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Aciertos. Encuentro Internacional de Escuelas de Cine

Aciertos. Encuentro Internacional de Escuelas de Cine

Por Mauricio Rosas Hernández

En esta edición totalmente en línea de FICUNAM, Festival Internacional de Cine UNAM, tuvimos el gusto de recibir y conversar en la virtualidad con las y los estudiantes de las escuelas de cine de Iberoamérica que, como en ocasiones anteriores, participan en la competencia de cortometraje Aciertos: Encuentro Internacional de Escuelas de Cine. En este sexto día de actividades Laura Alderete y Sébastien Blayac, programadores del Festival, moderaron el diálogo que sostuvieron a través de nuestras redes. Les presentamos un breve repaso de lo que se habló esta mañana:

Los niños lobo (Otávio Almeida, Cuba, 2020, 18 min). EICTV. Escuela Internacional de Cine y TV de San Antonio de los Baños Cuba

El interés de Otávio Almeida por contar esta historia comenzó cuando vio jugar a los niños protagonistas (Alejandro y Visman), al mismo tiempo que revivían las memorias de su padre. Respecto al trabajo con ellos, mencionó que la línea ética en realidad fue muy tenue y difícil de transitar. Era un compromiso que se trabajaba constantemente en el día a día, dentro de las conversaciones que mantenía con la familia. Reconoció que al momento de mostrar el corte final del cortometraje a la familia Pacheco fue un shock, especialmente para el padre, pues vio la naturalidad con la que sus hijos revivían esas violencias y los relatos de la guerra en Angola. En su proceso creativo jugó con la concepción de realidad y ficción: ambas como componentes que fundamentaban un momento álgido de la historia cubana.

Construção (Leonardo Santos da Rosa, 2020, Brasil, 16 min). Universidade Federal de Pelotas

Respecto a Construcción, Leonardo Santos da Rosa compartió con el público que la manera en que de desarrolló el proyecto fue ambivalente, se sostuvo tanto en la construcción como en la deconstrucción, pero no solo la manera concreta en que se ve representada la casa, sino también la evolución misma de los personajes en medio de un contexto social complicado como lo es el de las periferias en Brasil. La familia Gomes realmente experimenta una violencia urbana y, en ese sentido, el deseo del niño de convertirse en un policía es un reflejo de esa complejidad social.

Lo que nos queda (Yudiel Landa, México, 2019, 19 min). Arte7

Yudiel Landa nos contó que la idea de realizar Lo que nos queda surgió a partir de que él concibe a Nueva Italia, Michoacán, como su lugar de origen. Como un espacio al cual puede regresar cada cierto tiempo y sentir que nada o muy poco ha cambiado, pero que a la vez se encuentra sumergida en un contexto de normalización de la violencia. Donde en el cotidiano encontraba a personas armadas en la calle, formadas en las filas de las tiendas como si nada pasara. La necesidad de narrarlo desde la trinchera que ocupa en la sociedad como cineasta con las herramientas que él sabe manejar le parecía una forma justa de señalar esa violencia. Para él, el cine Cinemas Golden que vemos incendiarse en el cortometraje representaba un lugar de resguardo que lo hacía sentir seguro. 

La hoguera (Carlos Saiz, España, 2020, 19 min). EFTI. Centro Internacional de Fotografía y Cine

Por su parte, Carlos Saiz reconoció que el proceso para grabar su cortometraje La hoguera fue relativamente sencillo; él conoce y es amigo íntimo de Lionel, el personaje principal. Por lo que la construcción de la puesta en escena y particularmente la situación que vemos desarrollarse era algo que sucedía en la vida real. Además, durante su estancia en la escuela, la relación personal que mantenía con él suscitaba fácilmente el ensayo de ficciones y la escritura de situaciones cinematográficas en general.

Ella i jo (Jaume Claret Muxart, España, 2020, 20 min). EQZE. Elías Querejeta Zine Eskola

Jaume Claret Muxart inició el proyecto de Ella i jo por la necesidad de reivindicar tanto a su abuela como a su tía, ambas pintoras que en cierta medida habían sido eclipsadas por el trabajo de su abuelo quien también es pintor. Al mismo tiempo, este cortometraje surge de una correspondencia con su madre mientras se encontraban alejados. La decisión de filmarlo en 16 mm. viene de la búsqueda por recobrar la expresividad plástica que las pinturas tienen por sí mismas. De la misma forma compartió con el público virtual que mientras desarrollaba este proyecto tenía como referentes el cine de Angela Schanelec y las lecturas de Robert Bresson, específicamente Notas sobre el cinematógrafo (1975).

Fuera de campo (Adriana Thomasa y Pablo Vilas, Chile, 2020, 25 min). Pontificia Universidad Católica de Valparaíso

El proceso en el que Adriana Thomasa y Pablo Vilas se vieron sumergidos a la hora de realizar su cortometraje Fuera de campo fue muy intuitivo pues poco a poco se familiarizaron con la comunidad de La Calera. Esto sucedió a partir de su acercamiento con una ONG que intentaba integrar a la comunidad inmigrante haitiana del lugar con la vida corriente. Su acercamiento fue progresivo y pronto se dieron cuenta de que lo que acontecía alrededor de los partidos de fútbol era más importante, pues cada domingo todos compartían un mismo momento. Para construir las secuencias les ayudó compartir las grabaciones en bruto con sus compañeros de clase y recibir sus comentarios.

Esta no es una historia sobre China (Francisca Jiménez Ortegate, 2020, Argentina, 15 min). Programa de Cine de la Universidad Torcuato Di Tella

Francisca Jiménez Ortegate presenta su cortometraje como un falso documental. Mencionó que las imágenes que presenta pertenecen al archivo personal de su padre, quien era militar de las fuerzas armadas de Colombia. A partir de esas fotografías fue hilando simbologías junto con los colores y el texto del guion. En referencia al éste último apunta: “me parecía importante tener un guion muy ligero a base de anécdotas, la traducción al chino tradicional es significativa porque es una simplificación del lenguaje, así deja que la imagen hable por sí sola”. Respecto a la Universidad Torcuato di Tella apuntó que fue una experiencia muy enriquecedora, pues tiene una apertura hacia la interdisciplina y tuvo oportunidad de compartir con politólogos, filósofos y actores. La Jetée y Sans soleil del cineasta francés Chris Marker fueron referentes importantes para ella.

