La-Edad-De-Oro-Fijo

Intervención musical: redescubrir a Buñuel. Entrevista de Sofía Ochoa con Rogelio Sosa

Intervención musical: redescubrir a Buñuel

Entrevista de Sofía Ochoa con Rodrigo Sosa

FICUNAM 10 proyectará este 6 de marzo una versión restaurada de La edad de oro de Luis Buñuel en la Explanada de la Espiga del Centro Cultural Universitario. La función será musicalizada por el compositor y artista sonoro, Rogelio Sosa.

Es una película que empieza a descubrir el potencial en el sonido con la imagen en movimiento, lo que abre evidentemente todo un universo de posibilidades que no existían anteriormente. En ese sentido, tiene una dimensión importante a  nivel histórico”.  La banda sonora original está constituida por fragmentos de obras clásicas de Beethoven, Debussy, Mozart, Schubert, Wagner, y los tambores de Calanda y un pasodoble.

“Lo que yo estoy haciendo es una remusicalización o una intervención. A mí lo que me interesó más allá de cambiar la música es buscar volver al mismo nivel que la imagen. Tradicionalmente se piensa que la música y el sonido acompañan a la imagen; la acentúa, forza, contrapuntea, pero siempre en segundo plano. Hasta cierto punto el sonido queda relegado. La idea del proyecto es sí hacer una musicalización que tiene elementos en vivo, evidentemente, pero que están para ir de la mano con la película”.

Al preparar esta pieza, ¿qué es lo que has querido resaltar o mostrar de la película?

Estoy recurriendo a las estrategias que a mí me parecen interesantes en el cine: como la repetición, la aparición sorpresiva de algún tipo de sonido, la idea del leitmotiv que es una cuestión muy wagneriana de asociar cierto personaje a un tema y desarrollarlo a través de la película para darle una lectura completamente diferente a algo que solo visualmente no lo tiene. Primordialmente estoy utilizando estructuras electrónicas, cosa que es completamente ajena al mundo en el que se filmó esta película. A nivel narrativo y emotivo, he generado un producto nuevo. Como decías, la fuerza que tienen el sonido y la música en lo audiovisual es fuerte y está subvalorada.

¿Qué lectura le estás dando a la película de Buñuel?

Tiene un dejo de crítica al status quo, a cierto tipo de sociedad burguesa y al poder. Está la historia de amor de este personaje cuyos valores y reacciones no corresponden al status quo social. Hay dos personajes que se aman y  no pueden encontrase, la idea del amor imposible como en Tristán e Isolda de Wagner, que Buñuel usó. En términos de historia, tiene el guión surrealista de Dalí y Buñuel en el que emerge toda la cuestión simbólica y onírica.

Creo que la comisión se me hizo a mí porque mi música toca esos aspectos. Trabajo con el sonido de maneras que están muy relacionadas con este tipo de acercamiento onírico o del subconsciente hacia lo simbólico. Trabajo con sonidos de mucha ambigüedad: no sabes si se trata de una orquesta o un tambor, si hace ruido, si es con voces. Me gusta mucho manejar esa especie de neblina en donde las figuras no son perfectamente bien reconocidas pero que al mismo tiempo tienen una presencia mucho más profunda, desde mi punto de vista. Ahí es donde estoy tratando de incidir con esta intervención musical: al tratar de explorar la relación con este tipo de sonoridad y musicalidad, con este tipo de universo.

Este texto pertenece a la versión impresa de Apuntes, el cual puede conseguirse en las sedes del festival.

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Fragmento de MI MADRE RÍE (Mangos de Hacha, 2020), de Chantal Akerman

Fragmento de Mi madre ríe (Mangos de Hacha, 2020), de Chantal Akerman

Por Chantal Akerman

El siguiente texto es un fragmento del libro Mi madre ríe, de Chantal Akerman, publicado por la editorial mexicana Mangos de Hacha. Publicado por primera vez en Francia en el 2013, es el último libro escrito por la ya legendaria cineasta belga, Chantal Akerman, antes de su muerte en 2015. Es una autobiografía conmovedora cuyo tema central es el mismo que en varias de sus películas: su madre. El libro será presentado por la editora Tatiana Lipkes y Sylviane Akerman, hermana de la realizadora, este sábado 7 marzo en el Museo del Eco.

