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Encuentros en vivo: Fragmentos

Encuentros en vivo: Fragmentos

Por García Jiménez Javier

Durante el último fin de semana del Festival Internacional de Cine UNAM en su decimoprimera edición, tuvo lugar como parte de sus actividades el Encuentro en vivo entre Michelle Plascencia, programadora de FICUNAM, y las directoras Daniela Alatorre y Alexandra Délano, acerca de su cortometraje Fragmentos, que forma parte de la sección Atlas. Una obra donde se exploran las contrariedades de la existencia humana en el contexto de la pandemia por COVID-19.  

La primera apreciación hecha por Michelle fue en torno al trabajo íntimo y poético que rezuma en sus originales veinticuatro cuadros por segundo, en esa mezcla de documental,  con la pregunta de ¿cuándo decidieron filmar lo que estaban viviendo? 

Todo empezó a partir de un texto escrito por Alexandra Délano el 10 de marzo del año pasado, que fue el primer día de permanecer en casa para después declararse el confinamiento en Nueva York, lugar donde ha residido últimamente. Para ella había una gran sensación de incertidumbre. Ese día tomó una fotografía a los árboles de su jardín, simplemente marcando la fecha en un cuaderno, por un lado sin un propósito fijo, y por el otro con una necesidad de nombrarlo. ‘‘Con el tiempo esa fecha se fue convirtiendo en algo mucho más significativo, pero en ese momento no sabía lo que era. Le fui agregando palabras. Fragmentos de palabras, cifras, voces, sin pensar que se convertiría en algo más, junto con las fotos que seguía tomando de los árboles’’. Luego se lo mandó a Daniela. 

De ahí surgió la necesidad de conectarse, donde la virtualidad impone sus matices, y sin embargo, a través de otros mecanismos sí es posible comunicarse, como el texto, donde profundizaron sus experiencias. Daniela sugirió tratar el interior y el exterior, la casa, lo íntimo y lo colectivo. Aunque habían colaborado en otros proyectos no habían hecho uno de tipo fílmico, así que cuando se preguntaron cómo hacer el corto no estaba realmente muy claro todo. Pasa que también se volvió un modo de acompañarse, así como una obra de arte, pues tomaron en buena medida la decisión de grabar a partir de la amistad, de unas ganas de profundizar en una conversación, de tratar de expresar de manera más creativa y más personal lo que estaba viviendo, con una aproximación sin duda emocional, afectiva. 

Sin adelantarle nada al espectador, lo que veremos en Fragmentos es una combinación de preocupaciones personales y grupales a partir de la pandemia actual, atravesada de extremos, propios y más allá de la vida o la muerte por ejemplo. La distancia, junto con sus vacíos generados invariablemente tarde que temprano, es llenada aquí por sentimientos varios y la conexión, a pesar de una estar en México y la otra en Estados Unidos. En medio las voces de los niños o las huellas de sus manos, pasando por fotos impregnadas de esperanza del afuera, hasta llegar a iniciales que aparentemente no dicen nada o los noticieros con sus cifras maquilladas, hace que tengamos en definitiva una apuesta por la memoria, elaborada por dos mujeres inclinadas a la reflexión de sí mismas y de su entorno. 

Distintas serán las sensaciones que despertará en el espectador la colaboración de ambas, y si bien no hay un sólo sentido de interpretación de la misma, vale la pena recordar uno de los mensajes de Daniela respecto al propósito del cortometraje que era ‘‘hacer una reflexión en torno al encierro e incertidumbre’’. Se nos invita a preguntar por nuestra perpetua cuarentena, por lo que hemos hecho y lo que no, por nuestro duelo, por la identidad de cada una y cada uno de nosotros.

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Richard Peña: El espectador privado. Presentado por Paula Astorga.

Richard Peña: El espectador privado, presentado por Paula Astorga.

Por Fernanda Santiago Díaz

Richard Peña, el prestigioso programador de cine y uno de los máximos difusores de la cultura cinematográfica en Estados Unidos, ofreció una clase magistral como parte del Seminario El Público del futuro FICUNAM, moderada por Paula Astorga, directora ejecutiva del mismo.

En esta ocasión, Peña aborda lo que llamaríamos el espectador privado, aquel que desde su intimidad e individualidad es espectador [crítico] de productos audiovisuales, ya sea películas, series, videoclips musicales e incluso videojuegos. 

A esto, nuestro invitado prefiere llamarle espectador solitario, pensando en que no existe un tipo de espectador único y rechazando la idea de narrativas “maestras” para sustituirlas por narrativas correspondientes a comunidades. “La cuestión del espectador ha estado en el trasfondo de muchos escritos y pensamientos sobre el cine. Durante muchos años simplemente se asumió que el espectador era algo uniforme, algo universal”, menciona.

Para comenzar con la ponencia, Peña nos llevó por un recorrido histórico de inventos como la cámara oscura y quinetoscopio, ambos fundamentales en la historia del cine y sus comienzos. “Podría decirse que la base teórica del cine comienza con el descubrimiento del cine fue la cámara oscura”, rescata el programador. Asimismo, comenta que “los modelos de la cámara oscura, cada vez más pequeña, reforzaron la idea del espectador solitario”.

Desde la creación del kinetoscopio de Thomas A. Edison hasta los cascos de realidad virtual que hoy en día nos pueden parecer tan comunes, la experiencia como espectadores privados/solitarios se ha modificado en algunos aspectos tal vez técnicos y tecnológicos, sin embargo, la esencia y la experiencia inmersiva sigue presente. 

