Chris-Fujiwara-Fijo

Conferencia magistral. Entre sombras: Un acercamiento a la inquietante mirada de Jacques Tourneur, de Chris Fujiwara en 16mm

Entre sombras: Un acercamiento a la inquietante mirada de Jacques Tourneur

Por Mauricio Rosas Hernández

16mm es un formato de película cinematográfica introducido por Eastman Kodak en 1923 como una alternativa económica al formato convencional de 35 mm.

Chris Fujiwara presento la conferencia Entre sombras: Un acercamiento a la inquietante mirada de Jacques Tourneur presentada en colaboración con la Cátedra Bergman y el Centro de Capacitación Cinematográfica. Aquí un resumen en 16 mm

1.- Jacques Tourneur es un director diferente a su tiempo, incluso dentro de los autores clásicos de Hollywood. 

2.- Jacques ocupó una posición modesta en la escena de Hollywood, prefería estar con su pequeño grupo de producción al que conocía bien pero no por ello rechazaba las ofertas de dirección que le llegaban.

3.- Su principal contribución es su dedicación como director. En las películas de Jacques Tourneur todo está contenido en la mise-en-scène, si habláramos de un estilo sería ese.

4.- Maneja su cine desde la dualidad de sus conceptos: la enfermedad y la salud, la ciencia y la religión, el estereotipo de la época de la feminidad y la masculinidad.

5.- Es más profundo de lo que sus títulos aparentan, sus westerns son investigaciones en torno a la generación de comunidades, sus filmes de horror o de eventos sobrenaturales son investigaciones de la hostilidad.

6.- Tourneur también investiga cómo el miedo nace, crece y se apodera de la gente, cómo es que atraviesa a sus personajes y cómo este es explotado por los poderosos para explotar a la gente.

7.- Jacques pone particular atención en el sonido dentro de sus películas y elimina deliberadamente el ruido del ambiente, el de los pasos, su obra se desarrolla en el silencio.  Y es de esta ausencia, de la sobriedad de lo que escuchamos de donde recoge mucho de su poder.

8.- Jacques tenía una relación complicada con su padre, Maurice, cineasta clásico de la época silente. De ahí viene que una de las diferencias dentro de su cine sea que todos sus personajes hablan con un registro de voz muy bajo, de un manera suave y natural y eso da un efecto de melancolía inusitado.

9.- Parafraseando a Jacques: “Tienes que apartarte un poco de las cosas para verlas en perspectiva”.

10.- Hay un equilibrio entre los opuestos, a pesar del color vibrante, de las escenas de caballos y las peleas, todas ellas suceden en lo estático, las cosas cambian muy lentamente.

11.- Un principio de su cine es que los motivos y deseos de sus personajes permanecen en un universo paralelo a sus manifestaciones físicas.

12.- Jacques acepta y adopta como principio la imposibilidad de conocer enteramente a sus personajes, de conocerlos incluso cinematográficamente.

13.- La cámara se centra en lo que no se ve o en lo que se esconde, en las sombras, las espaldas y en el acto de girarse, de la renuncia.

14.- Los gestos de su cine son muy leves, con bajos presupuestos y cortas insinuaciones expresa lo necesario:  la sutileza de caminar y dejar de caminar, de voltear a ver y de cerrar los ojos. 

15.- ¿En qué consiste la tarea de dirigir una película? Para Jacques Tourneur todo es sobre capturar fragmentos y reconstruirlos en un movimiento fluido.

16.- Acaso su cine no tiene un estilo, un statement, no es algo evidente que escuchas de inmediato, es algo que sientes.

