En la obra del cineasta palestino Elia Suleiman es recurrente hacer un ejercicio de pertenencia poco directo, característica que representa un gesto contestatario a la vez que radical desde la sutileza cinematográfica que emplea, algo pocas veces visto en el cine. Parte de una posición política que nunca roza el lugar común, y entrega al espectador la perspectiva de un habitante que parece ser de ningún lugar.
A través de un recorrido por su condensada pero sustanciosa filmografía, Suleiman hablará sobre esa posición que ocupa como cineasta —además de como autodidacta— perteneciente a una zona del mundo en constante conflicto desde hace algunas décadas.