“Cuando se usa un visor de realidad virtual, el usuario se traslada a un mundo diferente. El punto de vista en que se instala el usuario es inmersivo y excluye todo lo exterior. […] Existen paralelismos entre el quinetoscopio y los cascos de realidad virtual actuales. Esto se traduce en una dialéctica constante con los medios anteriores”, comenta Richard Peña.

Cuando, como espectadores, nos encontramos con la posibilidad de situarnos en un entorno de 360°, nos involucramos de una manera más profunda. En el caso de la realidad virtual, se nos ofrece un punto de vista subjetivo y solitario que contribuye a la sensación de privacidad, algo que enfatizó el programador estadounidense: “En los medios más nuevos, el espectador no sólo está atrapado sino que está totalmente inmerso”.

En el caso del cine, la manera en la que lo visualizamos y lo hacemos hoy en día, sobretodo a partir de la pandemia de COVID-19, se ha modificado ―tal vez para siempre―, y se ha intensificado la experiencia privada, solitaria e inmersiva. “Antes el artista pensaba en hacer una creación para el mundo y la sociedad, pero, si la manera de disfrutar del cine es cada vez más individual, ¿cómo eso va a afectar a los artistas y los efectos que estos pueden tener?”, reflexiona Peña.

Conforme se conciben nuevos medios, las experiencias como espectadores se van modificando, “tal vez la diferencia es que estamos pasando de espectador a usuario. Hablábamos de espectadores de media y ahora hablamos del usuario de media”, nos deja Richard Peña como último planteamiento para concluir con una charla que nos permite entender un poco más el porvenir de la industria audiovisual tanto como creadores, como usuarios y como espectadores solitarios[as].

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Tsai Ming-liang: Transitar la soledad. En conversación con Eva Sangiorgi

Tsai Ming-liang: Transitar la soledad. En conversación con Eva Sangiorgi

Por Mauricio Rosas Hernández

¿Cuáles son las cosas anteriores a la pandemia que más extrañamos vivir? Probablemente en el contexto actual, de virtualidades y encierros, la posibilidad del encuentro no es algo que suceda con la misma frecuencia. Quizá también sea muy pronto para pensar en las consecuencias que estas distintas soledades dejarán en cada uno de nosotros y nosotras, pero no por ello habría que dejarlo pasar de largo. El trabajo artístico de Tsai Ming-liang precisamente toca esas fibras sensibles; desde sus primeras películas ha construido una estética singular a partir de personajes que sufren desencuentros existenciales pero que descubren su contrapunto en acciones que a primeras vistas parecieran mundanas: preparar una comida y compartir unos cigarros, recibir un masaje y curar el cuerpo, ser cómplices en largos silencios. Transitar la soledad, en estos días tan atípicos, resulta entonces un bálsamo para quien disfruta de su cine.

En el marco de la Retrospectiva de este año dedicada al cineasta taiwanés: Tsai Ming-liang. Cuerpos Entregados y en conjunto con Eva Sangiorgi, fundadora de FICUNAM y actual directora del Festival de Cine de Viena, VIENNALE, tuvimos el gusto y el privilegio de compartir una clase magistral alrededor de su trabajo fílmico.

La clase comenzó con una pregunta acerca de los conceptos de tiempo y continuación que se ven reflejados en todo el trabajo del cineasta. Como ejemplo de ello, Eva Sangiorgi aludió a los largometrajes El río (1997) y Días (2020) que aún con 23 años de distancia comparten ciertas similitudes. Tsai Ming-liang comentó que para él la vida consiste principalmente en la repetición de acontecimientos: “La repetición es uno de los puntos que más me llama la atención sobre el tiempo”. Particularmente mencionó la cercanía personal con su actor de cabecera y con quien ha filmado la mayoría de sus largometrajes, Lee Kang-sheng. “En 1992 Lee Kang-sheng comenzó a desarrollar una enfermedad muy grave, y es algo que hemos podido ver en las dos películas que mencionas”. 

Enseguida habló de la manera en que trabaja sus guiones. La mayoría de sus argumentos, menciona, están inspirados en eventos de la vida real, eventos que han suscitado diversos estados emocionales en él. Como ejemplo de ello cuenta el origen de dos de sus películas más famosas y aclamadas por la crítica: Rebeldes del dios neón (1992) y Viva el amor (1994): “Conocí a Lee Kang-sheng cuando él estaba por entrar a la universidad de Taipéi, es una etapa muy conflictiva para la mayoría de los jóvenes pues existe mucha presión social para que terminen con sus estudios. De esa situación comencé a trabajar la idea de un joven en crisis. Por otro lado, en cierta ocasión comenzaron a remodelar un departamento frente a mi casa, entre todo el ruido que provocaba y la experiencia desagradable que sentía todos los días es que surgió Viva el amor”.

Para Tsai Ming-liang el proceso de la construcción narrativa es muy importante; aunque la mayoría de las veces no cuenta con un guion terminado y comienza el rodaje con una idea muy vaga de lo que va a ocurrir, es en conjunto con su equipo de actores que decide hacia dónde caminará la película. “Nunca les doy un guion terminado. Yo mismo no sé hacia dónde va la historia. Construimos conforme pasa el tiempo, con mucha calma”. Respecto a los ambientes y los espacios que aparecen en sus películas, aseguró que todos tienen un significado personal muy importante para él y no filma en locaciones por azar: “Son espacios que he visitado anteriormente y que siento muy cercanos a mí, pienso estos lugares como una vía para expresar nuestra subjetividad: en ocasiones no es suficiente con corporeizar nuestras emociones, por tanto la función del espacio es de suma importancia, ayuda a aliviar esas cargas”. “Considero que el espacio es tan importante como un personaje más dentro de mis películas, recorro las locaciones varias veces y en conjunto con mis actores es que construimos la puesta en escena; tomamos en cuenta las cualidades específicas de los lugares como las horas buenas de luz y la posición en la que podríamos colocar la cámara”.