Notas-al-pie-Fijo

Notas al pie, Rafael Guilhem

Notas al pie

Por Rafael Guilhem

I

En algún lugar recóndito de la ciudad de Zúrich, desde hace más de treinta años, un grupo de fervientes lectores de la obra de James Joyce se reúne una vez por semana para estudiar metódicamente su último libro, Finnegans Wake (1939). Palabra a palabra, con diccionarios, fotocopias, manuales y notas en mano, van esgrimiendo los múltiples sentidos que arroja el texto hasta agotar el idioma en que fue escrito, como si en la insistencia y el trabajo prolongado emergiera el placer del descubrimiento. Entre sus instrumentos elementales sobresalen las ediciones del libro con sus páginas amarillentas y frágiles, casi al borde del desvanecimiento. En su interior, frases subrayadas, glosas y todo tipo de marginalia. Hay en todo este lenguaje secreto una materialización del tiempo de lectura que deriva en la proliferación de versiones de la novela dentro de la propia novela, rutas que en su ciframiento elaboran un relato ausente que busca, antes que respuestas disparatadas, la precisión tanto de los enigmas como de su eventual transmisión. ¿Qué tanto, en su intento

por profundizar en la obra, se alejan cada vez más de ella? ¿A qué se acercan? Al leerla, ¿la corrigen, la reescriben? ¿Qué correspondencia se establece entre las personas y el texto? Posiblemente en la aventura por apoderarse del significado de la obra, fue la obra la que se apoderó de ellos y les impuso una lógica particular, llevándolos a un momento límite de indistinción entre los elementos del libro y los suyos. No se me ocurren otras formas de explicar su constante labor de investigación salvo por esa especie de pacto ficcional.

Es ésta ciertamente una práctica anacrónica de una comunidad de exegetas que gira conjuntamente en torno a un punto hermético, aunque es curioso, por contraste, que fuera precisamente Finnegans Wake el primer libro que se compró por Amazon, una de las empresas de ventas por Internet más sintomáticas de la dispersión y la fragmentación que guían en gran parte el ethos de la época actual. “Me he sentado aquí desde 1988”, profiere uno de los integrantes de mayor edad, orgulloso de compartir con los demás, y por tanto tiempo, un sitio de ideas pensado por fuera de toda relación de consumo. ¿Cuáles son las fuerzas de orden que impulsan este encuentro? Es loable, sobre todo, que en su quehacer persigan consagrar la lectura con el mismo estatus del que goza la escritura, aunque esta exigencia no sea un objetivo explícito sino la consecuencia del deseo que prodigan.

Hay que decir, para quienes no lo han adivinado ya, que todo el campo social descrito hasta aquí pertenece al documental La sociedad joyceana (2013), de la cineasta española Dora García. Todo su registro, salvo algunas añadiduras, está consagrado al fascinante momento de discusión e intercambio literario entre los integrantes del colectivo, dejándonos con la tarea de imaginar cómo estas personas actúan fuera de la sala de reunión, cómo incorporan sus lecturas a la vida ordinaria, del mismo modo que dicha vida transpira entre las páginas. El final de la película no podía ser de otra manera: el sonido de las campanas en la lejanía se superpone con las imágenes de los felices hermeneutas, dando a la lectura una designación religiosa, como el plano de Pickpocket (1959) donde Robert Bresson acompaña con música sacra el entrenamiento de los carteristas que ejercitan la habilidad de sus manos y sus gestos, haciendo de un simple hecho mundano el más apacible acto de fe. 

Este es un adelanto del ensayo de Rafael Guilhem para ‘El cine que arde’, edición conmemorativa de los 10 años de FICUNAM, que se publicará en abril 2020

Pedro-Costa-Fijo

Política de los cuerpos: el cine de Pedro Costa, por Sonia Rangel

Políticas del cuerpo: el cine de Pedro Costa

Por Sonia Rangel

I

Una imagen y un sonido juntos deben ser algo de lo más importante 
del mundo. Es así de sencillo: deben ser una especie de explosión. 
Pedro Costa

La obra de Pedro Costa expone una imagen atípica que da lugar a una forma de cine del cuerpo que –fuera de toda estetización, artificialidad o cliché– devuelve a los cuerpos destruidos por la explotación capitalista su dignidad. Así, los rostros y las voces devienen materia plástica, reveladores de la desigualdad y la precariedad de la existencia, intercesores de la memoria. A través de un acercamiento docuficcional a los habitantes de Fontaínhas, Portugal, Pedro Costa hace de los cuerpos una superficie de inscripción. Cine del cuerpo que vuelve visible y audible la historia de la colonización, la migración, la explotación y la marginación; así como sus efectos como línea de muerte (la droga), la aniquilación del deseo (abulia y apraxia) y la destrucción de la potencia del cuerpo hasta devenir zombi.