Sol y Tud (Valeria Annemick Portilla Aguirre, México, 2020, 19 min). Universidad de la Comunicación

En el contexto del enclaustro por la crisis sanitaria fue que Valeria Annemick Portilla Aguirre desarrolló su cortometraje Sol y Tud. A partir de la utilización de una handycam grabando través de su ventana y con material de archivo, integró a su proceso creativo los escritos de su diario personal así como la experiencia sensible que vivía bajo las circunstancias del encierro y de reconocerse en un lugar atípico. Caracteriza su proyecto como psico-cine; considera que en ese momento necesitaba exteriorizar muchos sentimientos y poco a poco fue que la propia realización se convirtió en una terapia. La decisión de poner subtítulos en vez de leerlos fue para invitar a los espectadores y leerlos y ponerse en su lugar. Sol y Tud fue un proceso de aceptación de las circunstancias.

Antes del fin (Antonia Sánchez y Vicente Fres, Chile, 2020, 16 min). Instituto Profesional ARCOS

En referencia a su cortometraje apocalíptico, Antonia Sánchez compartió que partieron de la premisa de que el mundo se va a acabar, de ahí que se vieran el caos, la liberación de los excesos así como la euforia de una generación que carece de una noción de futuro. Igualmente mencionó que “salir a la calle era una situación complicada, vimos que muchas personas estaban dispuestas a entregarse hasta la muerte peleando por algo grande, algo que superaba el contexto nacional.” Por su parte, Vicente Fres aseguró que la parte más complicada fue saber en qué punto habían acabado; entre la coyuntura de las protestas sociales que sucedían en ese momento y el proceso de edición les costó mucho desapegarse de Antes del fin: Andábamos en todas partes con la cámara, grabábamos las fiestas y las calles. Aún durante el montaje seguíamos grabando.

La siesta del carnero (Valeria Hofmann, España, 2020, 18 min). Master LAV

En su cortometraje La siesta del carnero, Valeria Hoffman comenzó un guion a partir de tres cartas de tarot. Conjuntó elementos heterogéneos como lo son las capturas de pantalla y los mapas que se pliegan gracias a la influencia que dejó en ella la lectura de Mil mesetas (Deleuze-Guattari, 1972). Mencionó que su intención era relacionar de alguna manera la cocina y su lugar de origen, Chile, con el lugar donde se encontraba estudiando: España. En su cortometraje le interesaba desarrollar la idea de un cine roto, dar espacio a la improvisación y al error. En torno a su experiencia en el master, dijo que la estadía fue desafiante pues “no vas a sentarte y recibir la información, son clases muy participativas”.

Luego de las participaciones consecutivas de las y los cineastas, compartimos un espacio para conjuntar ideas en torno a las experiencias pedagógicas de las diferentes escuelas. Entre otras cosas se mencionó la importancia que tienen las enseñanzas no únicamente técnicas, sino aquellas que abren nuevas rutas académicas y permiten pensar en la difusión de los trabajos así como en los procesos de producción desde perspectivas autorales. Por su parte, Otávio Almeida destacó en ese sentido la labor de apoyo que ha realizado la Escuela Internacional de Cine y TV de San Antonio de los Baños Cuba, pues en más de una ocasión ha fungido como casa productora en trabajos de renombre internacional. Por otro lado, Valeria Annemick Portilla Aguirre mencionó que, si bien en su escuela no existen departamentos que se encarguen específicamente de la difusión y la vinculación con distintas esferas del mundo del cine, les alientan a concluir sus trabajos y a difundirlos por otras vías. Destacó la importancia de creer en los proyectos que surgen de lo personal.

Con estas consideraciones se hizo hincapié en la importancia que tiene para las y los estudiantes de las escuelas de cine el ensayo de rutas de producción pormenorizadas, así, al momento de integrarse a proyectos de largo aliento (con apoyos gubernamentales o privados) se vuelve relativamente más sencillo el manejo material de dichos proyectos.

Leonardo Santos da Rosa señaló la importancia que sigue teniendo el advenimiento del cine de formato digital, pues en escuelas de reciente creación como lo es la Universidade Federal de Pelotas generalmente no se cuenta con los recursos suficientes para adquirir equipos costosos, en cambio utilizan cámaras DSLR para la mayoría de los trabajos escolares. Aún dentro de estas limitaciones técnicas, destacó los procesos de aprendizaje que toman en cuenta otro tipo de cine, un cine que surge a partir de ideas y conceptos y no de una producción-realización. Un cine que busca ser menos elitista.  

Al concluir, y siguiendo esta línea del cine por venir, destacaron las intervenciones finales de las directoras Antonia Sánchez y Francisca Jiménez Ortegate:

“El cine es colectivo, durante mucho tiempo se mantuvo la idea de una jerarquía piramidal. Yo creo que no es así, más bien es una familia que funciona por un bien común, involucrando todas sus partes y dejando la individualidad de lado”.

– Antonia Sánchez, codirectora de Antes del fin

“El cine que viene tiene que pensarse desde la apertura de medios, desde una manera más expandida. Por ejemplo, un cine hecho por jóvenes estudiantes o por personas que desde su subjetividad hacen aquello que sienten”.

– Francisca Jiménez Ortegate, directora de Esta no es una historia sobre China

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Kleber Mendonça Filho en FICUNAM: Bacurau, un pueblo violentado

Kleber Mendonça Filho en FICUNAM: Bacurau, un pueblo violentado

Por Fernanda Santiago Díaz

Lunes 22 de marzo de 2021. El cineasta brasileño Kleber Mendonça Filho ofreció una clase magistral exclusiva para alumnos de escuelas de cine, como parte de las actividades de la decimoprimera edición de FICUNAM. En ella, charla junto a Maximiliano Cruz, programador del festival, sobre su más reciente largometraje: Bacurau (2019).

Como introducción, habló de sus inicios en el mundo del cine. Iniciando como estudiante de comunicación y periodismo que escribía de cine desde 1992. “Algunas personas me veían como periodista, otras como un crítico de cine, luego como un realizador de video y ahora como un cineasta. Es interesante porque la transición tuvo siempre lugar. […] Recuerdo los años en los que escribía con mucho amor, como momentos especiales”, mencionó.