Eva Sangiorgi continuó la conversación preguntando acerca de la parte pictórica de sus filmes. Al respecto el cineasta taiwanés volvió a la idea de que a través de su carrera cinematográfica se ha interesado por filmar acontecimientos de la realidad: “Considero que a diferencia de otros directores, encuentro sentido en planos donde aparentemente no hay ningún significado, donde en la pantalla hay pocas acciones: para mí esos momentos desbordan significado”. Dentro de esta búsqueda destacó su colaboración con el director de fotografía Liao Pen-Jung quien también es un miembro recurrente de su equipo. “Liao Pen-Jung entiende perfectamente a dónde vamos con cada producción, sabe cuál es el espacio que buscamos y que cada plano debe ser tan estético como sea posible”.

Dentro del cine contemplativo un elemento fundamental es el sonido, respecto a su función como constructor dramático Tsai Ming-liang reconoce que en sus películas la parte sonora es exagerada hasta cierto punto: “Generalmente tenemos un solo protagonista que es solitario, estamos viendo un punto de vista, por lo que no hay mucha interacción entre personajes y los diálogos son contados, de ahí que los sonidos ambiente sean muy importantes. A través de estos sonidos podemos acercarnos a los sentimientos, a la psicología de los personajes”. Mencionó que le gusta generar contrastes usando el sonido como herramienta, entre escenas con un sonido amplificado y escenas en medio del silencio total.

Eva Sangiorgi continuó: “En Goodbye Dragon Inn vemos muy pocos espectadores en la sala de cine, la cultura cinematográfica ha cambiado mucho en los últimos años y considero que usted ha sabido acompañar estos cambios, ¿de qué manera esta evolución lo ha llevado a cambiar sus formatos?”. Enseguida, el cineasta respondió que en efecto, las plataformas de streaming han cobrado una relevancia enorme y que la manera de exhibir películas cada vez es más reduccionista. Agregó que los cines con miles de butacas como el que se ve en su película casi han desaparecido. Además asegura que en la actualidad vivimos un cambio paradigmático en cuanto a los espacios de exhibición: “El cine ha experimentado cambios enormes en los últimos años. La nueva tendencia es la exhibición dentro de galerías de arte o museos. Y en ese sentido hay lecturas del cine dentro de la museografía propia. Pienso que en el futuro tendremos que pensar en esos lugares como las principales maneras de exhibición frente a las plataformas de streaming”.

En referencia a las simbologías del elemento del agua en toda su filmografía Tsai Ming-liang prefiere no dar explicaciones concretas pues según su percepción el agua puede representar muchas cosas: “Lo importante del agua es su característica primordial, es decir, que es natural, todos usamos el agua aún sin ser completamente conscientes de su importancia, nosotros somos como una planta que necesita del agua”. Finalmente explicó que la relación de este elemento con sus personajes es polisémica: en ocasiones pueden ser las lágrimas pero también otros sentimientos.

Para cerrar la plática, habló un poco en referencia al equipo con el que ha colaborado en varias ocasiones, los mencionados Lee Kang-sheng y Liao Pen-Jung así como Miao Tien y Yang Kuei-Mei: “Mi relación con ellos es muy significativa, es a la par que mi relación con el cine, así como los lazos que creas con un hogar y una familia. En términos cinematográficos significa compartir una relación íntima con mis colaboradores a través del tiempo, verlos envejecer y hablar sobre sus vidas”. “Considero que es desde el interés genuino de explorar sus vidas que está construida toda mi filmografía, yo nunca he buscado hacer películas comerciales, pienso que lo que caracteriza mi cine son esas aproximaciones intimistas”.

Finalmente hubo espacio para unas cuantas preguntas del público donde Tsai Ming-liang pudo profundizar en los temas antes mencionados. Entre ellas habló de la vigencia de sus películas en el contexto de la pandemia y en especial de su relación con los sentimientos de una sociedad: 

“En mi filmografía siempre estoy retratando el momento que estamos viviendo, en distintas etapas para cada uno de los involucrados. De cierta manera todos buscamos ser comprendidos, pero es imposible que eso suceda: el otro no nos comprenderá en su totalidad jamás”. “Más que emitir un juicio sobre ello, lo que intento hacer con mi cine es retratar esos deseos irresueltos, mostrar las frustraciones que te orillan a cometer ciertas acciones como una manera de encarar a la sociedad”.

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Diálogos extendidos: Hubert Sauper, en conversación con Michel Lipkes

Diálogos extendidos: Hubert Sauper, en conversación con Michel Lipkes

Por Ariana Graciano

Expresar lo que nos produce una película siempre es emocionante, genera intriga y, sobre todo, se gesta un diálogo con el otro. Por tal motivo y como parte de las actividades especiales organizadas por el FICUNAM 11, el reconocido director Hubert Sauper se unió a la conversación para platicarnos sobre su más reciente documental titulado Epicentro, el cual retrata al pueblo cubano un siglo después de la explosión del USS Maine, evento que marcó el inicio del imperialismo estadounidense en la isla. 

Para comenzar la charla, el cineasta Michel Lipkes —moderador del evento y director artístico de FICUNAM— le preguntó a Sauper sobre su experiencia al llegar a Cuba luego de pasar mucho tiempo en África. Sobre el tema, el realizador señaló que el concepto que se tiene de “los otros” y su narrativa siempre le ha resultado interesante, pues para entenderlo es necesario mirar detenidamente diversos puntos de vista.

También habló sobre los eufemismos con los que países del norte intentan justificar sus intervenciones militares, políticas, culturales  y económicas. En ese sentido, las preguntas constantes en su proceso creativo fueron: ¿De dónde viene y cómo fue posible apoderarse? ¿Con qué narrativa y cuáles fueron las razones?