Todo sirve para ser repensado, incluso las palabras o las cosas que podrían hacernos pensar en algo más. Y esas palabras son numerosas, como por ejemplo cuando me dicen el aire es puro o cuando me dicen esto es un hervidero de parásitos o también estamos en crisis y además le añaden, como en el 33. O cosas más triviales pero por lo pronto no logro recordar, como la palabra recuerdo o la palabra memoria. Tenemos tantas tareas ahora. Como ya no fumar, y humo, la palabra humo, también me da escalofríos. O como la planicie, o la tierra.                                                         

En fin, una serie de palabras, como Navidad o Año Nuevo, pero esos son escalofríos de otro tipo.                         

Y también, “pequeño papá Noel cuando vuelvas del cielo”, incluso la palabra cielo a veces me da escalofríos, sin embargo me gusta el cielo, me gustan todos los cielos, sobre todo cuando son amplios. Me gusta tanto el cielo que me puedo quedar horas en mi cama en París mirando el cielo.                                                

Todo el mundo dice, tienes mucha suerte de poder ver el cielo desde tu cama, y estoy de acuerdo.                                         

En Nueva York tengo que torcerme el cuello para ver una esquina de cielo y sin embargo vivo en Harlem. Desde que llego a Harlem me dan ganas de volver a París y después de unos días en París tengo ganas de ir a otro lado, incluso a Harlem pero también a otros lados, pero no sé realmente a dónde. Pero iré de todas formas. Sí, porque me había llevado a C. a Nueva York y se estaba volviendo insoportable. Tenía insomnio y lloraba todo el tiempo. Era insoportable.      

Sin embargo C. me hacía hablar con honestidad y yo decía sí, es lo que quiero. Debe estar bien y es realmente lo que quiero. Ella quiere que yo esté bien y me da regalos. Me decía sal ya de la infancia, es suficiente.       

Sí, sabía que era suficiente pero no lo lograba.

En todo caso no realmente.

Y la mayoría del tiempo ya no hablaba. Me negaba, a veces trataba, pero mal.              

Si no hubiera existido el asunto de hablar con honestidad, sin duda no hubiera durado tanto tiempo con C. pero tenía la sensación de que me arrancaba de mí misma con todos estos asuntos y que estaba bien.                                         

Pero en lugar de realmente hablar con honestidad yo hablaba mal. Le decía cosas terribles a ella y a los más cercanos y no eran palabras verdaderas. Era sólo destrucción. Estaba orgullosa, y luego me arrepentía.                  

Entendía vagamente que no era así que había que hablar honestamente y que podía reprocharle a los demás sin ser terrible sino con distancia y benevolencia. Pero en los momentos de mi falso hablar honestamente decía cosas tan terribles que después me enfermaba.                                       

Y volvía a mi lado en donde me tragaba todo y eso se convertía en un enojo que me mataba a fuego lento.                            

Sin embargo, alguien me dijo, cuando haces películas te entregas por completo. No lo sabía porque no me conocía, y sin lugar a dudas no conocía mi totalidad. Y cuando una película estaba terminada, es como si no hubiera hecho nada más que vaho. Necesitaba hacer vaho. Realmente lo necesitaba, pero mi tejido seguía jodido.                                    

Me gustaba hacer películas pero cuando los demás hablaban de mí usando mi nombre y mi apellido sabía que hablaban de alguien que para ellos había hecho algo más que vaho algo así como una obra. No quería contradecirlos. Por ningún motivo. No quería decirles que era vaho así que no decía nada.                             

Mi madre destila una angustia insoportable y le huimos para no contaminarnos pero de todas formas nos contaminamos y mi madre sabe que le huimos y que la tratamos como un mueble, bueno, en realidad no lo hacemos pero a veces ella siente eso y su angustia se eleva y le huimos aún más.                                         

Mi hermana dice que no hay que hacerle caso, no hay que hacerle caso, yo no le hago caso. Voy y vengo, no le digo a dónde y no le doy el número de mi celular.          

Mi madre le quiere llamar a fuerza a mi hermana. Por qué le quieres llamar, está trabajando. Déjala. De todas formas, tengo ganas de hablarle para saber a qué hora llega.       

Bueno, le marco. Está ocupado. Mi madre se truena los dedos. ¿Y D.? D. es mi sobrino, su nieto, ¿y D.? Va y viene, no dice a dónde. Vive aquí como en un hotel.

Pero mamá, ya es un hombre.                                            

Ya no volveré nunca más a México. Y eso cae como una cuchilla y es cierto, ya no volverá.

Va a regresar a su casa en Bruselas, al menos está a nivel del mar y se respira mucho mejor que en México que está en lo alto y quizá en Bruselas se sentirá mejor. En todo caso es lo que le hacen creer e intentamos creerlo y ella también. Y se va con la enfermera que la sostiene del brazo hasta el jardín para sentarse bajo el sol.