Bacurau es una película que mezcla diferentes géneros cinematográficos, sin embargo, predomina el western, género que pocas veces hemos visto con tanto éxito en los países latinoamericanos. “Cuando pensamos en Bacurau, pensamos en la clase de cine que el cine brasileño no está haciendo”, mencionó el director.

Esta obra cinematográfica fue, y es, sin duda una de las más aclamadas del cine brasileño desde su estreno y presentación. Tan sólo recordemos que en el festival de Cannes recibió el Premio del Jurado. Bacurau es una película política aunque para algunos podría parecer sólo ficción. “Hay una división invisible que para mi no es invisible, hay una división política que para mi es muy obvia y muchos otros no ven. […] Cuando escribimos el guión, pensamos en las comunidades que sufren sin la atención y el cuidado del gobierno, y creo que eso es sólo supervivencia”, comenta Kleber. 

Bacurau es una película donde aquellos que se sienten solitarixs y que no pertenecen a algún lugar, pueden ser libres y ser ellxs mismxs. Esto hablando no solamente de la historia que se cuenta y el lugar en que se ambienta, ㅡdonde vemos personajes lésbicos y gay representados con toda normalidad, algo que por fin se hace sin dar mayor explicación, sin estereotipos ni estigmasㅡ, sino también refiriéndose al set y la producción de esta obra. 

El director mencionó que existió una convivencia con los actores y actrices, así como una conexión con sus personajes. Como es el caso de Lunga, el héroe despreciado por el exterior pero apreciado por la gente que le vio crecer. En un inicio, el personaje se pensaba como una persona trans, pero el director consideró mejor dejarle esa decisión a quien le daría vida, es decir, a Silvero Pereira, quien participó activamente en la creación de su personaje, creándolo como un hombre gay sin temor a nada. “El guión capturó la imaginación de los actores. Ningún personaje es simple”, señala Kleber.

Otro elemento del que nos habló el director brasileño es la interacción interesante que se da entre el cine y la sociedad, donde se tocan temas con los que las personas se identifican. “Es hermoso cuando la película se vuelve parte de la gente”, destaca. En su película se habla de la violencia y descuido del gobierno a los pueblos pequeños o comunidades como las favelas, por tanto se busca visibilizar tal problema.

“Bacurau es un pueblo que sufre violencia, luego otro poco más de violencia, y otro poco más de violencia. Y entonces reaccionan ante esa violencia”, comenta Kleber. Precisamente, para hablar de ella, se pensó en el tratamiento que se le daría, pues querían mostrar imágenes de impacto como el momento en que uno de los personajes, Damiano, reacciona ante la violencia y vuela la cabeza de uno de los cazadores/asesinos americanos, pero por otro lado, también se buscaba ser sutil con escenas como las referentes a la violencia hacia las infancias. Se toca el tema y se pone sobre la mesa, pero no se muestra explícitamente.

Algo que el director temía era la duración del inicio de la película, pues en el cine comercial, las películas suelen “empezar” después de pocos segundos o minutos sin dar información previa para conectar todo. “Nuestro gran miedo era que el inicio de la película fuera muy largo, y para algunos lo fue, pero para nosotros era correcto que durara ese tiempo. […] me gusta que todo esté en la mesa para después conectar la información”, comenta. 

Como cineasta, algo que se teme es dar por terminada una película sólo por la presión del tiempo. “Es muy importante sentarse a ver la película y saber lo que la película quiere”, reflexiona. En el caso de Bacurau, menciona que en la edición tardó cerca de 10 meses, esto para que al final la película fuera el resultado que quería.

“Con mis películas aprendí que todo lo que tienes que hacer es decir la verdad. Brasil tiene un gran problema con la verdad, es siempre fracturada por los medios de comunicación. Todo lo que escribimos en Bacurau es algo cierto. Cuando la gente ve eso, se vuelven completamente locos, es como ‘nunca he visto alguna cosa así antes’”. Con tal pensamiento, Kleber Mendonça Filho concluye la charla, dejando mucho que pensar sobre el arte de hacer cine, así como el gusto por apreciarlo.

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Encuentros en vivo: Los Fundadores + Ciudad

Encuentros en vivo: Los fundadores + Ciudad

Por Fernanda Santiago Díaz

“FICUNAM es un festival que con su programación nos ha ayudado mucho a crecer, en el aspecto personal y profesional”
-Diego Hernández, director de Los fundadores

Como parte del quinto día de actividades de FICUNAM, se realizó el encuentro en vivo con las y los creadores de dos películas de la sección Ahora México: Los fundadores, dirigida por Diego Hernández y coproducida por Melissa Castañeda; y Ciudad, de Carlos F. Rossini.

Los fundadores

Comenzando con una charla sobre Los fundadores, un largometraje sobre el desarrollo profesional de Renee, Andrés y Diego, estudiantes universitarios, que se ve afectado debido a un desvío de recursos por parte de las autoridades. Diego y Melissa hablan de su experiencia en este primer proyecto de gran magnitud. “Tenía una necesidad por retratar espacios que me eran familiares, habituales y cotidianos, y muchos de ellos iban a cambiar o transformarse, o iban a dejar de ser”, menciona el director.

Como parte de su proceso de realización, la coguionista menciona que se trataba de pensar en una acción que quisieran mostrar o un tema del que quisieran hablar, escribiendo sólo palabras clave y posteriormente viendo cómo surgía la convivencia entre los actores, esto dando como resultado una película más auténtica y orgánica en cuanto a las actuaciones.

Ambos creadores son jóvenes, por lo que mencionaron algo sobre su acercamiento al cine. “Algo que he mantenido desde que comencé a agarrar la cámara, es el gusto por hacerlo”, menciona Diego Hernández, mientras que Melissa Castañeda dice: “mucho de mi acercamiento ha sido por espacios independientes de cine”.  Asimismo, mostraron agradecimiento hacia FICUNAM pues, consideran, es un festival con una programación que les ha ayudado a crecer en el aspecto personal y profesional.

Ciudad

Posteriormente, Carlos F. Rossini, director y José Miguel Enriquez, director de sonido de Ciudad, charlaron sobre este proyecto audiovisual filmado en blanco y negro, con una fotografía impecable, encuadres perfectamente ejecutados, y una sonorización bien pensada, Ciudad es una oda a la Ciudad de México y un poema visual sobre ella.