Además, a través de un breve recorrido por el surgimiento del cine, Hubert Sauper abordó el papel de la propaganda y lo ejemplificó con el caso de Donald Trump y su discurso racista. 

De acuerdo con el cineasta, la construcción de sus películas se basa en los personajes sociales que están inmersos en la geopolítica y no tanto en aquellos que portan “la biblioteca detrás suyo”. 

“Yo escribo mucho antes de filmar, y de hecho mis películas son muy conceptuales. Quiero crear de una forma muy orgánica al crear un concepto. Y no me siento con la autoridad de explicar el mundo, eso no es cine”, expresó el cineasta. 

El qué somos y de dónde surgen nuestras ideas también fue un tema relevante en la conversación, ya que Sauper habló sobre el impacto de las circunstancias en la forma en cómo percibimos nuestros entornos. 

“El cine cuando funciona es como una cosa súper mágica. ¿Por qué funciona una película? No es la información, no son los hechos, tampoco las imágenes lindas. Hay películas muy malas con imágenes lindas pero no significan nada. Es una alquimia de asociaciones… una película conecta enteramente los espíritus y pensamientos”.  

Luego de filmar un genocidio en El Congo, el tráfico de armas en Tanzania y la explotación en Medio Oriente, Sauper comentó que se sintió realmente rebasado, por lo que hacer cine en Cuba resultó ser un “regalo de la vida” que le permitió relacionarse con esos “jóvenes profetas”, pero sin olvidarse del compromiso con el cine político que ha caracterizado su trayectoria profesional. 

“Ver la tragedia tiene límites y mentalmente era demasiado para mí, verlo tan cercano. Para mí, filmar en Cuba es estar con gente tan sencilla e inteligente y era una reconciliación con la humanidad. Era un paso necesario. Fue una manera de sacar mi alma de la tragedia”. 

Para Hubert Sauper existen cuatro etapas de escritura al hacer un largometraje: la del papel, la de la cámara, por montaje y la escritura final que realiza el espectador (la más importante de todas). Asimismo, mencionó que hoy en día la historia de la humanidad se está construyendo a partir de imágenes y el espejo permanente de la televisión, el cine y las redes sociales.  

En la última parte del diálogo, Leonelís Arango Salas —protagonista de Epicentro— compartió su experiencia durante el rodaje a través de una videollamada vía WhatsApp en la que dijo sentirse muy orgullosa de haber participado y agregó que “todo le salió muy natural”. En un video posteriormente proyectado, Annielys Pelladito Zaldyvar, otra de las protagonistas, agradeció a todo el pueblo mexicano por ver la película, envió saludos a los espectadores del festival, además de hablar sobre los impactos que tiene el intervencionismo estadounidense en México. 

Te recomendamos ampliamente ver Epicentro y si no pudiste escuchar la plática con Hubert Sauper, recuerda que puedes hacerlo a través de la página oficial de Facebook del FICUNAM. 

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Néstor García Canclini: (Des)ciudadanización, algoritmos y aislamiento social. Presentado por André Dorcé

Néstor García Canclini: (Des)ciudadanización, algoritmos y aislamiento social. Presentado por André Dorcé

Por Pablo Rendón

Este jueves 25 de marzo, en el marco de la décima primera edición de FICUNAM, el Seminario El Público del Futuro presentó la conferencia magistral (Des)ciudadanización, algoritmos y aislamiento social, impartida por Néstor García Canclini, en la que el profesor y crítico cultural argentino radicado en México expuso las formas en que la convergencia de campos y tecnologías recompone nuestro entendimiento del audiovisual y los consumos vinculados con el cine.

Basada en el ensayo Ciudadanos reemplazados por algoritmos, la más reciente publicación de García Canclini, la conferencia dio inicio a las 12 horas de manera virtual con la bienvenida de Paula Astorga, Directora ejecutiva del Seminario El Público del Futuro FICUNAM, quien hizo hincapié en la importancia del diálogo multidisciplinario entre las ciencias sociales y las artes. Posteriormente, el especialista en estudios de comunicación y cultura André Dorcé planteó una pregunta como eje rector: en este nuevo contexto, ¿qué significa el cine, las prácticas de producción y consumo del mismo?

La pandemia obligó a replantear nuestros modelos de consumo como espectadores, así como los vínculos entre creadores, distribución y público, planteó García Canclini: “En 2020, la relación entre espectadores, salas y otras pantallas, el contexto ha cambiado más que en 35 años de historia. (…) Irrumpieron formas nuevas de ser cinéfilo que invitaban a recluirse en las pantallas de las casas”. Sin embargo, esto genera nuevos dilemas: “Ver películas en las salas es parte de la socialización y formación de públicos. Entonces, ¿qué cambiará al desplazarse a las pantallas domésticas? ¿Desvanece el sentido del público o sólo lo transforma?”

Posteriormente, el profesor sentenció: “Es evidente que el modelo de negocios basado en la exhibición en salas de cine está arruinado”. Sin embargo, como explicó después, esto no significa la muerte del cine; se trata de la reconfiguración de espacios no sólo físicos, sino digitales que permitan descentralizar la cultura de manera permanente, “no sólo la exhibición, sino la conversación con el público”, apuntó.

“Una tentación fuerte en el auge del streaming es confiar en los algoritmos para definir el gusto del espectador. Por favor,  ¡afinen la detección de los gustos!”, ironizó García Canclini acerca de la toma de decisiones por parte del espectador en un escenario digital con los algoritmos como elemento constitutivo de un proceso de desciudadanización. “Casi nos olvidamos que los estudios de público nos habían enseñado que los cines, como espacio cultural, son independientes. Son espacios en los que se aprende a ser ciudadanos. Hoy los internautas muestran su parcial independencia en las plataformas de streaming, también producto de la conversación en redes sociales, blogs u otras formas de recomendación”.