Es una historia cuyas cicatrices persisten en la piel tanto de los cuerpos como de los espacios. Mirada epidérmica que surge de la inmersión del cineasta en los barrios, la cual gracias al uso del video logra penetrar en la intimidad, en una estrategia estética de observación y escucha de los habitantes como parte fundamental de su trabajo. El director realiza estudios, retratos y cuadros de estas figuras anónimas; el resultado es una imagen-poética que va del claroscuro y el tenebrismo a la naturaleza muerta. En su carácter plástico, las imágenes paradójicamente hacen de los cuerpos, los espacios y los objetos, materia viviente, contenedores de la memoria, genealogía de los afectos que a través de sus movimientos, gestos y palabras reconstruye el proceso de destrucción sufrido a lo largo del tiempo.

Arqueología del colonialismo que muestra su modo de operación molecular, microfísico, epidérmico: la captura del deseo, la desintensificación de la fuerza vital, la aniquilación de la vida; captura que lleva a los caboverdianos a emigrar a Portugal, en una forma de infranomadismo, ya que serán explotados, aniquilados, destruidos, despojados de su humanidad para ser tratados como mano de obra barata.

La herencia de este proceso de explotación sistemática se expresa en la tristeza y la abulia de los jóvenes drogadictos habitantes de Fontaínhas, cuya despotenciación deseante los lleva a trazar una línea de muerte. En sus últimos filmes la aparición de figuras espectrales condenadas a repetir la historia del colonialismo, en un limbo de espacio y tiempo anacrónico, sirven como intercesores de la memoria. La imagen-zombi muestra cómo el capitalismo mundial integrado continúa con el proceso de colonización, pero ahora se trata de la colonización de la subjetividad por medio de la captura del deseo y los afectos.

Este es un adelanto del ensayo de Sonia Rangel para ‘El cine que arde’, edición conmemorativa de los 10 años de FICUNAM, que se publicará en abril 2020.

Nuevas-Narrativas

Punto de vista: Cambiar los modelos. El rumbo de las políticas públicas para impulsar otras narrativas, en 16mm

Punto de vista: Cambiar los modelos: El rumbo de las políticas públicas para impulsar otras narrativas, en 16 mm

Por Valeria Ulloa y Evelyn Rojas

16mm es un formato de película cinematográfica introducido por Eastman Kodak en 1923 como una alternativa económica al formato convencional de 35mm.

 Por primera vez se lleva a cabo Punto de vista: Encuentro de nuevas narrativas con perspectiva de género, en el marco de la décima edición del FICUNAM. En esta primera mesa participaron Juliette Bonnafé, Madeleine Ekman y María Novaro, moderadas por Abril Alzaga. Aquí un resumen en 16mm: 

  1. Necesitamos nadar contra corriente. No es que solo pensemos en mitad y mitad, tenemos que buscar con calidad, otras perspectivas. Si solo tenemos perspectivas masculinas nos estamos limitando. Necesitamos información de calidad, y nuevas formas de contar historias. 

Madeleine Ekman

  1. El cine es  un medio de comunicación masivo. En nuestro país tiene mucha fuerza, mucha gente va al cine. Los roles que se proponen, la mirada, tienen un impacto mayor a la literatura o las artes visuales.

Juliette Bonnafé

  1. Presenté en una ocasión una película sobre una madre soltera en un festival y un cineasta mexicano dijo que había hecho bien mi trabajo, pero no estaba contando nada. Decidí luchar por esa nada, que para mí, es todo. Luchar contra la nada es tomar acciones puntuales para instrumentar políticas públicas. No solo es inclusión de género, en México también es la inclusión de los pueblos indígenas y afrodescendientes, por ejemplo. 

María Novaro

  1. El cine es muy potente para cambiar el mundo. Cuando hablamos de desigualdad salarial hay una injusticia enorme entre actores y actrices. El #MeToo salió mediáticamente de ese sector. Si analizamos el número de películas realizadas por hombres y mujeres se puede ver una gran diferencia. 