“Rossini menciona que en el cine comercial, siempre se busca contar una historia sobre alguien, tener un sujeto que nos guíe de la mano y nos lleve a una narración sobre él”. Sin embargo, lo que se buscaba con Ciudad era ver una película que pudiera admirar el espacio y tiempo generado. “Es una película sobre la relación de los que habitan una ciudad [y esta misma]”.

En cuanto a un guion que construir y la idea de la película, nos dice el director: “los discursos y las ideas que teníamos en la mente se iban desarrollando con pláticas y mucha investigación […] El poder percibir el tiempo y el espacio sin que sea de una forma banal, es un reto”.

Por su parte, José Miguel como director de sonido, menciona que “la imagen te provoca algo. […] Cuando grabas la ciudad, empiezas a descubrirla de una manera que no lo harías sin el micrófono” y es a partir de ello que visualizó los sonidos y música que acompañaría a las imágenes que un gran y talentoso grupo de fotógrafes capturaron en un primer corte.

La pregunta obligada, mencionan, es la razón del uso del blanco y negro. Es una película que se cuenta de una manera orgánica en la que se evita caer en ciertas simbologías a las que nos acostumbramos por la dinámica capitalista en la que vivimos, una es la simbología de los colores, notoriamente influenciada por la publicidad, lo que se pretende es “borrar esa ciudad comercial”. 

Por otro lado, el uso del recurso monocromático se remite también a la relación del director con la fotografía en blanco y negro. “Aprendí a ver en blanco y negro las imágenes, así puedo analizar los contrastes”.

“Las películas no tienen un deber ser. Son como plantas que tienen que crecer. No hay que quitarles la posibilidad”, comenta Rossini. Citando dicha reflexión, terminamos un encuentro en vivo de dos propuestas que trastocan y resuenan en nuestro ser como habitantes de un México con latitudes y contextos diversos, con fundadores y ciudades conexas.

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Encuentros en vivo: Los Plebes + ¿Qué harás cuando Dios muera?

Encuentros en vivo: Los Plebes + ¿Qué harás cuando Dios muera?

Por Ariana Graciano

Dos películas muy punk se proyectaron durante este fin de semana en el FICUNAM 11. Por un lado, Los Plebes retrata a un grupo de jóvenes sinaloenses inmersos en el narcotráfico desde una perspectiva sin violencia. Por otro, ¿Qué harás cuando Dios muera? aborda la situación de una generación citadina millenial con todas sus preocupaciones y pesares actuales. En ambas existe una convergencia: no hay futuro. 

Para acompañar el estreno del par de largometrajes, se llevó a cabo un encuentro virtual con los productores de Los Plebes, así como con los protagonistas y el director de ¿Qué harás cuando Dios muera? A continuación, te contamos sobre lo más relevante del evento. 

Los Plebes

Al inicio de la conversación, Gabriel Stavenhagen y Francisco Paparella mencionaron que el objetivo principal era mostrar el tiempo libre de jóvenes que se arriesgan por poco dinero a actividades del narcotráfico en Sinaloa. Destacaron que la idea fue el eje principal del proyecto y no tanto un guion, como suele hacerse en la mayoría de las producciones. 

Hablaron sobre las complicaciones técnicas (la película fue grabada con un par de iPhones) y de los protocolos de seguridad establecidos para salvaguardar a los directores; de igual forma, señalaron la importancia de respetar los entornos y tiempos de los protagonistas.  En ese sentido, Stavenhagen mencionó que la  producción estuvo enfocada en escuchar las necesidades de Eduardo Giralt Brun (director). 

Emmanuel Massu (codirector) fue quien consiguió los permisos para entrar a los barrios de Sinaloa. Sobre ello, los productores comentaron que los “superiores” de los chicos estuvieron de acuerdo con el rodaje. Además, comentaron que percibieron la emoción de los plebes por estar frente a una cámara y mostrar su rostro. 

“Es un retrato y un entendimiento de una psique. Al compartir tanto tiempo con los Plebes, [los directores] se dieron cuenta de que ellos se enfrentan a una cantidad de preguntas sobre cuestiones más filosóficas y en donde una de las principales es: ‘¿qué pasa si me muero hoy?’ Creo que hay una banalización sobre lo que es el narco a través de las series y las películas y este proyecto se aleja totalmente”, expresó Francisco Paparella. 

Desde el punto de vista de Gabriel Stavenhagen, la película es sobre una juventud perdida que nace en el lugar y momento equivocado, en donde las opciones son pocas.

“Estos plebes son los más rápidos del barrio Son chicos que tienen una habilidad mental y gran carisma. Son los más inteligentes, los que ganan olimpiadas de matemáticas. Son personas que, si bien eligen estar dentro de esta organización, es porque no tienen ninguna otra opción y económicamente se van a quedar siempre en la misma situación. Encuentran una vía de escape dentro del narco y muchas veces ese no es un camino largo, obviamente.”

Uno de los aspectos más fuertes del conversatorio llegó a través de una pregunta del público: ‘¿Qué sensación les deja saber que produjeron una película en la que han inmortalizado a una persona que no vivirá por mucho tiempo?’

“A mí me deja una sensación de bastante vacío. Una cierta tristeza por estos personajes. Sabemos que cometen acciones que son completamente repudiables, pero son parte de una juventud perdida, no es una elección. Ellos tienen un flash, una idea sobre eso y luego se pierden en el crimen organizado”, finalizó Francisco Paparella.  

¿Qué harás cuando Dios muera?

La segunda sesión del encuentro en vivo arrancó con Hugo Villaseñor reflexionando sobre el origen de su largometraje. El director comentó que todo surgió de un miedo a la incertidumbre y al futuro de los jóvenes en México. De igual forma, el realizador habló sobre sus razones para incluir el elemento de la pornografia en la película. 

“El porno es una herramienta creada para el placer del hombre y es de cierta forma una manera de cosificar a la mujer. Para mí este elemento es para poner el dedo sobre el renglón sobre estas actitudes. Entiendo que cause morbo o preocupación por algunas de esas escenas, pero la intención es otra”. 

Por otra parte, la actriz Joselyn López y el actor Eduardo Eliseo hablaron sobre sus respectivos acercamientos al proyecto, mencionando que se trata de una cinta hecha con pasión y honestidad. 

“Es un cine independiente, de mucho corazón. Es ese cine que nosotros le llamamos ‘guerrillero’. Es ese cine que no necesita de tanto presupuesto para hacerse. Fue eso lo que llamó mi atención y que el guion fue también algo que me estaba pasando en mi relación sentimental”, destacó Eduardo Eliseo. 