Ante la mentalidad algorítmica, necesitamos estudios cualitativos y etnográficos que muestren el comportamiento de los públicos virtuales, señaló García Canclini, o de lo contrario seremos víctimas de una gubernamentalidad estadística. “La gubernamentalidad estadística es cuando podemos programar como gobernar una sociedad o programar una cartelera cinematográfica buscada en función de un objetivo. Lo que hacen los algoritmos es reunir información desperdigada de nuestros comportamientos y organizarla para que alguien pueda comprarla en función de nuestros gustos y hábitos”.

El grave peligro de que las aplicaciones prevalezcan por encima de las instituciones, señaló, es la concentración del poder de esas corporaciones; quienes las controlan poseen la capacidad de orientar a la ciudadanía. Sin embargo, hacia el final de la conferencia, reivindicó la posibilidad de formar a un espectador rebelde que mediante un consumo digital bien informado, aunado a sus viejas formas de consumo, pueda crear nuevos vínculos con sus pares: “La cultura escrita y la presencial, o la cultura visual en lugares públicos y la reservada en la casa, son complementarias. Lo online y lo offline va junto. (…) Hay que pensar en la vocación formativa de las plataformas. Guías, recomendaciones, agrupaciones temáticas; incluso ir más allá, a la enseñanza de habilidades para explorar las plataformas: enseñar para elegir”, concluyó el profesor García Canclini.

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Encuentros en vivo: Ricochet + Blanco de verano

Encuentros en vivo: Ricochet + Blanco de verano

Por Elvis Rodríguez

En su séptimo día de celebración, FICUNAM convocó a los directores Rodrigo Ruiz Patterson, Blanco de verano, y Rodrigo Fiallega, Ricochet, para conversar sobre sus películas en los últimos Encuentros en vivo de la presente edición.

La directora de fotografía María Sarasvati Herrera y el actor Martijn Kuiper, acompañaron a los directores para enriquecer el encuentro.

Ambos proyectos son óperas primas y formaron parte de la sección Ahora México. 

Las charlas fueron moderadas por Sébastien Blayac, presentadas por Chilango y transmitidas a través de Facebook Live.

Ricochet

Ricochet se centra en Martijn, un extranjero que ha vivido en México durante 20 años, y cuya vida se llenó de soledad y dolor después de la muerte de su hijo. Un día se entera que el responsable de su pena está libre obligándolo a cuestionar su moral y externar sus impulsos más primitivos.

Al iniciar la charla, Rodrigo Fiallega comentó que se inspiró en una noticia argentina que al adaptarla al contexto mexicano cuestionaba la parte humana que toma decisiones imprevisibles que escapan de los límites normales y racionales.

El realizador explicó que la cámara tenía que estar lejos para no forzar emociones o pensamientos, ayudando al espectador a tener sus propias interpretaciones. Uno de sus objetivos era retratar la naturaleza, y aseguró que los espacios que vemos en pantalla no fueron manipulados y que los personajes fueron interpretados por no actores, personas comunes que radican en la localidad.

Martijn Kuiper mencionó que su proceso actoral se basó en una exploración cultural que cuestionaba el dolor, la muerte y el duelo familiar hacia un hecho violento y trágico, ya que la cultura mexicana se ha visto orillada a convivir con estos temas y mostrar mayor fuerza al superarlos. Añadió que una de las mejores experiencias que vivió dentro del filme, fue la decisión del director por filmarlo llorando sin mostrar su rostro, ya que de esa forma el ambiente pesado y rústico se mantenía, creando tensión y empatía.

El cineasta finalizó la charla explicando que el nombre de la obra hace un juego entre su significado en inglés, que es cuando una bala choca y rebota, y su equivalente en francés, que es lanzar una roca y hacer patitos en el agua, un balance entre lo rudo y lo inocente. 

Blanco de verano

Blanco de verano nos presenta a Rodrigo, un adolescente solitario y el centro de atención de su madre. Todo cambia cuando ella formaliza la relación con su novio y lo lleva a vivir a su casa. Este hecho crea en Rodrigo un debate sobre aceptar a la nueva familia o recuperar el control y atención que tanto gozaba, una lucha que amenaza la felicidad de quien más quiere.

Rodrigo Ruiz Patterson comenzó la discusión comentando que el origen de la cinta nació por la necesidad de crear una historia personal que pudiera entender completamente. Su interés se centró en la adolescencia y las emociones que se experimentan por primera vez en esa etapa. Su proceso abarcó entrevistas a familiares, amigos y maestros que convivieron con él durante su infancia y adolescencia para escribir una biografía que más tarde daría vida al protagonista.

El director confesó que su primer tratamiento de guion era muy extenso y que abarcaba muchísimos temas, por lo cual recurrió a su amigo Raúl Sebastián Quintanilla, quien le ayudó a estructurar la historia de forma definida y congruente, quitando varios aspectos personales y añadiendo hechos ficticios.

María Sarasvati declaró que el casting reunió a más de 350 niños, y que al ver por primera vez a Adrián Rossi, deseó que él fuera elegido al mostrar mucha sensibilidad e inteligencia en talleres y ejercicios actorales. Rodrigo Ruiz Patterson apoyó el comentario de su colaboradora y añadió que su visión buscaba a un actor sin experiencia que le permitiera desarrollar un ambiente cómodo y realista. 