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Arrancó la décima edición del FICUNAM

Arrancó la décima edición de FICUNAM

El Festival Internacional de Cine UNAM inauguró su décima edición. En dicha ceremonia participaron Abril Alzaga y Michel Lipkes, sus directores; Marina Núñez Bespalova, en representación de la Secretaría de Cultura Federal; el Dr. Enrique Graue Wiechers, Rector de la Universidad Nacional Autónoma de México; y por último Hugo Villa Smythe, Director de Actividades Cinematográficas de la UNAM.

Abril Alzaga, directora ejecutiva del FICUNAM, enfatizó que la apuesta del festival sigue siendo “la de acercar los nuevos lenguajes cinematográficos a un público cada vez más extenso. Buscando siempre una perspectiva pluridisciplinar, multicultural y de género”. Michel Lipkes, su director artístico, además de hablar sobre la extensa programación, dedicó esta edición a la memoria del cineasta colombiano Luis Ospina, que falleció en 2019.

Marina Núñez Bespalova, Subsecretaria de Desarrollo Cultural, reconoció en su mensaje de bienvenida que “son mujeres las que llevan los grandes festivales de este país”, y celebró la retrospectiva dedicada a Chantal Akerman y el encuentro Punto de vista: Encuentro de nuevas narrativas con perspectiva de género. 

El Dr. Enrique Graue Wiechers, Rector de la Universidad, antes de dar por inaugurada esta edición, mencionó que es muy grato ver la evolución del Festival en estos 10 años.

Y finalmente, Hugo Villa Smythe, director de la Filmoteca de la UNAM, fue el encargado de presentar a Elia Suleiman, director de De repente, el paraíso, la película con la que se dio inició a esta celebración, quien se dijo feliz de estar en FICUNAM, y de ver a tanta gente joven porque su película “tiene que ver con la esperanza y la gente joven”. 

Así arrancamos esta edición de FICUNAM, un espacio para el cine que provoca.

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SÍSIFOS: Una entrevista con Nicolás Gutiérrez Wenhammar y Santiago Mohar Volkow

Sísifos: Una entrevista con Nicolás Gutiérrez Wenhammar y Santiago Mohar Volkow

Por Pablo Rendón (@pagusrendon)

Sísifos, proyecto más reciente de los realizadores Nicolás Gutiérrez Wenhammar y Santiago Mohar Volkow, forma parte de Ahora México, del Festival Internacional de Cine UNAM, sección que se ha convertido en un espacio de estreno del cine independiente mexicano en la Ciudad de México. Tuvimos la oportunidad de conversar con los cineastas sobre la película.

Sísifos es un viaje por la rehabilitación de adicciones en México. A falta de una infraestructura pública para combatir este problema, los anexos son la alternativa que han creado los propios adictos. Los anexos son centros de rehabilitación no oficiales en los que se ofrece un método de rehabilitación pensado al margen de la medicina o la terapia profesional.

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SE ESCUCHAN AULLIDOS: Una entrevista con Julio Hernández Cordón y Francisco Barreiro

Se escuchan aullidos: Una entrevista con Julio Hernández Cordón y Francisco Barreiro

Por Pablo Rendón (@pagusrendon)

Se escuchan aullidos, proyecto más reciente del realizador Julio Hernández Cordón, forma parte de Ahora México, del Festival Internacional de Cine UNAM, sección que se ha convertido en un espacio de estreno del cine independiente mexicano en la Ciudad de México. Tuvimos la oportunidad de conversar con el cineasta y el actor Francisco Barreiro sobre la película: un extraño autorretrato protagonizado por una niña acompañada por su padre, que le susurra al oído historias sobre el lugar, que suplica la dejen andar en bici sin restricciones.

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SOY YO CHARLIE MONTTANA: Una entrevista con Ernesto Méndez

Soy yo Charlie Monttana: Una entrevista con Ernesto Méndez

Por Pablo Rendón (@pagusrendon)

Soy yo Charlie Monttana, proyecto más reciente del realizador Ernesto Méndez, forma parte de Ahora México, del Festival Internacional de Cine UNAM, sección que se ha convertido en un espacio de estreno del cine independiente mexicano en la Ciudad de México. Tuvimos la oportunidad de conversar con el cineasta sobre su más reciente largometraje como director, un documental de carácter íntimo sobre la estrella del rock mexicano.

Charlie Monttana es uno de los músicos de rock más reconocidos de México, siendo una controvertida figura de culto hecha en las afueras del negocio de la música comercial. Este documental explora en su vida cotidiana y en su particular ideología, sin juicios preconcebidos y de una manera directa y poética.