Juliette Bonnafé

  1. En el 2019 en Suecia disminuyó la producción de cine y creen que es culpa del Instituto de Cine por incluir perspectiva de género, cuando en realidad nos enfrentamos a una generación que ha dejado de ir a los cines. Los jóvenes prefieren ver Marvel o Youtube. Una generación ha dejado de ir a los cines.

  2. Únicamente llegaremos a la igualdad desde una nueva perspectiva, ya sea desde las mujeres o la comunidad LGBTTTQ+, ya que si se tiene que contar una historia, se tiene que contar con esta perspectiva.

Madeleine Ekman

  1. Lo que tenemos que enfrentar es que el cine mexicano sea visto por mexicanos. Ha habido políticas exitosas para hacer cine mexicano. La cifra del anuario del IMCINE arroja 200 películas en el 2019, ¿quién ve esas películas? Realmente casi nadie, no están siendo exhibidas al público mexicano. El reto es que sea accesible, no se puede saber qué quieren ver, si no se tiene acceso a todo el contenido que se está creando. 

  2. Según las estadísticas del IMCINE, la mitad del cine se hace con el apoyo del presupuesto público, sin embargo hay ciertas “reglas” al hacer películas desde ese lado, ciertos códigos y perspectivas a seguir, en donde entra un poco el tema de la censura. 

María Novaro

  1. Sobre las narrativas de las películas, la ONU mujeres junto con el Instituto Geena Davis estudiamos a los personajes en las películas: quiénes eran hombres y quiénes mujeres. Cuando aparecían personajes con cargos públicos se encontró que de 100, 90 eran hombres y 10 mujeres. Este tipo de narrativas son el reflejo de la sociedad, y al reproducirlas, se convierten en narrativas estereotipadas que podrían ser más vanguardistas invirtiendo los roles en las películas. 

  2. Hay mil maneras posibles de cambiar estas narrativas mediante el cine, y repercutir en el cambio cultural del país, que es lo que más se busca, narrativas que se puedan cambiar con políticas públicas. 

Juliette Bonnafé

  1. Sobre las políticas públicas que se aplican en la industria del cine podemos hablar de las cuotas que se aplican a las casas de cine para incluir más proyectos hechos por mujeres y así disminuir ese desequilibrio en la industria. Pero podemos decir que es una medida muy flexible y momentánea. Con las cuotas se atribuye a las mujeres un peso y responsabilidad sobre la calidad de las cosas que hacen. Además del desequilibrio histórico que se intenta romper, nos piden que carguemos con la responsabilidad de eso. 

Madeleine Ekman

  1. Un tema que toca a las políticas públicas es la maternidad y la paternidad, en donde de igual manera vemos desigualdad. Las mujeres pueden interrumpir su carrera por un embarazo, son carreras más lentas en comparación a los hombres. La crianza y el hacer películas hace que el ritmo de una mujer pueda ser diferente, existe la carrera productiva y reproductiva. Hay que considerar eso en la balanza. 

María Novaro

  1. Cambiar el ambiente de trabajo detrás de la cámara impacta en lo que verás a través de la pantalla. 

  2. Los festivales de cine son herramientas importantes, pero también hay una red importante de pequeños espacios de cine independiente en los cuales la perspectiva de género y demás temas se han fortalecido. Los festivales podemos tener un impacto extendiendo el cine con otras narrativas dentro de éstos, así las personas tienen otras opciones. 

Abril Alzaga

  1. Se necesita cambiar realmente las narrativas para cambiar nuestras formas de ser y de hacer, y de garantizar la diversidad de voces, la de las mujeres, los pueblos indígenas y las personas afrodescendientes; pero muchas voces no llegan a las pantallas.

  2. El camino que se transita es cómo hacer visible el otro cine mexicano, el cine en donde sí nos vemos representadas, que está ahí y que con las políticas públicas de desarrollo se trata de visibilizar y de realizar, hasta donde tenemos recursos.