El cineasta explicó que su proceso de dirección con Adrián Rossi se basó en elaborar un lenguaje en el que ambos se sintieran en confianza. Una relación que brindó la oportunidad de hablar sobre secretos, recuerdos, sueños, miedos, historias familiares, y la importancia de contar la historia.

Posteriormente, el director reconoció el gran trabajo del editor Ernesto Martínez Bucio, quien logró armar un montaje que posibilitó a los personajes presentar su punto de vista ante las situaciones dramáticas, y por lo tanto, que el espectador pudiera entender sus motivaciones. 

Antes de terminar el encuentro, el realizador mencionó que el título del filme hace referencia a un diálogo que ocurre en el primer momento de intrusión que cambia la relación del protagonista con su madre.

Los cineastas invitados se despidieron agradeciendo a FICUNAM por su arduo trabajo por llevar lo mejor del cine de autor nacional e internacional a los hogares de las familias mexicanas, haciendo hincapié en las condiciones sanitarias mundiales.

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Marcelo Expósito: La imaginación radical. En conversación con Virginia Roy y Alfredo Ruiz

Marcelo Expósito: La imaginación radical. En conversación con Virginia Roy y Alfredo Ruiz

Por Ximena Piña

“El cine que a mí me gusta surge tanto de la urgencia, como del deseo”
-Marcelo Expósito

En el marco de la décima primera edición del FICUNAM, el cineasta, activista y ensayista Marcelo Expósito conversó con Virginia Roy y Alfredo Ruiz a propósito de la retrospectiva presentada en el Festival, titulada Marcelo Expósito: La Imaginación radical. Una retrospectiva en movimiento.

La presentación de la clase magistral fue realizada por Michel Lipkes, director artístico del FICUNAM, quien señaló lo emocionante que fue para él encontrarse con la obra de Marcelo Expósito y comentó: “cuando lo vi sentí una cercanía por afinidades sensibles y por presentar una cultura cinematográfica que me interesa. Las personas que me hicieron descubrir su obra fueron Cuauhtémoc Medina y Virginia Roy, curadores del MUAC”.

Antes de iniciar la conversación, Marcelo Expósito dijo las siguientes palabras respecto a su participación en el Festival:  

“El tipo de trabajo que yo hago no es de circulación tan común. En las instituciones culturales, incluso en las más radicales, opera una lógica de casitas, donde cada artista encaja en una de ellas, con determinados entrecruzamientos, pero algunos artistas tenemos la desgracia de estar con un pie en cada casita. Así que estar en un festival de cine como el vuestro me hace muy feliz y agradezco su enorme generosidad”. 

Una vez iniciada la clase magistral, la primera pregunta planteada por Virginia Roy refiere al nombre de la retrospectiva Marcelo Expósito: La Imaginación radical. Una retrospectiva en movimiento y por qué se eligió el mismo, a lo cual Marcelo contestó que esa formulación es producto de una correspondencia, bajo términos muy flexibles, entre el concepto de “imaginación” de Aristoteles y la idea de institución imaginaria de la sociedad presentada por Cornelius Castoriadis, lo cual resulta en “poner en el centro de los procesos de auto-institución de una sociedad emancipada la capacidad de imaginar y de inventar”. 

Para responder la pregunta, Marcelo también retoma declaraciones hechas por Alexander Kluge respecto a los 100 años del nacimiento del cinematógrafo, quien planteaba: “Si en realidad el cine existe desde que el ser humano tiene capacidad de imaginar. El cine, en tanto que invención técnica, es la respuesta práctica o tecnológica a algo que el ser humano necesita, que es fijar el flujo de imágenes que ya existen en su cabeza y proyectar esas imágenes abstractas… La idea de Kluger es que estamos celebrando los 100 años de la invención técnica que da respuesta a una necesidad humana que es la de fijar algo que es consustancial a nuestra capacidad de pensar e imaginar”. 

Más adelante, Virginia Roy retoma las imágenes de archivo que Marcelo utiliza normalmente en sus películas y su rol en la sociedad, a lo cual el cineasta menciona planteamientos hechos por Jean-Luc Godard, quien tuvo una gran influencia en su trabajo, sobre el cine: “Godard decía que hay que hacer una historia del cine que sea diferente de las historias de las películas, como siempre dijo, una cosa es el cine y otra cosa son las películas. Hay películas o artefactos que se pueden denominar popularmente películas, pero no son exactamente cine, son otra cosa y al mismo tiempo la historia del cine no se puede limitar a la catalogación de las películas de Hollywood como modelo frente al cual lo demás se mide”.

En la clase magistral también se plantearon cuestiones referentes a la incorporación del video en el desarrollo artístico de Marcelo, la fragmentación dentro de su obra, al trabajar en series y no de manera lineal, y el naturalismo en los documentales. Sobre este último punto menciona una historia sumamente interesante del cineasta Joris Yvens, quien realizaba filmes documentales en los Países Bajos a inicios del siglo pasado, y es una historia que tuvo una gran influencia en la manera en que Marcelo realiza cine. De manera resumida, Yvens fue invitado a la Unión Soviética a presentar sus películas y ahí fue cuestionado por el público respecto a la condición de los trabajadores y si la conocía. A partir de esta experiencia, Yvens empezó a plantearse la siguiente cuestión en su cine, en palabras de Marcelo Expósito: “Lo que he hecho es que el espectador se identifique con la máquina desde el punto de vista de la cámara, el espectador se identifica con lo mecánico, pero la cuestión es cómo desplazar la identificación con la máquina a la identificación con el trabajo y sus movimientos, lo cual requiere observar los movimientos del trabajador, no la gestualidad o apariencia, y da lugar a un montaje donde la cámara reproduce los movimientos de los trabajadores desde el interior del trabajo”.   