Los protagonistas expresaron que fue todo un reto grabar las escenas de sexo, pero que la comunicación con el director y el equipo de trabajo fue fundamental.

En cuestiones estéticas, Hugo Villaseñor mencionó que la película intenta ser “ruidosa, sucia, mugrienta”, debido a que habla de un tema caótico y de un par de jóvenes que están encerrados en una “selva de asfalto” como lo es la Ciudad de México.  

Para finalizar, el director compartió algunas de sus influencias y referencias cinematográficas, así como su experiencia al colaborar con el actor pronográfico Gerardo “El Diablo”. Además, mencionó que el nombre de la cinta proviene de un pasaje que leyó en el  libro “El vampiro de la colonia Roma” de Luis Zapata Quiroz. 

Si te perdiste de alguno de los conversatorios, te invitamos a verlos a través de la página de Facebook y YouTube de FICUNAM 11. ¡Disfrutalos!

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Encuentros en vivo: A Day in a Life

Encuentros en vivo: A Day in a Life

Por Mauricio Rosas Hernández

El cine de autor suele recuperar los mejores elementos estilísticos de las y los cineastas a lo largo de su trabajo artístico, con películas que cuentan el mismo tema desde distintas perspectivas. Sin lugar a dudas un ejemplo de ello es Larry Clark, quien ha construido para sí un lugar muy importante dentro del cine estadounidense de los noventas como uno de los exponentes del cine under. 

En esta edición de FICUNAM tenemos el gusto de presentar el estreno mundial de su nuevo cortometraje codirigido con el joven músico y director Jonathan Velasquez: A Day in a Life. Aquí les contamos brevemente el encuentro en vivo que transmitimos por nuestras redes y en colaboración con Cine Tonalá; una conversación entre Jonathan Velasquez y Michel Lipkes.

Hasta los 21 años Jonathan no había salido del condado de Los Ángeles; pasaba el tiempo en la calle, escuchando la música de The Misfits y practicando skateboarding con sus amigos, ahí fue donde conoció a Larry. Él comenzó a compartirle su gusto por Bob Dylan, Duke Ellington y la fotografía y poco a poco se hicieron amigos. 

Desde su participación en Wassup Rockers (2005), Jonathan pudo aprender la forma en la que Larry dirigía a sus cinematógrafos y a sus actores. Larry le ofreció trabajar con él y así fue como aprendió las bases para convertirse en director, a la par que desarrollaba su vida como músico.

Jonathan se mudó a París a los 24, ahí conoció la vida juvenil del viejo continente y se sorprendió por la cantidad de fumadores adolescentes. “Fumaban todo el tiempo, caminaban, fumaban, se bañaban, fumaban”. Él y sus amigos iban a las fiestas y al día siguiente veían las montañas de ceniza esparcidas por el suelo. “Cuando preguntaba a los demás por qué fumaban tanto me decían que era porque la chica o el chico que les gustaba también lo hacía”. Así fue como surgió la idea de hacer una película.

Llamó a Larry y le contó la idea que tenía, pidió su ayuda para la realización del guion y se juntaron para codirigir A Day in a Life. La manera en que dirigieron a los actores fue muy natural “poníamos situaciones y ellos hacían lo que querían, la cámara casi nunca cortaba”. Para Jonathan, la realización de la película fue más como una lección, pues escuchaba e intercambiaba ideas con Larry todo el tiempo, como eran amigos ese proceso fue muy fácil. En cambio, el reto comenzó en la edición pues al final del rodaje tenían una hora de material. Mientras Larry no quería cortar ciertas secuencias, necesitaban un formato de cortometraje, por lo que esas decisiones fueron las más complicadas. 

Respecto a la estética de la película, la dupla de directores quería dar la sensación de un acercamiento muy íntimo, de ahí que utilizaran lentes macro y una relación de aspecto 3:4. Se interesaron por las texturas y los detalles de la piel. Con la utilización de esos encuadres cerrados, en la concepción de Larry, no se desperdiciaba el espacio cinematográfico.

Al finalizar la plática, una de las preguntas del público cuestionó a Jonathan sobre el significado de ser joven. Él reconoció que la juventud ya se le escapó, pero comentó: “Ser joven significaba más libertad”. Posiblemente lo mismo podemos decir de las películas y del trabajo fotográfico de Larry Clark: sostuvo en sus propuestas artísticas una libertad muy polémica para la sociedad estadounidense de los setentas (y aún para la actualidad), que al menos en la cinematografía de entonces no contaba con ejemplos parecidos. 

Todavía hoy resuenan las palabras de esas generaciones jóvenes que realizaban un cine original y fresco, alejado de las grandes producciones hollywoodenses, así es como Jonathan termina la conversación: “Puedes tomar una cámara con tu amigo y hacer una película, lo importante es tratar y tratar, tener una idea y hacer películas”.

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Encuentros en vivo: Cosas que no hacemos

Encuentros en vivo: Cosas que no hacemos

Por Elvis Rodríguez

La fiesta para celebrar el amor por el cine continúa en FICUNAM 11. Las actividades académicas programadas para el 20 de marzo del 2021 reunieron al director Bruno Santamaría Razo en el tercer Encuentro en vivo para conversar con Sébastien Blayac sobre su documental Cosas que no hacemos, el cual forma parte de la sección Ahora México.

Esta película nos sitúa en un pequeño pueblo de la costa del Pacífico llamado “El Roblito”, y se centra en la vida cotidiana de Arturo, un adolescente que sueña con vestirse de mujer para mostrar su verdadera identidad ante su familia y comunidad. 

El Roblito se ubica entre Nayarit y Sinaloa, y está rodeado por la violencia del crimen organizado que habita en sus alrededores. Dentro del pueblo nos encontramos con un contraste colorido y enérgico, los niños corren por las calles y nadan durante horas en el lago, mientras que sus padres pasan el día trabajando muy lejos y perdiéndose de la infancia y felicidad que reina la comunidad.

En este encuentro contamos con la presencia del director y a la vez fotógrafo, Bruno Santamaría, la editora, sonidista y asistente de dirección Andrea Rabasa, y la protagonista Dayanara Cisneros, a quien antes nos referimos como Arturo.