María Novaro

En colaboración con Fondo Semillas, Cultura CDMX, ONU Mujeres, Fondo Cultural de Austria, Embajada de Estados Unidos de América, la Universidad Iberoamericana y el Centro Cultural El Rule y Tiempo de Mujeres. Festival por la equidad de género.

Pedro-Costa-Fijo

Pedro Costa: Hacer comunidad de los escombros, en 16mm

Pedro Costa: Hacer comunidad de los escombros, en 16mm

Por Mariana Gutiérrez Noriega (@mary_glamm)

16mm es un formato de película cinematográfica introducido por Eastman Kodak en 1923 como una alternativa económica al formato convencional de 35 mm.

Pedro Costa, director de cine portugués, conversó con Lucrecia Arcos en una conferencia presentada en colaboración con la Cátedra Bergman. Aquí un resumen en 16 mm:

  1. No cedan a las primeras ideas, a los primeros impulsos. Les diría que se queden, que prueben, que se cuestionen silenciosamente. El cine necesita de eso, cada vez más.
  2. El cine no es intelectual, no es una tesis; es otro tipo de pensamiento, tiene una aplicación más rápida, más concreta. Necesita más estudio de antropología, de sociología.
  3. Una película para mi empieza cuando empieza, no antes. No hay preconceptos. Todo empieza con una cámara, con un micrófono. Siempre con equipo, muy pequeño (somos tres). Todo empieza al mismo tiempo.
  4. Mi formación es completamente Hollywoodiana. Está en mí, en mi cuerpo. 
  5. Mi trabajo es seleccionar las cosas que a mí me parecen interesantes, por eso soy director. Concentrar, reducir lo más posible, e intentar hoy en día no escribir nada.
  6. Ahora es más difícil filmar económico en formato digital. El equipo es carísimo. Infernal, cada vez más. No busco coproducciones. Procuro empezar cuando tengo un poco de plata para pagar. Nunca tengo ideas para escenarios o cosas dispendiosas. Con el formato digital cada vez será más difícil
  7. Trabajo mucho con los mismos actores (Ventura, Vitalina). Es un trabajo que tiene mucho que ver con amor, amor por la persona, amor por el cine.
  8. El dolor puede ser una cosa positiva. 
  9. Trabajar con una historia real como la de Vitalina, fue difícil; encontrar la forma para este relato, para esta historia. Encontrar al mismo tiempo la luz, el encuadre, la altura. No es un trabajo fácil.
  10. Intento no inmiscuirme en el tiempo propio, interior. Con la movilidad de los actores, cambio todo, pero con su tiempo interior intento no inmiscuirme.
  11. Hacer películas hoy en día no es necesario con más de 10 personas. Es una manera de mantener la cosas económicas y modestas. Y eso es siempre bueno. No es falta de ambición, eso es ser modesto
  12. En el cine todo tiempo es necesario, es útil, también el tiempo perdido.
  13. No debemos tomar el cine como una cosa que exista por sí misma. Existe después de  hacerlo, de filmarlo. Antes, para mí no existe.
  14. La película existe. Pero el cine no es un lenguaje, no es una cosa única, no hay un prototipo. Creo que el cine sólo existe cuando se hace.
  15. Mi principal interés es la gente. Filmar al ser humano. Es imposible editar una película sin el género humano. 
  16. El cine puede ser filosofía, puede ser poesía.
Blanco-en-blanco

Detonadores. BLANCO EN BLANCO

Detonadores. Blanco en blanco

Blanco en blanco nace y se inspira al estudiar y descubrir una serie fotográfica retratada y escenificada por un fotógrafo anónimo de las cacerías de Selknam perpetuadas por el colonizador rumano Julius Popper y su grupo a finales del siglo XIX en Tierra del Fuego. Ese fue el comienzo para preguntarme una serie de temas que de alguna manera repercutían sobre elementos que quería abordar. Luego aparecieron las series fotográficas sacadas por el escritor Lewis Carroll sobre distintas niñas, con una clara connotación erótica. Ese paralelismo entre el acercamiento de la mirada hacia el horror y la obsesión por captar la pureza inocente de una niña antes de ser corrompida fue el punto de partida para que naciera el proyecto. Tenía un contexto y el deseo interior de un personaje.

