película La mujer del Ganges, fue hasta un año después, en 1975, que habría de afianzarse como su compositor de cabecera con India Song: la banda sonora de la película fue tan exitosa que incluso Jeanne Moreau puso su voz, con una letra de la propia Duras, en la melodía del argentino.

Existe, sin embargo, toda una serie de sonidos que forman parte de ese corpus polifónico que es la obra de Duras entre los que se encuentran los nombres de grandes compositores de Ios últimos tres siglos: Bach, Beethoven, Rajmáninov y Stravinsky dan cuenta de otra de sus grandes pasiones: la música clásica. Sólo por mencionar algunos ejemplos, las variaciones sobre un vals de Diabelli, de Johan Sebastian Bach, sirven como contrapunto a la música compuesta por Carlos d’Alessio en India Song, mientras que en Nathalie Granger la niña del mismo nombre ejecuta en el piano, distraída y de manera torpe, los estudios de Carl Czerny.

Para acompañar la retrospectiva Destruir, dice. El cine de Marguerite Duras, que FICUNAM dedica a la escritora y realizadora francesa, cuya obra se caracteriza por una exploración poética de temas como la memoria, el erotismo, la identidad y el colonialismo, nos hemos dado a la tarea de recopilar las canciones que le habitan no sólo como elementos anecdóticos sino como personajes centrales. Bienvenidos, bienvenidas, a este que es también el universo musical de Marguerite Duras.

FICUNAM 12 marca el regreso a los espacios universitarios de la UNAM

Destruir, dice. Una playlist para Marguerite Duras

Por Pablo Rendón

La música, a menudo empleada de forma incidental, es un elemento fundamental en la obra de Marguerite Duras. Mientras que la música extradiegética suele permanecer aislada y es apenas distinguible, en la obra de Duras cobra un rol protagónico. Así, en un primerísimo primer plano, las melodías que acompañan las imágenes son parte integral de la estructura fílmica: funcionan como elemento desestabilizador que complica la narrativa.

El nombre de Carlos d’Alessio, compositor de vanguardia nacido en Argentina, está invariablemente ligado al cine de Duras. Si bien su primera colaboración se dio en los albores de 1974, cuando la realizadora francesa, que había quedado fascinada con el sentimiento que d’Alessio imprimía en sus composiciones, le encomendó la tarea de musicalizar su película La mujer del Ganges, fue hasta un año después, en 1975, que habría de afianzarse como su compositor de cabecera con India Song: la banda sonora de la película fue tan exitosa que incluso Jeanne Moreau puso su voz, con una letra de la propia Duras, en la melodía del argentino.

Existe, sin embargo, toda una serie de sonidos que forman parte de ese corpus polifónico que es la obra de Duras entre los que se encuentran los nombres de grandes compositores de Ios últimos tres siglos: Bach, Beethoven, Rajmáninov y Stravinsky dan cuenta de otra de sus grandes pasiones: la música clásica. Sólo por mencionar algunos ejemplos, las variaciones sobre un vals de Diabelli, de Johan Sebastian Bach, sirven como contrapunto a la música compuesta por Carlos d’Alessio en India Song, mientras que en Nathalie Granger la niña del mismo nombre ejecuta en el piano, distraída y de manera torpe, los estudios de Carl Czerny.

Para acompañar la retrospectiva Destruir, dice. El cine de Marguerite Duras, que FICUNAM dedica a la escritora y realizadora francesa, cuya obra se caracteriza por una exploración poética de temas como la memoria, el erotismo, la identidad y el colonialismo, nos hemos dado a la tarea de recopilar las canciones que le habitan no sólo como elementos anecdóticos sino como personajes centrales. Bienvenidos, bienvenidas, a este que es también el universo musical de Marguerite Duras.

Punto de vista: Encuentro de nuevas narrativas. Subversiones experimentales – Una perspectiva latinoamericana

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Por Pablo Rendón

La música, a menudo empleada de forma incidental, es un elemento fundamental en la obra de Marguerite Duras. Mientras que la música extradiegética suele permanecer aislada y es apenas distinguible, en la obra de Duras cobra un rol protagónico. Así, en un primerísimo primer plano, las melodías que acompañan las imágenes son parte integral de la estructura fílmica: funcionan como elemento desestabilizador que complica la narrativa.