Finalmente, Marcelo cierra la conversación de la siguiente manera: “Todos estos artefactos e invenciones técnicas van de la mano de un horizonte didáctico, enseñan cosas, pero no solamente es que te enseñan cosas porque te explican cosas, además son técnicas que te enseñan algo sobre ti mismo, sobre ti misma, … , producen una didáctica de cómo tener una visión crítica sobre el mundo, que prefigura cómo el mundo y nosotros mismos podríamos llegar a ser de otra manera, y esa dimensión didáctica es fundamental si queremos hacer política a través del arte, de la cultura y del cine”.

La retrospectiva Marcelo Expósito: La Imaginación radical. Una retrospectiva en movimiento fue realizada en colaboración con el Museo Universitario Arte Contemporáneo-MUAC, la Cátedra Bergman, el Centro Cultural España, La Virreina Centro de la Imagen y el Instituto Ramon Llull.

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FICUNAM INFORMA

FICUNAM INFORMA:

En el Festival Internacional de Cine UNAM (FICUNAM) tenemos cero tolerancia hacia la violencia en general, y hacia la de género en particular, y asumimos con absoluta seriedad y compromiso la generación de un ambiente respetuoso y seguro en todas las actividades que organizamos, por lo que brindamos atención a las quejas y/o denuncias de asuntos de género que lleguen de manera directa a nuestra unidad de género.

Tu denuncia se atenderá de forma integral, con perspectiva de género, respeto irrestricto a los derechos de las personas, con apego a la normatividad aplicable y siempre anteponiendo la integridad de la persona denunciante.

Contacto: genero@cultura.unam.mx

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Encuentros en vivo: Estanislao + El compromiso de las sombras

Encuentros en vivo: Estanislao + El compromiso de las sombras

Por Fernanda Santiago Díaz

Dos estrenos fueron parte del sexto día de FICUNAM 11: Estanislao, de Alejandro Guzmán y El compromiso de las sombras, de Sandra Luz López Barroso, ambas películas parte de la sección Ahora México. 

Como parte de las actividades del festival, en colaboración con CINE PREMIERE se llevó a cabo un encuentro en vivo, moderado por el director artístico de FICUNAM Michel Lipkes, con quienes formaron parte de cada proyecto, donde nos dieron una noción más amplia de estas dos magníficas películas. 

Estanislao

El director de Distancias cortas (2015) llega a FICUNAM para estrenar su más reciente largometraje: Estanislao (2020), una película en blanco y negro en la que seguimos la historia de Mateo, un contador que después de 15 años regresa a la casa de su infancia para honrar la memoria de su madre recien fallecida, al tempo que vive con su padre y un ser enigmático con cabeza de ave que lo atormenta cada noche.

Hablando de la planeación, producción y rodaje, parte del equipo de Estanislao se reúne para contarnos cómo fue la experiencia de ser parte de este gran proyecto que Alejandro Guzmán veía emocionado. “Tienes un guion cinematográfico y de alguna manera tienes que transformar toda la realidad para adecuarse a él. Y yo lo que tenía muchas ganas era salirme de ese punto, era plantear desde otro lado la producción de una película. Tenía muchas ganas de experimentar, de jugar y de construir. Es como decir: esto es lo que tengo, estos son los elementos que existen en la realidad, los voy a tomar para poder hacer una película”, comparte sobre el inicio de Estanislao.

Para los actores fue toda una experiencia ser parte. “En esta ocasión me pasó algo muy bonito que tiene mucho que ver con la fotografía, y es que no recordaba dónde estaba  la cámara muchas veces, porque la cámara se situó en un lugar casi como si nos estuviera espiando, y eso también habla mucho de la presencia del monstruo, la misma cámara se vuelve esa presencia”, menciona Raúl Briones, quien le dio vida a Mateo.

Por su parte, José Concepción Masías, quien interpreta al padre, menciona que existía una confianza con el director que a su vez cuidaba mucho de ellos para pulir detalles y no sentirse dispersos, sino como un equipo. “Tuve una experiencia, hablando desde los personajes, como un desencuentro entre el padre y el hijo porque al final entre los dos tienen una historia, pero también era como una oportunidad de levantar y reconstruir esa familia. […] Hay partes en que de alguna manera es muy dolorosa la relación tan fría, pero otras donde saben que se necesitan”, comenta el actor.

En cuanto a su producción, Mariana Monroy comparte que los tiempos de producción se atrasaron por diversas razones y cambios. “Fue un reto el que el crew se acoplara a este tipo de rodaje, pero creo que todos al final entendimos que era así, y que es una experiencia y aprendizaje tener retos en la producción”, señala la productora.

El compromiso de las sombras

Sandra Luz López Barroso presentó y habló sobre su ópera prima, un documental que muestra una mirada hacia los rituales de duelo y despedida después de la muerte de un ser querido. Entre atmósferas de rezos, música, altares y color, la directora se acompaña de Lizbeth, una mujer transexual afro descendiente, que se encarga de guiar los rituales fúnebres de una comunidad de Guerrero.

El compromiso de las sombras es una película hecha con mucho respeto hacía los rituales de duelo de la región de la Costa Chica, pero también es un trabajo realizado por mujeres ─en su mayoría─ con mucho cariño y deseo por contar algo desde el sentir de la directora. “Es una película que empieza en 2016 cuando muere mi padre, y es la necesidad de poder adentrarse en mi sentir de ausencia, de duelo, de tristeza. Surge desde ese lugar, desde mis propias sensaciones”, comenta.

Realizar esta película, mencionan, fue como un encuentro de personas en que la brújula era la intuición y el conectar con la realidad no desde lo racional o academicista, sino conectar con aquello que les atraviesa y cómo devuelven esa mirada en una obra audiovisual.