Las imágenes de la matanza Selknam, me interesaron por el acto representativo que había en ellas; estas fotos eran tomadas en forma de representación, ya que los tiempos de exposición de la emulsión fotográfica de aquella época no dejaban capturar el instante. De modo que tenían que escenificar el acto a posteriori de la acción real, en este caso, una matanza. Ante esto sentí que había un símil real a la propia acción del cine; hacemos representación, mentimos, tergiversamos la realidad hacia una emoción o significado determinado. En el caso de aquellas fotografías de las matanzas, estas pretenden transformar un acto deleznable en una acción heroica y modificar su real carga moral. Todo esto, a mi modo de ver, sigue estando presente en el accionar de hoy en los medios, las imágenes constantemente están parcializando los reales acontecimientos de las cosas, se manipulan como herramienta de poder.

*Théo Court, director

Isadora-Fijo

Fotogramas. LES ENFANTS D’ISADORA

Fotogramas. Les enfants d’Isadora

Esta es la última toma de la película. Toda la historia está construida para llegar aquí… y sin embargo, no había planeado hacer este primer plano en mi storyboard. Ya habíamos filmado toda la última secuencia y el rodaje había terminado. Y entonces empecé a editar y no estaba seguro, pero me dije a mí mismo que esta toma era quizás necesaria. Todo el equipo volvió al apartamento, rehicimos la decoración para filmar sólo esa pequeña toma. Es muy tarde, Elsa Wolliaston está cansada, nosotros también estamos hartos de este rodaje que no quiere terminar… y luego ella hizo esa mirada tan especial. Es muy hermoso porque va mucho más allá de la película, es un regalo de Elsa para mí, para nosotros. Se revela completamente, sin miedo, está llena de humanidad y tristeza, y nunca lo olvidaré.

*Damien Manivel, director

Miguel-Gomes-Fijo

La ficción extraviada, o el cine de Miguel Gomes, por Jaqueline Avila

La ficción extraviada, o el cine de Miguel Gomes

Por Jaqueline Avila

El trabajo de los ojos está hecho. Ve ahora y haz el trabajo 
del corazón en las imágenes encarceladas dentro de ti. 
Rainer Maria Rilke

A lo largo de varias décadas, Portugal se ha erguido como un caso peculiar en la producción fílmica mundial: un país relativamente pequeño con un mercado interno casi inexistente y una producción nacional modesta, pero cuya presencia en festivales y distinción mundial son poderosas.

Hablar de cine portugués es hablar de Manoel de Oliveira, Paulo Rocha, Pedro Costa, João Canijo, Rita Azevedo-Gomes y, más recientemente, de João Pedro Rodrigues, Ivo Ferreira, Pedro Pinho, Susana de Sousa Dias, João Nicolau, Gabriel Abrantes y Miguel Gomes. 

Nacido en Lisboa en 1972, Miguel Gomes se haconvertido en una pieza clave del cine hecho en Portugal gracias, en gran medida, al melancólico exotismo de sus filmes que, sin romper lazos con la repetida vigilancia del legado fantasmal –y de culpa– del pasado portugués, prefiere ceñirse al vigor de la imaginación como posibilidad y memoria.

Quizás una sentencia de Oliveira sería la más adecuada para definir el cine de Gomes: “la ficción es la realidad del cine”; así, el director de Tabú (Tabu, 2012) fragmenta lo real en fotogramas que van y vienen desde el espectro verídico hasta el imaginario, sin límites de perspectiva o de tiempo; el presente existe cuando la verdad se rinde ante la ilusión.

Con media docena de largometrajes y un puñado de cortos a los hombros, el lusitano abandonó la teoría y crítica de cine –a la que se dedicó varios años en el periódico Público– para llevar a nuevos parajes el deseo de ficción.