El nombre de Carlos d’Alessio, compositor de vanguardia nacido en Argentina, está invariablemente ligado al cine de Duras. Si bien su primera colaboración se dio en los albores de 1974, cuando la realizadora francesa, que había quedado fascinada con el sentimiento que d’Alessio imprimía en sus composiciones, le encomendó la tarea de musicalizar su película La mujer del Ganges, fue hasta un año después, en 1975, que habría de afianzarse como su compositor de cabecera con India Song: la banda sonora de la película fue tan exitosa que incluso Jeanne Moreau puso su voz, con una letra de la propia Duras, en la melodía del argentino.

Existe, sin embargo, toda una serie de sonidos que forman parte de ese corpus polifónico que es la obra de Duras entre los que se encuentran los nombres de grandes compositores de Ios últimos tres siglos: Bach, Beethoven, Rajmáninov y Stravinsky dan cuenta de otra de sus grandes pasiones: la música clásica. Sólo por mencionar algunos ejemplos, las variaciones sobre un vals de Diabelli, de Johan Sebastian Bach, sirven como contrapunto a la música compuesta por Carlos d’Alessio en India Song, mientras que en Nathalie Granger la niña del mismo nombre ejecuta en el piano, distraída y de manera torpe, los estudios de Carl Czerny.

Para acompañar la retrospectiva Destruir, dice. El cine de Marguerite Duras, que FICUNAM dedica a la escritora y realizadora francesa, cuya obra se caracteriza por una exploración poética de temas como la memoria, el erotismo, la identidad y el colonialismo, nos hemos dado a la tarea de recopilar las canciones que le habitan no sólo como elementos anecdóticos sino como personajes centrales. Bienvenidos, bienvenidas, a este que es también el universo musical de Marguerite Duras.

La cineasta Elena Pardo presentó ‘Pulsos subterráneos’ en el Museo Experimental ‘El Eco’

Destruir, dice. Una playlist para Marguerite Duras

Por Pablo Rendón

La música, a menudo empleada de forma incidental, es un elemento fundamental en la obra de Marguerite Duras. Mientras que la música extradiegética suele permanecer aislada y es apenas distinguible, en la obra de Duras cobra un rol protagónico. Así, en un primerísimo primer plano, las melodías que acompañan las imágenes son parte integral de la estructura fílmica: funcionan como elemento desestabilizador que complica la narrativa.

El nombre de Carlos d’Alessio, compositor de vanguardia nacido en Argentina, está invariablemente ligado al cine de Duras. Si bien su primera colaboración se dio en los albores de 1974, cuando la realizadora francesa, que había quedado fascinada con el sentimiento que d’Alessio imprimía en sus composiciones, le encomendó la tarea de musicalizar su película La mujer del Ganges, fue hasta un año después, en 1975, que habría de afianzarse como su compositor de cabecera con India Song: la banda sonora de la película fue tan exitosa que incluso Jeanne Moreau puso su voz, con una letra de la propia Duras, en la melodía del argentino.

Existe, sin embargo, toda una serie de sonidos que forman parte de ese corpus polifónico que es la obra de Duras entre los que se encuentran los nombres de grandes compositores de Ios últimos tres siglos: Bach, Beethoven, Rajmáninov y Stravinsky dan cuenta de otra de sus grandes pasiones: la música clásica. Sólo por mencionar algunos ejemplos, las variaciones sobre un vals de Diabelli, de Johan Sebastian Bach, sirven como contrapunto a la música compuesta por Carlos d’Alessio en India Song, mientras que en Nathalie Granger la niña del mismo nombre ejecuta en el piano, distraída y de manera torpe, los estudios de Carl Czerny.

Para acompañar la retrospectiva Destruir, dice. El cine de Marguerite Duras, que FICUNAM dedica a la escritora y realizadora francesa, cuya obra se caracteriza por una exploración poética de temas como la memoria, el erotismo, la identidad y el colonialismo, nos hemos dado a la tarea de recopilar las canciones que le habitan no sólo como elementos anecdóticos sino como personajes centrales. Bienvenidos, bienvenidas, a este que es también el universo musical de Marguerite Duras.

Seminario El público del futuro. Mutaciones y cine de vanguardia, movimientos del cine experimental. Clase magistral con Richard Peña en 16mm

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Por Pablo Rendón

La música, a menudo empleada de forma incidental, es un elemento fundamental en la obra de Marguerite Duras. Mientras que la música extradiegética suele permanecer aislada y es apenas distinguible, en la obra de Duras cobra un rol protagónico. Así, en un primerísimo primer plano, las melodías que acompañan las imágenes son parte integral de la estructura fílmica: funcionan como elemento desestabilizador que complica la narrativa.