El realizador comenzó la charla compartiendo el origen del proyecto. Su idea inicial era escribir memorias sobre su infancia y la represión sexual, para después convertirlas en una película. En ellas se imaginaba a un niño que crecía en un lugar conflictivo y violento que aceleraba su forma de entender el mundo y pasar de la ingenuidad a la madurez.

Meses después, el director visitó un área cercana a El Roblito y se encontró con un niño en una lancha quien le platicó que un hombre vestido de Santa Claus volaba sobre las islas lanzando dulces a los niños. Santamaría visitó el pueblo y se sorprendió al descubrir un paisaje similar al mundo de Peter Pan. 

En sus siguientes visitas al fascinante lugar, conoció a Arturo, un chico que era considerado un líder por el resto de los niños. En un inicio, este adolescente ignoraba al director y a sus intenciones por documentar la comunidad. Después de un par de meses el cineasta logró relacionarse con Arturo y derribar los muros de desconfianza. Ambos se percataron que tenían en común secretos y sueños.

Más adelante, el moderador dio la palabra a Dayanara Cisneros, quien agradeció la realización del proyecto, ya que sin esta experiencia su vida no sería lo que es ahora. Dentro del documental existe una secuencia donde la protagonista pide permiso a sus padres para vestirse de mujer. Dayanara compartió que en ese momento no se sentía con valentía y temía quedar en ridículo, pero la presencia de la cámara la hizo sentir respaldada y liberada.

El director añadió que días antes había conversado con la madre de Dayanara, quien le preguntó la razón por la cual ocultaba a sus padres que tenía un novio y le confesó que el peor miedo que existe para un padre es que sus hijos le oculten un secreto. Este hecho hizo pensar al director que la madre de la protagonista estaba dispuesta a aceptar la identidad del que en ese momento era su hijo.

Durante la sección de preguntas y respuestas, Bruno Santamaría comentó que además de retratar la violencia del área, quería abordar las distintas problemáticas que habitan ahí, como la ausencia de adultos, la explotación laboral, la escasez de agua y el miedo a revelar secretos. 

También habló de la secuencia de una balacera que interrumpe la celebración de la graduación de una escuela primaria. Un evento que pausó la vida del pueblo por unas horas y que resonó en la mente de los niños.

La editora Andrea Rabasa compartió que existen más de 160 horas de material que en momentos la invitaban a crear diferentes historias, pero que el alma de las imágenes la hacía regresar y construir la visión inicial de Bruno que en ese instante era compartida con Dayanara.

Al finalizar, los realizadores agradecieron el espacio para compartir su película en FICUNAM 11 y animaron a los espectadores del evento para ir a verla en Cinépolis Klic.

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Encuentros en vivo: 499

Encuentros en vivo: 499

Por Elvis Rodríguez

En su tercer día de programación, FICUNAM 11 sigue sorprendiendo y cautivando al público. El segundo Encuentro en vivo con directores de la sección Ahora México, se llevó a cabo a través de la página oficial de Facebook. 

Esta vez la conversación se centró en el documental 499. Su director, Rodrigo Reyes, y su productor, Inti Cordera, acompañaron a Sébastien Blayac para charlar sobre una de las películas más esperadas y laureadas a nivel mundial en los últimos meses. 

499 mezcla la realidad y la ficción para centrarse en la llegada de un conquistador español del siglo XVI a México en pleno 2020, 499 años después de la caída de México-Tenochtitlán. El documental sigue a este personaje viajando por la ruta de Cortés mientras es testigo de la sangrienta y sombría realidad del país. A su paso se encuentra con familiares de personas desaparecidas y asesinadas, migrantes e individuos que tuvieron que aceptar unirse al lado corrupto y delictivo de la sociedad.

En su travesía, el conquistador escucha testimonios que retumban por todo su cuerpo, historias que reflexionan las consecuencias del colonialismo y la construcción del actual México libre y desolado.

Rodrigo Reyes compartió que el origen del documental se dio en una caminata por un parque con su amigo y colaborador Inti Cordera. Ambos pensaron en rescatar figuras del pasado de México para que transitaran por la ruta de Cortés y conmemoraran los 500 años de la conquista española.

Anteriormente el realizador había experimentado con estilos que escapaban de los cánones tradicionales En su filmografía podemos encontrar el documental Memorias del futuro, donde juega con tonos de ciencia ficción; y su película Lupe bajo el sol, la cual utiliza elementos propios del género documental. 

Su última obra no deja atrás este estilo autoral. El director explicó que para él los tiempos están mezclados, por lo tanto, su propuesta muestra que la imagen y presencia del conquistador existe en la realidad, ya que esta figura es un fantasma cultural.

Su visión buscaba confrontar el presente y la sombra del pasado histórico de México con el objetivo de comprender la ola de violencia que cada vez aumenta más su fuerza. 

Para la elección del actor que personificaría al conquistador, el realizador mencionó entre risas que lo encontraron seis semanas antes de comenzar a filmar a través de Facebook. Añadió que, al conocer al actor de origen español, Eduardo San Juan, supo que estaba ante una persona humilde y comprometida.

El director comentó que el diseño de la ruta fue hecho en colaboración con muchos aliados, incluyendo periodistas y documentalistas como Daniela Rea, directora de No sucumbió la eternidad.  

Rodrigo Reyes expresó que el proceso de acercamiento a los participantes que aparecen en el filme fue complicado, ya que entrevistar a personas con un pasado trágico frente a un hombre disfrazado los incomodada y cohibía. La aproximación para capturar estos testimonios fue trabajo de meses y fue necesario explicar con mucha sinceridad y transparencia el objetivo del documental.

El productor Inti Cordera declaró que el rodaje fue todo un reto, ya que había mucha preocupación por parte del crew al sentirse inseguro. Fue necesario monitorear a cada miembro del equipo para estar al pendiente de cualquier alerta de peligro. Agregó que una noche tuvo que despertar al ex director de IMCINE, Jorge Sánchez, para pedirle ayuda al encontrarse en una situación de riesgo.

El cineasta expuso que su decisión por quitarle la voz al conquistador respondía a la necesidad global de “escuchar”. El acto de escuchar desde el poder hacia las personas es una acción que se suprime, ya que las esferas más altas siempre han buscado evitar la validación y el poder del pueblo. Esta justificación permite que el protagonista se mantenga en silencio y analice las voces de las víctimas.    