El crítico francés Serge Daney sentenció, en el segundo tomo de su libro La Maison cinéma et le monde, que los cineastas portugueses eran “intensos arqueólogos enamorados” que hacían “regresar el pasado glorioso y extraño de Portugal desde muy lejos”. Gomes hace eco a esa vocación arqueológica añadiendo un ángulo estético: hurgando en el pasado fílmico y en su memoria encuentra, antes que el homenaje o la imitación, la fuerza para hacer que las más románticas convenciones del cine (re)vivan mientras se filman.

La tensión entre el hoy y el ayer cinematográficos pone en marcha los dispositivos estilísticos del portugués, a la vez que deja entrever su espíritu cinéfilo: de f.w. Murnau a Jean Renoir, pasando por Paulo Rocha o Victor Fleming, Gomes sugiere la vinculación de su cine a un cuerpo de obras a partir de la propia autonomía estética que, en más de uno de sus filmes, conlleva además la imposibilidad de clasificarlos bajo géneros (drama, comedia) o formatos (documental, ficción). 

Este es un adelanto del ensayo de Jaqueline Avila para ‘El cine que arde’, edición conmemorativa de los 10 años de FICUNAM, que se publicará en abril 2020.

Angela-Schanelec-Fijo

Otra vez Angela Schanelec, por Eduardo Cruz

Otra vez Angela Schanelec

Por Eduardo Cruz

Cuando me invitaron a escribir un ensayo acerca de la obra de Angela Schanelec a propósito de la décima edición de Festival Internacional de Cine de la UNAM, la retrospectiva que le dedicaron en 2017 y en consonancia con el estreno de I Was at Home, But (Ich war zuhause, aber, 2019), su más reciente película, mi emoción se vio empañada por la duda. Por un lado me interesaba escribir sobre ella, por el otro, hacía tres años había publicado un texto estudiando algunos aspectos que atraviesan el grueso de su filmografía. De entre todas las labores que el oficio de escritor conlleva, la de reescribir me parece un suplicio borgiano, como internarme en un laberinto cuya salida podría nunca encontrar. Así que para no incurrir en el ejercicio de escribir lo mismo pero de otra forma, ni de inventar nuevas conclusiones para evitar repetirme, apelando a la posible vigencia del ensayo ya escrito y emulando un ejercicio literario descubierto recientemente, decidí agregar notas, precisiones y nuevas reflexiones sobre el ensayo original, convirtiéndolo en un texto que se mira a sí mismo, pero solo para mirar otra vez a Angela Schanelec. 

               A la orilla del río dos soledades tímidas que se abrazan.
                                                                                                                                  J. L. Ortiz

La obra de Angela Schanelec es uno de los ejemplos más exquisitos del cine contemporáneo. Agrupada junto a Christian Petzold, Matthias Luthardt, Ulrich Köhler y otros exponentes del joven cine alemán de nuestro siglo en lo que la prensa ha llamado La Escuela de Berlín, ella destaca por su precisión formal. Es una cineasta que piensa plenamente la puesta en escena y que desafía los modelos de la narrativa convencional. Su cine pareciera un ejercicio constante de perfeccionamiento del uso del espacio y el tiempo cinematográficos. (I) Desde He pasado el verano en Berlín (Ich bin en Sommer über in Berlin geblieben, 1993), uno de sus primeros cortometrajes, hasta El sendero de los sueños (Der traumhafte Weg, 2016), la elipsis y el fuera de campo son puestos a prueba. Sus películas, sucesiones de “bloques de intensidad”, no necesariamente relacionados de forma consecutiva, exploran la soledad humana a partir de la observación puntual de lo cotidiano. Colección de momentos ordinarios que dotan de importancia al más mínimo acto.

(I) Al centro de I Was at Home, But, hay una familia que atraviesa un duelo. El padre y esposo, muerto dos años atrás, permanece en el fuera de campo pero todo lo que ocurre parece ocurrir en su nombre, aunque nadie lo diga. Cuando el filme inicia, Phillip, un adolescente de 13 años, regresa a casa, prácticamente mudo, sin interés por explicar su desaparición de una semana. La madre, Astrid, y su hermana menor tampoco parecen estar llevando el asunto muy bien. Una dolorosa distancia se insinúa entre ellos. Pero esta situación apenas se enuncia, la cámara no persigue la angustia o el desasosiego, permanece quieta. Angela Schanelec retrata la fragmentación de esta familia sin un hilo específico, atendiendo lo que queda de ellos, en forma de viñetas de su vida en casa y escuela. A lo largo de la película, –como en el resto de su obra–, hay cierta propensión a lo estático que deviene reflexión, a través de la desnuda puesta en juego de los elementos en el plano. 