El nombre de Carlos d’Alessio, compositor de vanguardia nacido en Argentina, está invariablemente ligado al cine de Duras. Si bien su primera colaboración se dio en los albores de 1974, cuando la realizadora francesa, que había quedado fascinada con el sentimiento que d’Alessio imprimía en sus composiciones, le encomendó la tarea de musicalizar su película La mujer del Ganges, fue hasta un año después, en 1975, que habría de afianzarse como su compositor de cabecera con India Song: la banda sonora de la película fue tan exitosa que incluso Jeanne Moreau puso su voz, con una letra de la propia Duras, en la melodía del argentino.

Existe, sin embargo, toda una serie de sonidos que forman parte de ese corpus polifónico que es la obra de Duras entre los que se encuentran los nombres de grandes compositores de Ios últimos tres siglos: Bach, Beethoven, Rajmáninov y Stravinsky dan cuenta de otra de sus grandes pasiones: la música clásica. Sólo por mencionar algunos ejemplos, las variaciones sobre un vals de Diabelli, de Johan Sebastian Bach, sirven como contrapunto a la música compuesta por Carlos d’Alessio en India Song, mientras que en Nathalie Granger la niña del mismo nombre ejecuta en el piano, distraída y de manera torpe, los estudios de Carl Czerny.

Para acompañar la retrospectiva Destruir, dice. El cine de Marguerite Duras, que FICUNAM dedica a la escritora y realizadora francesa, cuya obra se caracteriza por una exploración poética de temas como la memoria, el erotismo, la identidad y el colonialismo, nos hemos dado a la tarea de recopilar las canciones que le habitan no sólo como elementos anecdóticos sino como personajes centrales. Bienvenidos, bienvenidas, a este que es también el universo musical de Marguerite Duras.

Seminario El público del futuro. Relación viva entre la creación, los agentes culturales y el pensamiento fílmico

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Por Pablo Rendón

La música, a menudo empleada de forma incidental, es un elemento fundamental en la obra de Marguerite Duras. Mientras que la música extradiegética suele permanecer aislada y es apenas distinguible, en la obra de Duras cobra un rol protagónico. Así, en un primerísimo primer plano, las melodías que acompañan las imágenes son parte integral de la estructura fílmica: funcionan como elemento desestabilizador que complica la narrativa.

El nombre de Carlos d’Alessio, compositor de vanguardia nacido en Argentina, está invariablemente ligado al cine de Duras. Si bien su primera colaboración se dio en los albores de 1974, cuando la realizadora francesa, que había quedado fascinada con el sentimiento que d’Alessio imprimía en sus composiciones, le encomendó la tarea de musicalizar su película La mujer del Ganges, fue hasta un año después, en 1975, que habría de afianzarse como su compositor de cabecera con India Song: la banda sonora de la película fue tan exitosa que incluso Jeanne Moreau puso su voz, con una letra de la propia Duras, en la melodía del argentino.

Existe, sin embargo, toda una serie de sonidos que forman parte de ese corpus polifónico que es la obra de Duras entre los que se encuentran los nombres de grandes compositores de Ios últimos tres siglos: Bach, Beethoven, Rajmáninov y Stravinsky dan cuenta de otra de sus grandes pasiones: la música clásica. Sólo por mencionar algunos ejemplos, las variaciones sobre un vals de Diabelli, de Johan Sebastian Bach, sirven como contrapunto a la música compuesta por Carlos d’Alessio en India Song, mientras que en Nathalie Granger la niña del mismo nombre ejecuta en el piano, distraída y de manera torpe, los estudios de Carl Czerny.

Para acompañar la retrospectiva Destruir, dice. El cine de Marguerite Duras, que FICUNAM dedica a la escritora y realizadora francesa, cuya obra se caracteriza por una exploración poética de temas como la memoria, el erotismo, la identidad y el colonialismo, nos hemos dado a la tarea de recopilar las canciones que le habitan no sólo como elementos anecdóticos sino como personajes centrales. Bienvenidos, bienvenidas, a este que es también el universo musical de Marguerite Duras.