Posteriormente, el moderador dio inicio a la sección de preguntas y respuestas donde Rodrigo Reyes manifestó que está interesado en entender por qué se repite y reinventa el ciclo de violencia, y que no sirve de nada cargar con culpa a ciertos hechos o personas.

Más tarde, el director abordó la propuesta del director de fotografía Alejandro Mejía, visión influenciada por películas como Lawrence de Arabia y Gladiador, cuyo aspecto visual evoca paisajes surrealistas que permitieron unir el lado ficticio y real del filme. 

Finalmente, los realizadores desearon que 499 lograra crear un diálogo de análisis en la audiencia, y dieron las gracias a FICUNAM por elegir el documental y hacerlo llegar al público mexicano.

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Tiempo de híbridos. Las mutaciones de la crítica. Mesa 2. Desplazamientos sedentarios

Tiempo de híbridos: Las mutaciones de la crítica. Mesa 2. Desplazamientos sedentarios

Por García Jiménez Javier

‘‘El recordarle al espectador que sus decisiones de qué están viendo y cómo están poniendo su atención, construye también al mundo, a mí como crítica me parece  que está en el centro de mis objetivos.’’  
-Sofía Ochoa 

En el primer fin de semana del FICUNAM 11, se presentó de manera totalmente virtual la segunda mesa Desplazamientos sedentarios, del ‘‘Foro de la crítica permanente. Tiempo de híbridos: Las mutaciones de la crítica’’, que imparte la ya legendaria Cátedra Ingmar Bergman de la Universidad Nacional. 

Moderada por Sofía Ochoa, quien es crítica de cine, y acompañada del filipino Noel Vera, también crítico de cine y escritor, de Ana Elena Tejera, cineasta y psicóloga originaria de Panamá pero que radica hoy día en Francia, de Pedro Adrián Zululuaga, crítico de cine y  programador proveniente de Colombia, y de Sandra Luz Barroso, antropóloga y cineasta mexicana, la mesa trató principalmente sobre la reconfiguración de la crítica y de la narrativa actual.

Ana Elena fue la primera en tomar la palabra, al tratar el cierre de las salas de cine como símbolo de una cancelación de la cultura, de la sospecha hacia las ciudades que ha despertado la pandemia, y la posibilidad de volver a cultivar la tierra. Igualmente puso de relieve el aspecto ritual del cine, el cual se pierde al no poder asistir a la proyección de una película. Con las pérdidas que eso implica para la comunidad. ‘‘Hay algo en el cine de ritual. La sala de cine es ritual. Trabajamos meses por ese ritual, la sensación del sonido, que creo es evidente. Se necesita el ritual del cine donde tú sientes el cuerpo de otra persona por una emoción, y eso te emociona, o te hace sentir una sensación (sic). Esa colectividad… que es difícil de perder’’ .

Pedro Adrián se refirió a su experiencia del año pasado cuando participó en sus últimos proyectos, uno para el FICC y otro para el FICUNAM respectivamente, ambos de tipo cinematográfico, y que representaron la despedida de un mundo y la bienvenida de otro más. La reflexión sobre la casa como lugar de todas las experiencias posibles, o como la separación entre el adentro y el afuera, ocupó parte de su intervención pues él cree que ‘‘las películas que vemos en la casa también pueden ser experiencias transformadoras’’, al poner en juego la idea del desplazamiento y al invitar a la creación artística desde lo más íntimo, desde lo más doméstico.  

Noel Vera, a su vez, habló de cómo el ser crítico de cine es para él más bien su identidad, y del problema que para ello significa no salir a los festivales, conocer gente en persona, o como él mismo dice en sus propias palabras ‘‘ver películas proyectadas en 35 milímetros, en nitrato, y luego ir a un café. […] Hablar de la película después de haberla visto’’. Asimismo abordó no tanto la monetarización del cine, sino que interrogó la forma en que éste pueda ser sostenible para críticos o directores. E hizo un llamado a mantener los ojos abiertos en torno a los trabajadores de la industria, maquilladores, cineastas, guionistas, pues resultan ser una preocupación en medio de esta crisis, alterando las lógicas de las industrias. 

Sandra Luz, finalmente, expuso cómo la contingencia modificó sus planes afortunadamente para mejorar su trabajo, en cuestiones relacionadas con el sonido. De igual modo resaltó la revaloración que este hecho supone para su película El compromiso de las sombras, donde se retratan rituales fúnebres de la comunidad de San Nicolás de la Costa Chica en el estado de Guerrero. Para la autora -que apuesta por romper el abc del canon cinematográfico o por romper el consumo algorítmico-, el detenerse, en contraste con la celeridad adoptada, implicó el pensarse desde la ciudad o el volver, ya que ‘‘es importante reconectar con el lugar del que es uno, la casa, el espacio donde te encuentras contigo misma’’. 

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Tiempo de híbridos. Las mutaciones de la crítica. Mesa 1. Mediar la distancia

Tiempo de híbridos. Las mutaciones de la crítica. Mesa 1. Mediar la distancia

Por Ariana Graciano

“Es necesario ese espacio para escribir, un espacio en el que puedes meter ensoñaciones, en el que puedes hablar con gente que no conoces o con la que no tienes un contacto directo”. 
-Camille Bui

¿Cómo dialogamos sobre las películas hoy en día? ¿Existe realmente una discusión al respecto?¿En serio deseamos reflexionar acerca del cine y de nuestro entorno, o solo dictar opiniones iguales? Estas fueron solo algunas preguntas que surgieron en la primera mesa del noveno Foro de la Crítica permanente organizado por la Cátedra Ingmar Berman y FICUNAM 11.  

El evento se llevó de manera virtual desde cuatro países diferentes: Estados Unidos, Francia, Brasil y México. En esta ocasión, el crítico cinematográfico Salvador Amores se encargó de moderar la mesa conformada por Gina Telaroli, Camille Bui, Bruno Andrade y Jorge Negrete, quienes se han dedicado a hacer, estudiar y analizar el séptimo arte. 

La conversación arrancó con una contextualización general sobre todos los cambios vividos a raíz de la pandemia y las transformaciones en el proceso de escribir crítica. Al respecto, Gina Telaroli compartió su experiencia al darse cuenta de la importancia de ir a ver una película sin considerar su género u origen, pues señaló que el acto mismo es todo un ritual que no se logra estando en casa. Sin embargo, mencionó que es “esperanzador” observar el acceso a largometrajes que en el pasado hubiera sido imposible.  

