Nacido en Figueras, España hace más de 90 años, Pere Portabella es un cineasta, productor y político catalán de militancia antifranquista, que ha levantado una onerosa producción de películas de manera paralela a su carrera en el servicio público español.

Portabella comenzó en el mundo del cine como productor. Sus primeros trabajos sobresalientes desde esa trinchera fueron Los golfos (1959) de Carlos Saura y Viridiana (1961) de Luis Buñuel, esta última ganadora de la Palma de Oro en Cannes, ambos filmes producidos bajo el sello Films 59, con el que después continuó su carrera como director.

Su primer trabajo como autor fue el cortometraje de 1967 No compteu amb els dits (No contéis con los dedos). Un año después filmaría una de sus películas más conocidas, Nocturno 29, que actualmente forma parte del archivo fílmico del Centro Pompidou de París.

Luego de 10 prolíficos años como cineasta, en 1977 sacó a la luz Informe general sobre unas cuestiones de interés para una proyección pública, y no volvería al cine sino hasta una década después.

Sus intereses políticos lo llevaron a ser elegido senador en las primeras elecciones democráticas en 1978 después de la dictadura de Franco. Formó parte de la Comisión para la redacción de la actual Constitución Española y en 1999 recibió La Creu de Sant Jordi, máximo reconocimiento que puede recibir una persona del servicio público por parte de la Generalitat de Cataluña.

Pere Portabella y Joan Miró. Cortesía de Pere Portabella-Films.

Sin abandonar desde entonces cargos en instituciones públicas que lo mantenían ocupado en tareas políticas, en 1989 tomó un respiro para filmar Pont de Varsòvia (Puente de Varsovia), pero no fue hasta el siglo XXI cuando su carrera cinematográfica volvió a poseer una fuerza constante.

Siempre convencido de que el camino multidisciplinario es el más enriquecedor, su obra se fue atando a las convicciones que mantenía en cada momento de su vida: “yo vivo mezclado, para mí es imposible separar la política del cine, del teatro, de la música, lo tengo todo mezclado. Todos somos artesanos y punto, unos mejores que otros y se acabó”.

Lo mismo sucede con su manera de trabajar y de relacionarse con las personas: “no hago guiones, no sé hacerlos, trabajo siempre con personas que tengan una actividad artística-creativa, por decirlo de alguna manera, que sea distinta a la mía, porque sintoniza. Trabajo siempre con poetas, filósofos, músicos, porque no está nada separado, lo importante es que haya una sintonía entre las personas, lo que es un territorio en el que te manejas, que tengas las mismas inquietudes, que uses el mismo lenguaje, que busques códigos, cada uno en su línea, pero claro, que conceptualmente sea lo mismo”.

Formado en la manera que proclama como ideal y a pesar de su cercanía con instancias estructuradas como tiene la política pública, aconseja “que la gente que hace cine trabaje con personas que sean de disciplinas distintas, pero que tengan una armonía entre ellos. Primera cosa, no ir a las escuelas de cine, esto ya es un problema básico, no es fundamental. Que se vayan a pensar, si quieren pensar, a las universidades, ahí se piensa en general, y que se mezclen con gente de otras disciplinas, eso es mucho mejor, porque hay experiencias y hay gente de talento extraordinario”.

Pere Portabella durante el rodaje de No compteu amb els dits. Cortesía de Pere Portabella-Films.

En el mismo sentido, es creyente de que así como los núcleos de personas se enriquecen cuando todos son distintos, el individuo también lo hace cuando aprende a identificar y navegar con todos sus elementos: “separemos las cosas, la intuición, punto, la racionalidad, punto, la imaginación, punto, la persona que tiene facilidad visionaria, punto. Todo esto forma parte de un magma, y tú cuando te mueves arrastras todo esto en masa, hagas lo que hagas, teatro, cine, cirujano, lo que quieras, todo. Lo que tienes que darte cuenta es que realmente en la focalización para hacer algo tienes que utilizar todo esto, hay que ser sensible a ello”.

A pesar de haberse formado en una industria que funcionaba de manera muy distinta a la hora de hacer cine, reconoce las bondades tecnológicas que el siglo XXI ha traído consigo: “ahora se puede hacer cine sin salir de casa, nada más que para rodar. Capturas imagen, la postproducción la haces en casa con dos ordenadores, y la calidad lo mismo sirve para una película comercial que la película que tú quieras hacer, esto es un avance sensacional”.

Su manera de hacer cine y de habitar sus espacios podría definirse de la siguiente manera: “Los silencios son mucho más importantes que los diálogos, entre menos diálogo mejor, y el tiempo, detener el tiempo con la mirada”.

Pere Portabella en el rodaje de Die stille vor Bach. Foto: Helena Gomà.

El FICUNAM, Festival Internacional de Cine UNAM dedicará en su novena edición una retrospectiva a la obra de Portabella que incluye los siguientes títulos:

Nocturn 29 (1968)

Vampir – Cuadecuc (1970)

Umbracle (1972)

Informe general (1976)

Pont de Varsòvia (1989)

Die Stille vor Bach (2007)

Informe general II. El nou rapte d’Europa (2015)

* Declaraciones tomadas de la charla que mantuvo en 2012 con Manuel Asín en su visita a la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España luego de recibir el Premio Gaudí de Honor.