Asimismo, respecto al trabajo en equipo que ayudó a que creciera esta película, Isis Puente, sonidista y colorista, comenta que “fue algo muy bello porque no fue un rodaje de tener un solo papel y ya, fue una participación con amistad, con familia en el sentido de la gente de Costa Chica que nos abrieron las puertas, no sólo de permitirnos filmar una película sino a su vida, a su corazón, a sus espacios”.

Detrás del nombre de la película se encuentra una charla de Sandra Luz con Lizbeth en la que platican sobre lo que significaba para ella su papel en la comunidad y el compromiso que tiene con su pueblo. Por su parte, al ritual de “levantar la cruz” cuando alguien muere, le llaman levante-sombra. “Me parecía que la palabra sombra tenía que ver con el alma. Yo creo que fue la combinación de esas palabras que quedaron resonando después de esa charla. Y es muy interesante cómo el título fue lo primero que tuve de la película”, nos comparte la directora.

“No nada más fuimos a filmar, fuimos a acompañar. Es algo que siempre tuvimos claro, que íbamos a formar parte de la muerte, algo a lo que no estamos acostumbradas. Fue algo muy difícil para la emoción y para el cuerpo”, menciona Karla Bukantz, productora del proyecto, quien a su vez agradeció a quienes formaron parte de El compromiso de las sombras, al equipo, a la comunidad de la Costa Chica, a FICUNAM por permitir el estreno mundial, y a todas las personas que han visto la película, terminando así un día más de la decimoprimera edición del festival.

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Diálogos extendidos: Lisa Marie Malloy y J.P. Sniadecki, moderados por Nicolás Pereda

Diálogos extendidos: Lisa Marie Malloy y J.P. Sniadecki, moderados por Nicolás Pereda

Por García Jiménez Javier

En el marco de la décima primera edición del FICUNAM, este 23 de marzo tuvo lugar el Diálogo extendido de J.P. Sniadecki y Lisa Malloy, una plática para conocer todos los detalles acerca de la última película de ambos directores titulada A Shape of Things to Come, o en español, Las cosas que vendrán, y que forma parte de la sección Atlas del festival.

En la transmisión participaron Nicolás Pereda, quien estudió cine en la Universidad de Nueva York, además de haber sido ganador ya en la sexta edición de nuestro festival con su película Minotauro en la categoría Ahora México tiene una importante carrera con valiosos premios en Berlín y Venecia. J.P. Sniadecki, director, antropólogo y profesor de medios documentales en la Universidad de Northwestern en Chicago, el cual ha destacado en el MoMA por su trabajo y su trayectoria que, cabe la pena señalar, no sólo está salpicada de significativas exhibiciones alrededor del globo sino que de hecho está atravesada por una necesidad de retratar experiencias sociales desde lo individual hasta lo colectivo, llevando esas demandas a los diversos lugares en los que se presenta. Asimismo, Lisa Marie Malloy, quien es una directora de cine muy joven, se define a sí misma como una artista comprometida, donde el cine es utilizado como un recurso para la experimentación.

Hablaron del origen del filme, que se dio a partir de un viaje por parte de Sniadecki a Sonora, México. Él estaba dirigiendo El mar, la mar y en el rodaje conocieron a Sundog, el personaje principal de A Shape of Things to Come. Tras discutir la posibilidad de un trabajo más interesante, sin saber que serían dos años de locura, comenzaron a grabar: “pensando que, como proyecto, sería mejor si los dos o los tres trabajábamos juntos. Lisa accedió”. La figura de Sundog más como personaje que como persona era lo que valía la pena señalar, observar sus fantasías, su identidad conflictiva, inquietante, difícil de conciliar, y que se sitúa en un vaivén entre la narración y su propia personalidad. 

La idea detrás de la obra, su trayectoria, fue otro punto a tratar. La franqueza de Sundog se reveló tempranamente en este aspecto. Lleno de emotividad y abierto a sus propias formas de vivir, distintas una de la otra, su forma de ser marcó dicho derrotero. Lisa afirma que “el filme en sí se fue construyendo al convivir con él por largos periodos de tiempo”. En pocas palabras, en realidad éste surgió de una manera muy profunda de explorar la visión del ecoterrorismo, y a partir de generar la pregunta: ¿Cómo debemos vivir en la Tierra? Salen entonces a flote las contradicciones, que son vividas en la experiencia cotidiana.

Colaborar, hacer una cinemática en conjunto da resultados sumamente fructíferos. Al respecto los directores comentan que lo mejor es una respuesta práctica. Rápidamente comprendieron que no era una persona de un documental, era más bien un ente ficticio, aunque él hubiera preferido un retrato de su vida. Lo que deseaban era editarlo mucho, resaltar su ‘discurso’. Sin embargo la intensidad se presenta en la asistencia mutua: ‘‘el filme final, creímos que lo iba a odiar, pero le encantó y dijo: «Me hicieron lucir muy bien». «No era el caso. No sólo queríamos hacerte lucir bien. Queríamos convertirte en un personaje, un personaje con el que la gente quisiera pelear»”. Comparte Sniadecki.

Parte de los problemas abordados en la obra giran alrededor del progreso, la frontera entre Estados Unidos y México, y la catástrofe climática global. Se hace evidente la intransigencia de las políticas norteamericanas, donde la manipulación del medio ambiente repercute en migraciones. Ya que del mismo modo en que las dinámicas sociales orillan a las personas a tomar la decisión de ilegalmente viajar a otro país a falta de dinero, existen los refugiados ecológicos. “La función de Sundog es su rebeldía y su relación poco seria con la ley y las estructuras”. Y eso es un poco de  lo que vamos a ver en la película de Sniadecki y Malloy.