Pepe-Valle-Fijo

UZI: Una entrevista con Pepe Valle

Uzi: Una entrevista con Pepe Valle

Por Pablo Rendón (@pagusrendon)

Uzi, proyecto más reciente del realizador Pepe Valle, forma parte de Ahora México, del Festival Internacional de Cine UNAM, sección que se ha convertido en un espacio de estreno del cine independiente mexicano en la Ciudad de México. Tuvimos la oportunidad de conversar con el cineasta sobre su más reciente largometraje como director, una reflexión personal sobre la violencia que azota a nuestro país.

Pablo Rendón: ¿Qué se siente haber sido seleccionado por el FICUNAM?

Pepe Valle: FICUNAM dentro del panorama de festivales es de los espacios más privilegiados tanto para ver buen cine, como para intercambiar opiniones con gente. Y, en el caso de estar en la selección con una película es un privilegio establecer diálogos de -inteligencia- con las películas y platicar con los públicos para ver cómo dialoga tu película con el público. Como en el espacio más privilegiado que se pueda ver para este tipo de cine como expresión, el cine como arte, que es pues, la Universidad Nacional. También en el caso de mi película en concreto la UNAM es coproductor, es como su espacio natural para estrenarse, para ver cómo funciona, cómo dialoga con los espectadores.

PR: Ya te has presentado como parte del jurado, ¿tienes alguna experiencia, especialmente grata, de alguna edición pasada del festival?

Pepe Valle: La verdad, mi relación con el festival ha sido muy esporádica. Estuve fuera de México muchos años. Entonces, de pronto, estuve en la película “Las búsquedas”, que también me pareció un espacio muy natural para ella. Era una película en donde se viera la manera en que se había hecho, que la película misma como especie de laboratorio muy artesanal, muy austero pero con mucha alma y, bueno, la recepción de la película fue extraordinaria.  El caso de los cortos, cuando fui jurado, también, lo que te puedo decir: el recuerdo que tengo es el alto nivel que había y lo reñida que estaba la competencia, y el buen sabor de boca que nos llevamos como jurados de, pues, no tenerla fácil. Había un nivel realmente impresionante y me acuerdo que en la fiesta final con los chicos cortometrajistas, yo me acerqué a su mesa y les dije algo que sentía, algo quería expresar es que yo hubiera querido, a su edad y haciendo cortometrajes, pues, haber tenido las ideas tan claras ¿no? Entonces, eso y filmar también, básicamente eso te habla de la vitrina, digamos, del foro que es para los nuevos talentos para los cineastas emergentes, ¿no? En este caso cortometrajes, chicos que dices: ‘tiene un gran futuro, se nota que tiene un gran futuro’.

PR: Recuerdo una entrevista tuya en donde hablabas sobre el problema de la discriminación ¿cómo es importante una ventana como FICUNAM, justo para encontrar esos espacios de distribución que hacen falta en este tipo de cine? 

PV: Un tema viejo ya, el tema de la distribución del cine de calidad, o digamos del cine no comercial o no como industria, en México, en nuestros países en general -América Latina- pero creo que cada vez se pone más difícil, más complicado. En términos de producción hay como una  ‘edad de oro’, digamos en términos de negocios y de cantidad, la calidad no diría lo mismo. Esta también el asunto de la superproducción, súper oferta de series, etcétera. Pero entonces, curiosamente parte de la ecuación se reduce en los espacios para este tipo de cine. Yo, justamente, hice una película el año pasado, era mi primer película con temática femenina, con protagonista femenina, tenía una década queriéndola hacer y ha sido sencillamente imposible encontrar espacios de distribución. Entonces, espacios, como foros, como FICUNAM, vienen a significar eso que te decía, quizá el único espacio o de los poquísimos espacios donde se da la oportunidad de que se vea ese cine. Estoy diciendo una cosa muy sobada de pronto que ya se sabe ¿qué sé yo? pero es que también lo ves hasta con los cineastas emergentes con la gente que está estudiando; no es que no les guste ese cine es que no hay manera de verlo y, si no hay manera de verlo no estás expuesto a él, creo que es una buena palabra ¿no? El FICUNAM te da la oportunidad de estar expuesto de tener roce, de tener contacto con este cine de calidad del mundo entero que se hace por todos lados y en el mejor de los casos también con los cineastas, ¿no? Oír de primera mano sus opiniones, sus experiencias, intercambiar con ellos ideas. Entonces, sencillamente, es un privilegio que sólo se puede lograr, al parecer, en el ámbito de la gran ala de la Universidad.

