Una nueva geografía; A Land Imagined, de Yeo Siew Hua

Por Sofía Ochoa Rodríguez.

La ambición, riqueza y poder de Singapur dan vida a un litoral que es agrandado kilométricamente por manos de migrantes mal pagados con arena importada de países vecinos. Este es el escenario principal del tercer largometraje del singapurense Yeo Siew Hua, A Land Imagined. Como contraparte, del otro lado de la nueva costa se yergue la megalópolis boyante de aspiraciones futuristas. Entre estos dos polos, entre la realidad apremiante y la riqueza urbana, entre la soledad desértica de la nueva y forzada geografía, y la saturación aislante del exceso inorgánico, emergen los atribulados personajes de este neon-noir metafísico de clase trabajadora.

Un detective a punto de jubilarse y un trabajador de una de estas playas artificiales establecen un juego de sombras. Ambos han pasado semanas sin dormir, su percepción comienza a alterarse. Las líneas del tiempo se doblan y el tropo del doble apunta hacia la existencia paralela. El onirismo del filme remite a lo ‘lyncheano’, pero no en lo avezado de las imágenes, que en este caso permanecen ancladas a esa particular realidad. Es más bien en el montaje que propone una nueva forma de entender el tiempo; en el diseño de sonido y el soundtrack, que contraponen las aspiraciones globales con las realidades locales; en las actuaciones de personajes que casi milagrosamente se conectan con el otro; en los escenarios tan contrastantes donde se desarrolla la acción; en la capacidad de expansión de las conciencias que transitan entre los sueños, la explotación laboral, los videojuegos de guerra, el deseo sexual frustrado, la desconfianza y el cosmos infinito.

Con bordado fino, Yeo Siew Hua construye un mundo que postula cuestionamientos existenciales sobre el sentido de los roles que desempeñamos y accede a niveles de percepción que pocas veces se ven representados en el cine con tanta elegancia y fluidez.