Este es un adelanto del ensayo de Eduardo Cruz para ‘El cine que arde’, edición conmemorativa de los 10 años de FICUNAM, que se publicará en abril 2020.

Luna-Roja-Fijo

La imagen-catástrofe: Lúa Vermella de Lois Patiño

La imagen-catástrofe: Lúa Vermella de Lois Patiño

“Trabajo con el medio audiovisual principalmente,
realizando obras que reflexionan sobre la contemplación,
sobre la relación entre personas y paisaje, sobre la propia 
naturaleza de la imagen”.
Lois Patiño

Cuenta la leyenda que la Luna Roja desencadena la potencia de las mareas, la “luna de sangre” es un presagio de la catástrofe. En su segundo largometraje, Lúa Vermella, Lois Patiño crea una fábula documental a través de la historia de Rubio, un buzo que ha rescatado alrededor de 40 cadáveres de naufragios del fondo del mar gallego, y la mitología de la región en la que habitan monstruos, hechiceras y fantasmas. El filme reconstruye el imaginario del mar: imagen-catástrofe. El cineasta hace del pueblo de Camariñas, España, un espacio liminar en donde se comunican los vivos y los muertos, un limbo atemporal habitado por fantasmas en el que la materia, la imaginación y la memoria se tornan indiscernibles. 

Como en su primer filme, Costa da Morte, los  planos fijos devienen en paisajes audiovisuales, sólo que esta vez se trata de paisajes interiores, habitados por figuras humanas estáticas, atemporales, sumergidas en la contemplación extática de lo sublime-terrible; a la vez que su inmovilidad expresa el recogimiento y el  duelo ante la pérdida, en el tiempo suspendido de la espera de aquellos que han sido devorados por el mar. 

En un diálogo permanente con la pintura, esta vez con la obra de Millet, Patiño filma escenas de la vida en el campo y retratos íntimos, con lo que introduce cualidades plásticas en la imagen cinematográfica, trabajando el color, las texturas, la profundidad, así como la perspectiva; en contramovimiento está el paisaje sonoro, gracias a la  amplificación compone un ensamble material-fuerzas que capta el devenir de la naturaleza y da lugar a una percepción molecular en la que todo se hace audible, desde los sonidos de la profundidad oceánica hasta los sonidos estelares, paisaje sonoro en el que reverberan voces anacrónicas. 

A través de la imagen audio-visual, Patiño explora la relación entre las personas y el paisaje por medio de la distancia y la duración, así como la composición y el ensamble entre la imagen-visual y la imagen-sonora, lo que hace perceptible lo imperceptible: la imagen-catástrofe genera un efecto de inmersión, una percepción háptica: escuchar con los ojos y ver con los oídos, efecto que a su vez nos hace habitar las imágenes, así como las figuras estáticas habitan el paisaje.

Si Costa da Morte es una arqueo-etnografía poética de la región gallega, Lúa Vermella es una arqueología poética de los sueños y la imaginación, misma que excava en la memoria no sólo de los habitantes de la región sino del paisaje mismo. Así, sumergidos en paisajes submarinos alcanzamos la profundidad de los sueños, profundidad en la que el cielo y la tierra se comunican. La marea de la Luna Roja trae a los muertos de vuelta a casa, todo se tiñe de rojo. En ese limbo atemporal puede ser que Lúa Vermella se trate de un paisaje interior, de una ensoñación marina que acontece en un tiempo flotante, en la indiscernibilidad de si somos nosotros los que soñamos o somos soñados por el mar. 

“Al soñar la profundidad, soñamos nuestra profundidad”.
Gastón Bachelard, La tierra y las ensoñaciones del reposo