Pablo Rendón: Hablemos un poco de la película que te trajo acá…

Pepe Valle: Uzi es como la concreción de un viejo anhelo mío que era como dar mi punto de vista audiovisual sobre el tema de la violencia en México. Creo que vuelve a decirlo pero sí hay un tema importante, trascendente en los últimos años en México, pues es el tema de la violencia cómo nos pega a un nivel o real de lo cotidianeidad o en el imaginario; te destruye la vida de igual modo estar pensando en la violencia pasar de ser un país de gente alegre a un país de gente con miedo. Entonces es eso, Uzi es mi reflexión sobre la violencia, yo lo dije desde siempre, es una película sobre la violencia pero ni con violencia ni de violencia, sino una reflexión creo que es importante eso: hacer un reflexión sobre la violencia en México, e incluso lo llevaría más lejos y lo digo todo el tiempo ya en el tener que ver con nuestro oficio, creo que más que hacer cine hace falta reflexionar el cine que hacemos y que queremos hacer, compartir y demás. En los últimos años, el boom, digamos, de series y de cosas del crimen organizado que los ha llevado a un lugar de ser como unidad de éxito social, algo aspiracional. Ellos han sido llevados al Olimpo, santificados como Robin Hood como algo cool, etcétera, pues los creadores audiovisuales tenemos más responsabilidad de la que creemos con éste asunto del mismo modo que con los narco corridos y todas estas cosas. Y es un buen momento para hacer una pausa en el camino, reflexionar un poquito sobre eso y dar otros puntos de vistas sin quitar el tema de la mesa pero con un pensamiento crítico, ¿no? Nunca panfletario, nunca discursivo pero sí, pues eso, una reflexión sobre, creo yo, la génesis de la violencia en México.

PR: Hablas de un relato mucho más introspectivo, más psicológico, pienso ahora ‘El irlandés’ del criminal que hace memoria de su vida acá se va a encontrar un relato mucho más personal.

PV: Sí. Es como, igual a mí, de las palabras que más me obsesionan tan en el cine como en la vida es la sutileza. Me gusta, me parece una manera de relacionarse con el mundo muy digna, muy inteligente, muy interesante además como las pequeñas cosas, ¿no? Entonces ésta película es eso, es una manera de contar, mía quizá, no que sea exclusivamente mía, es mi manera de contar las cosas. Entonces es como un relato, aparentemente, muy cotidiano que esta filtrado todo el tiempo por la violencia, por manifestaciones que te pueden llevar a pensar, reflexionar: ‘quizá está ahí el origen de la violencia’. No necesariamente en balaceras y en cosas espantosas, sino en pequeños elementos quizá de la formación que tenemos desde siempre en las dinámicas que tenemos con la gente, quizá en las cosas que hiciste desde niño, ¿no?  Y allí está, pues, el germen de lo que después detona y se convierte en lo que estamos viviendo; una jungla de barbarie.

PR: El lema del festival de este año es “el cine que provoca”, ¿qué va a provocar en el espectador esta película cuando la vaya a ver?, ¿qué esperas que provoque? 

PV: Pues, creo que ateniéndonos a este fresco lema ‘el cine que provoca’ que es el lema de este año del FICUNAM. Yo esperaría que provoque, pues esto, una reflexión sobre la omnipresencia de la violencia en México, en principio en México. No sólo la violencia en sus niveles más evidentes y bárbaros, sino también la violencia psicológica que ejercemos, la violencia social, la violencia interpersonal, etcétera; la violencia hacia uno mismo. Me encantaría hacer hincapié en que nunca de una manera discursiva o panfletaria, sino muy, muy sutil y eso genera una reflexión. Aunque en realidad, la verdad es que me encantaría, me gusta más la idea de misterio de no saber qué va a detonar, qué va a provocar y, más bien descubrirlo, y este es el estreno, pues es eso. Cuando películas fuera de forma no sabes muy bien si lo estás haciendo bien, además si te gusta filmar cada película diferente menos aún, y este primer contacto con los públicos traen la posibilidad de interactuar con ellos, pues eso, es la respuesta al enigma de ver cómo va a funcionar, cómo va a dialogar, a qué niveles va a funcionar y qué cosas va a provocar o detonar en los espectadores, ¿no? Yo quisiera que fuera una reflexión sobre la violencia pero también me encantaría el misterio de saber qué va a pasar