“He visto como los festivales de cine ahora son una actividad extracurricular para la gente rica, la gente que no tiene trabajo. Como cineasta, e incluso más que como crítico, la capacidad de poder ir de festival en festival es principalmente para gente no tiene que pagar renta, que no tiene que preocuparse por ese tipo de cosas. Así que, finalmente tener a mucha gente que trabaja o que vive una gran cantidad de circunstancias puedan tener acceso a estas películas es algo increíblemente emocionante”, puntualizó Gina.  

Por otra parte, Camille Bui habló sobre su preocupación por los cines independientes, así como por las nuevas formas estéticas y discursivas en las que nos relacionamos con el cine. Destacó que actualmente es un proceso más analítico e intelectual, cuando en realidad se trata sobre pasión y emoción. 

Entre otros temas que se abordaron durante la mesa fue el “estancamiento cinéfilo” a partir de la nula postura crítica que se está gestando en el mundo, ya que desde el punto de vista de Bruno Andrade, los textos y discursos resultan tener las mismas opiniones sin diversidad alguna. 

En ese sentido, Jorge Negrete habló sobre la utilidad o practicidad de la crítica cinematográfica y cuya búsqueda parte del sistema capitalista en el que vivimos. Lo anterior, de acuerdo con Negrete, conlleva a pocas formas de disentir por temor a ser marginados o denostados. 

Durante la charla, también se habló sobre las redes sociales y su impacto en las opiniones sesgadas ya que desde la perspectiva de Gina Telaroli, éstas resultan ser un buen sitio para compartir información, pero al momento de pensar sobre cine terminan siendo un obstáculo pues de por medio está el simbolismo de los likes, comentarios, etcétera. Lo relevante, de acuerdo con Telaroli, es generar discusiones y debates, un motivo para hablar sobre lo que nos sucede como seres humanos más que pronunciar una sola verdad. 

El poder de la curaduría y las líneas editoriales bien definidas fueron los temas con los que la plática finalizó, y sobre ellos, los participantes destacaron que existen miles de posibilidades visuales a través de las diversas plataformas de servicios de streaming mediante el uso de algoritmos, sin embargo, comentaron que nunca serán lo mismo que el trabajo de un programador o curador. 

¡Te invitamos a disfrutar de la conversación completa en la página oficial de Facebook de  FICUNAM, así como en el canal de YouTube de la Cátedra Ingmar Berman!

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Encuentros en vivo: La Mami

Encuentros en vivo: La mami

Por Elvis Rodríguez

Este viernes 19 de marzo de 2021 dieron inicio los Encuentros en vivo de la décima primera edición de FICUNAM, a través de Facebook Live. Estas actividades buscan entablar una conversación entre la audiencia y los cineastas que presentan películas en nuestra sección Ahora México.

La primera charla fue moderada por Luis Rivera y protagonizada por Laura Herrero Garvín, directora del documental La Mami, y Lorenzo Mora, editor de este último. El filme nos ubica en el legendario cabaret Barba Azul para explorar un territorio inusual de convivencia en el baño de mujeres, lugar administrado por Doña Olga, alias “La Mami”.

En este sitio las “ficheras”, mujeres que trabajan bailando y acompañando a los clientes, se reúnen para vestirse, maquillarse y conversar con su administradora, quien las aconseja y fortalece. El íntimo trabajo de la directora logra crear un retrato que destruye los estigmas sociales hacia este tipo de trabajo, y nos une a un colectivo que busca la libertad, la valentía y el respeto de las mujeres.

La conversación inició con Laura Herrero Garvín explicando cómo conoció a La Mami. Su encuentro con Doña Olga fue en una visita al Barba Azul con la que pretendía conocer su ambiente musical, pero su interés cambió radicalmente cuando escuchó que una de las chicas entraba al baño para informar a La Mami que un hombre quería casarse con ella. Minutos después más chicas entraban y cruzaban palabras con la encargada del baño. La directora se dio cuenta que esta mujer era un pilar para las trabajadoras del cabaret y se acercó a ella para presentarse y exponer sus ganas por conocerla. La Mami le pidió que fuera el siguiente martes a las 9 pm, dando inicio al rodaje del documental.

En las primeras visitas de investigación, la realizadora se percató de la dificultad para colocar una cámara frente a las chicas del cabaret, ya que cargan con un juicio muy grande por parte de la sociedad. La misión de Laura fue ganarse la confianza de estas mujeres y entender que su presencia no era una invasión.

La cineasta propuso a las trabajadoras interesadas en participar cuatro formas para documentarlas: no aparecer, utilizar su voz, mostrar su cuerpo sin su rostro y con voz, y por último aparecer completamente. En un inicio sólo era un cuarteto quien protagonizaba la película, pero al final del rodaje terminaron siendo 15 participantes.

El editor Lorenzo Mora explicó que además de tener una estructura previa que guiaba el trabajo del documental, el montaje del material que se iba filmando diariamente permitió el descubrimiento de un tono íntimo y sensible que eliminó la posibilidad de una distancia entre la audiencia y el filme.

La directora expresó que la poca exploración hacia la pista de baile del cabaret pedía un tratamiento folclórico y una mirada erótica que contrastaba con la realidad de los sueños y preocupaciones que se decían en el baño, por lo que el mismo montaje exigía quedarse con el grupo de chicas y respetar su espacio.

La realizadora confesó que su interés por querer conocer a estos personajes se basa en las actitudes por transgredir y romper estructuras morales y de represión que permitan ver las verdaderas esencias humanas y entenderlas. Su filosofía y búsqueda se centra en la conexión con la gente y el resultado que se crea entre el que filma y el que es filmado. El respeto y la generosidad son clave para el documental.

Posteriormente se dio inicio a una sección de preguntas y respuestas donde resaltó la pregunta “¿Al ir conociendo a las mujeres fue cambiando la idea de lo que se quería transmitir del cabaret?”. Laura Herrero Garvín explicó que se tuvo que despegar del esquema inicial para encontrarse con posibilidades que cambiaban el ritmo y los matices de las chicas. Era importante dejarse fluir y conectarse a las variantes, pero teniendo claro el objetivo de la investigación.

Para finalizar los realizadores expresaron su emoción y felicidad por estar presentando La Mami en FICUNAM 11 y desearon que sea del agrado de todo el público.