Conferencia-performance: Shadowboxing de Laura Huertas Millán

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Por Pablo Rendón

La música, a menudo empleada de forma incidental, es un elemento fundamental en la obra de Marguerite Duras. Mientras que la música extradiegética suele permanecer aislada y es apenas distinguible, en la obra de Duras cobra un rol protagónico. Así, en un primerísimo primer plano, las melodías que acompañan las imágenes son parte integral de la estructura fílmica: funcionan como elemento desestabilizador que complica la narrativa.

El nombre de Carlos d’Alessio, compositor de vanguardia nacido en Argentina, está invariablemente ligado al cine de Duras. Si bien su primera colaboración se dio en los albores de 1974, cuando la realizadora francesa, que había quedado fascinada con el sentimiento que d’Alessio imprimía en sus composiciones, le encomendó la tarea de musicalizar su película La mujer del Ganges, fue hasta un año después, en 1975, que habría de afianzarse como su compositor de cabecera con India Song: la banda sonora de la película fue tan exitosa que incluso Jeanne Moreau puso su voz, con una letra de la propia Duras, en la melodía del argentino.

Existe, sin embargo, toda una serie de sonidos que forman parte de ese corpus polifónico que es la obra de Duras entre los que se encuentran los nombres de grandes compositores de Ios últimos tres siglos: Bach, Beethoven, Rajmáninov y Stravinsky dan cuenta de otra de sus grandes pasiones: la música clásica. Sólo por mencionar algunos ejemplos, las variaciones sobre un vals de Diabelli, de Johan Sebastian Bach, sirven como contrapunto a la música compuesta por Carlos d’Alessio en India Song, mientras que en Nathalie Granger la niña del mismo nombre ejecuta en el piano, distraída y de manera torpe, los estudios de Carl Czerny.

Para acompañar la retrospectiva Destruir, dice. El cine de Marguerite Duras, que FICUNAM dedica a la escritora y realizadora francesa, cuya obra se caracteriza por una exploración poética de temas como la memoria, el erotismo, la identidad y el colonialismo, nos hemos dado a la tarea de recopilar las canciones que le habitan no sólo como elementos anecdóticos sino como personajes centrales. Bienvenidos, bienvenidas, a este que es también el universo musical de Marguerite Duras.

Se realizó la Ceremonia de Premiación de la décima segunda edición de FICUNAM

Destruir, dice. Una playlist para Marguerite Duras

Por Pablo Rendón

La música, a menudo empleada de forma incidental, es un elemento fundamental en la obra de Marguerite Duras. Mientras que la música extradiegética suele permanecer aislada y es apenas distinguible, en la obra de Duras cobra un rol protagónico. Así, en un primerísimo primer plano, las melodías que acompañan las imágenes son parte integral de la estructura fílmica: funcionan como elemento desestabilizador que complica la narrativa.

El nombre de Carlos d’Alessio, compositor de vanguardia nacido en Argentina, está invariablemente ligado al cine de Duras. Si bien su primera colaboración se dio en los albores de 1974, cuando la realizadora francesa, que había quedado fascinada con el sentimiento que d’Alessio imprimía en sus composiciones, le encomendó la tarea de musicalizar su película La mujer del Ganges, fue hasta un año después, en 1975, que habría de afianzarse como su compositor de cabecera con India Song: la banda sonora de la película fue tan exitosa que incluso Jeanne Moreau puso su voz, con una letra de la propia Duras, en la melodía del argentino.

Existe, sin embargo, toda una serie de sonidos que forman parte de ese corpus polifónico que es la obra de Duras entre los que se encuentran los nombres de grandes compositores de Ios últimos tres siglos: Bach, Beethoven, Rajmáninov y Stravinsky dan cuenta de otra de sus grandes pasiones: la música clásica. Sólo por mencionar algunos ejemplos, las variaciones sobre un vals de Diabelli, de Johan Sebastian Bach, sirven como contrapunto a la música compuesta por Carlos d’Alessio en India Song, mientras que en Nathalie Granger la niña del mismo nombre ejecuta en el piano, distraída y de manera torpe, los estudios de Carl Czerny.

Para acompañar la retrospectiva Destruir, dice. El cine de Marguerite Duras, que FICUNAM dedica a la escritora y realizadora francesa, cuya obra se caracteriza por una exploración poética de temas como la memoria, el erotismo, la identidad y el colonialismo, nos hemos dado a la tarea de recopilar las canciones que le habitan no sólo como elementos anecdóticos sino como personajes centrales. Bienvenidos, bienvenidas, a este que es también el universo musical de Marguerite Duras.