Sonia-Wieder-Atherton-Fijo

Chantal?, un performance concebido por Sonia Wieder-Atherton

Chantal?, un performance concebido por Sonia Wieder-Atherton 

Por Aarón Flores (@aaronfloresgtr)

En el año 2018, la violonchelista franco-estadounidense Sonia Wieder-Atherton (San Francisco, 1961), concibió la obra Chantal?, una instalación en forma de diálogo entre un violonchelo, una película y un texto. El performance, que se podría catalogar como una suerte de homenaje a quien fuera su colaboradora y pareja de vida, Chantal Akerman, se despliega entre la ausencia y la presencia. En Chantal?, la “ausencia” de Akerman es representada a través de dos mecanismos: en primer lugar, la proyección de su primer filme Saute ma ville de 1968 –considerado por la escritora Esther Orner como el ars poetica de Akerman y el trabajo que condensaría toda la obra de la cineasta belga–, y en segundo, por la lectura de fragmentos del libro Une Famille à Bruxelles de 1998. El elemento de la “presencia” se encuentra en la ejecución en vivo de los arreglos para violonchelo solo, realizados por Wieder-Atherton, de obras compuestas por Béla Bartók, Leoš Janáček, y Serguéi Prokófiev, así como música tradicional judía y piezas escritas por la propia violonchelista. 

La forma en que los vasos comunicantes propuestos en Chantal? se unen de manera satisfactoria en una misma base es resultado de una constante búsqueda de la artista por la experimentación, tanto en el plano de la ejecución musical, como en el plano de lo interdisciplinario. Es posible escuchar dentro de su repertorio tan variado, música que va desde Monteverdi y Bach, a los contemporáneos Berio y Donatoni, pasando por los grandes monumentos clásicos escritos para el instrumento de cuatro cuerdas, así como piezas de la cantante de jazz Nina Simone. También, la realización de diversos proyectos concebidos como experiencias audiovisuales en donde la música se vincula con la pintura, el video y el performance, son muestra del eclecticismo que caracteriza el extenso e interesante trabajo de Sonia Wieder-Atherton.

Se trata de un diálogo entre una película, un violonchelo y un texto. La película es Saute ma ville (Explota mi ciudad) (1968), primer cortometraje de Chantal Akerman. Con ella sus silencios, sus gestos burlescos y graves, sus estribillos. El violonchelo es la música de Bartok, de Prokofiev, de Janacek, una energía fulminante, mezcla de colores, de temas populares y de cantos profundos. El texto es el libro de Chantal Akerman, Une famille à Bruxelles (Una familia en Bruselas), como un murmullo que nunca termina, como una oración. El filme se repetirá tres veces. Cada vez, los encuentros entre gestos y sonidos, entre estribillos y susurros, entre palabras y silencios, se colocarán de manera diferente en las imágenes. Cada vez en un nuevo arreglo del tiempo. Con Chantal.

 

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TODA LA LUZ QUE PODEMOS VER: Una entrevista con Pablo Escoto

Toda la luz que podemos ver: Una entrevista con Pablo Escoto

Por Pablo Rendón (@pagusrendon)

Toda la luz que podemos ver, proyecto más reciente del realizador mexicano Pablo Escoto, forma parte de Ahora México, del Festival Internacional de Cine UNAM, sección que se ha convertido en un espacio de estreno del cine independiente mexicano en la Ciudad de México. Tuvimos la oportunidad de conversar con el cineasta sobre su segundo largometraje como director, quien nos habló del reto que implicó dar el salto a la ficción, con un relato de tintes épicos inspirado en la poesía novohispana.

Pablo Rendón: Bien Pablo, nos gustaría primero hablar de los 10 años ya del FICUNAM, y de tu película que ha sido seleccionada. Es la segunda vez, ya que anteriormente ganaste el Puma. ¿Qué nos puedes contar? ¿Qué se siente haber sido seleccionado una vez más?

Pablo Escoto: Pues me siento muy feliz de que nos vuelvan a invitar aquí al FICUNAM, estamos muy agradecidos de haber tenido la oportunidad de mostrar Ruinas tu reino, porque con el premio que nos dieron fue como filmamos esta película; entonces sí, estamos muy felices de estar aquí en el FICUNAM de regreso, que es un lugar en el que desde hace muchos años, antes de hacer cine, nada más nos acercábamos a verlo, fue un lugar donde aprendimos muchas cosas y estamos muy felices de poder mostrar nuestras películas aquí. 

PR: ¿Qué recuerdas de esa edición del FICUNAM en 2017, cuando ganaste y subiste al podio a recibir aquel premio? ¿Qué recuerdos te dejó eso?

PE: Pues recuerdos muy gratos de estar ahí con todos los amigos, el equipo con quien hicimos toda la película estaba ahí y fue muy grato recibir ese reconocimiento, y recuerdo que además había muchas buenas películas ese año. 

PR: Hablando del festival, hablábamos con los cineastas de la importancia del espacio para mostrar un cine distinto, un cine independiente, un cine de autor. ¿Tú cuál consideras que es la cualidad principal en este festival?

PE: Pues para mí lo más importante es la exposición a este otro cine, y que para nosotros fue muy significativo poder tener esta ventana hacia este otro cine, que nos permitió descubrir a muchos cineastas, muchas otras formas de ver, y creo que eso es algo muy importante que el FICUNAM le trae a la gente interesada aquí en la ciudad. 

PR: Hablemos de la película Toda la luz que podemos ver, ¿qué va a encontrar el espectador cuando entre a ver la película?

PE: Pues es una historia de amor, bueno, dos historias de amor que ocurren en los volcanes del Valle de México. Es una historia de época que ocurre en dos temporalidades distintas que tiene que ver con dos distintos periodos de la historia de México.

PR: ¿Cómo te interesaste por este tema? Leía en una entrevista que te interesó la cuestión novohispana

PE: Pues creo que tiene algo de relación con Ruinas…, en que es una investigación con la historia de México, en la imagen y el paisaje. Entonces, ahora queríamos trabajar desde otro lado, que tiene que ver más con el cine de ficción, y trabajar con la historia a través de esto, y trabajar con la representación de la historia a través de nosotros y a través de la ficción.

PR: ¿Y cómo fue ese salto del documental a la ficción?

PE: Creo que sigue siendo un documental. Fue muy interesante también en esta película que trabajamos de manera colectiva, un grupo de amigos, que es el mismo grupo con el que hicimos Ruinas tu reino pero un poquito más grande, y la idea era aprender a hacer cine juntos en el periodo de hacer esta película y explorar juntos. Pasamos tres años filmando esta ficción a través de improvisaciones y distintos procesos de escritura de guion, entonces fue como ir descubriendo juntos cómo queríamos hacer que este cine de ficción fuera nuestro. 

PR: Me contabas que también fue financiada en parte por el premio que tuviste en FICUNAM, cuéntame más del proceso, ¿qué sucedió en esos tres años en los que dejamos Ruinas tu reino y pasamos a Toda la luz que podemos ver, ¿que ocurrió ahí, en ese lapso?.

PR: Muchas, muchas, cosas. Fue en cuanto Ruinas tu reino se estaba exhibiendo que comenzamos a filmar esto. Nos fuimos en los primeros días de enero de 2017, con un pequeño guion que habíamos escrito. Con los actores y todo el equipo nos fuimos a filmar el paisaje con este deseo de tener un encuentro con el paisaje y, de que esto informara a la película, más que una planeación de un guion escrito de principio a fin perfectamente estructurado. Era un poco esta idea de traer textos históricos y poéticos que nos tocan, y llevarlos al paisaje, entonces en esa tensión, en esa experiencia, en ese encuentro, que algo se desarrollara. Eso fue lo que un poco estuvimos haciendo. Pero para responder más bien a tu pregunta de qué pasó entre Ruinas tu reino y esto, creo que tenía que ver también con nuestra vida, nuestro crecimiento como amigos, como gente que se quiere, gente que se ama y cómo fuimos experimentando de otras maneras el cine, a través del cine. 

PR: Es una película muy personal entonces. ¿Qué hay de ti? ¿Qué dejaste en este trabajo?

PE: Todo (risas).

PR: Y cuéntame, ¿cómo juntas esta parte de la cuestión novohispana pero también un poco el relato épico, el relato, no sé, hasta con cierto tinte romántico griego? ¿Cómo lograste juntar estos dos universos para ésta película?

PE: Para mí, eso también tiene mucho que ver con un sentimiento que teníamos con Ruinas tu reino, que era esta cuestión de la épica y luego la épica personal. En Ruinas tu reino el trabajo de los pescadores como una cuestión de una épica por la que ellos viven y también en sus relaciones familiares, que también tenía que ver con una épica nuestra, nosotros poniendo el cuerpo e imaginando esto; entonces, creo que estos sentidos arquetípicos de la épica y del heroísmo que son griegos pero también son mexicanos, este mestizaje, estos dos mundos, son lo que nos interesa mucho; tiene mucho que ver con el nacimiento de la película y con el nacimiento de Ruinas tu reino, que es el deseo de experimentar este mestizaje simbólico, este mestizaje cultural y trabajar con esos diferentes materiales pertenecientes a nuestra historia, no solamente de México, sino también de la poesía latinoamericana y ver qué nos pueden decir hoy. 

PR: Además es un relato que me comentas que se trabajó mucho sobre la marcha, ¿cómo fue construir esta épica precisamente, sobre la marcha?

PE: Fue un proceso interesante. Fue interesante porque nosotros nunca habíamos hecho cine de ficción. Hicimos este boceto de guion que tiene más o menos la estructura que tiene la película hoy, pero lo importante era ver qué había en medio, qué era lo que acontecía en este día, que era la idea del inicio, de hacer una película que ocurre en un día en dos tiempos; entonces fue un poco ir poniendo de nosotros, ir experimentando con las cosas que nos tocan con el paso de los años, las cosas que nos cambian, a mí, a mi compañera con quien escribí el guion, y también a Salvador Amores, con quien escribimos el guion, mi compañera Cat de Almeida, el fotógrafo Jesús Núñez, la actriz Maria Evoli y todos, cómo íbamos cambiando y encontrando distintas cosas que nos tocan; y luego cómo podíamos expresar esto a través de este espacio muy abierto que era esta película, y entonces era ir imaginando las distintas líneas narrativas que podía tener la película, que tenía que ver con las líneas narrativas nuestras y de nuestros sentimientos y nuestras emociones. 

PR: El lema de este año del festival es el cine que provoca. ¿Qué esperas provocar tú con tu película?

PE: Un deseo de explorar la historia y el paisaje propio, de uno mismo.

 

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DÍAS DE INVIERNO: Una entrevista con Jaiziel Hernández

Días de invierno: Una entrevista con Jaiziel Hernández

Por Pablo Rendón (@pagusrendon)

Días de invierno, ópera prima del realizador mexicano Jaiziel Hernández, forma parte de Ahora México, del Festival Internacional de Cine UNAM, sección que se ha convertido en un espacio de estreno del cine independiente mexicano en la Ciudad de México. Tuvimos la oportunidad de hablar con el cineasta de su primer largometraje como director, en el que da el salto de la cinefotografía a la dirección, con una película que aborda ese sentir humano que el hartazgo del tedio frente al deseo de permanecer.

Pablo Rendón: ¿Qué representa para ti el haber sido seleccionado para la décima edición de FICUNAM?

JH: Me da mucho gusto estar en FICUNAM, más ahora que son sus 10 años, porque es un festival que tiene una curaduría que siempre ha sido muy buena. Desde que empezó hasta la fecha, siempre ha tenido una muy buena selección y es un festival con mucho prestigio dentro del cine un poco más de autor, un poco más de cine de arte. Y pues yo creo que FICUNAM cada vez más se está estableciendo como el festival más importante de la Ciudad de México. Es un honor para mí estar en FICUNAM y también el proyecto, porque a lo largo de los años que he asistido al festival, siempre he tenido buenas experiencias. He visto muchas películas, he descubierto a muchos cineastas y he conocido muchas retrospectivas de directores que no conocía tanto y que gracias al festival fui conociendo. Yo creo que es un gran festival para vivir el cine, para experimentar nuevas propuestas cinematográficas, nuevas corrientes de cine y creo que es muy afortunado que nos hayan seleccionado.

PR: Además es un punto de encuentro entre los cineastas de tu generación…

JH: Sí, es verdad. FICUNAM es un festival que también apoya mucho a las nuevas generaciones, y por ejemplo, en esta sección de Ahora México creo que muchos cineastas nos encontramos, y somos los mismos que trabajamos con otros. Varios somos amigos de los que están en la programación. Entonces, creo que también es una programación, al menos en la sección mexicana, de una generación nueva de cine mexicano. 

PR: Hablemos de la película que te trajo hasta acá Días de invierno. ¿Qué se va a encontrar el espectador en tu película? ¿Qué puede esperar de la película?

JH: Días de invierno es una película que habla más que nada de relaciones familiares, de cuestiones que van un poco de adentro hacia afuera. Es una película que habla sobre lo que es crecer en un lugar de México que puede ser tal vez inhóspito, un poco solitario. Un personaje que se encuentra perdido, que está como buscando su lugar en el mundo y qué sigue en su vida. Y esta especie de inanición en la película es un poco el despertar del personaje, el llegar a una edad madura que representa también una forma de hablar de muchas personas en todo el mundo. En cómo crecen en las ciudades industriales, en las ciudades pequeñas, y que uno se puede ver identificado, quizá no solamente en México, también en otros países.  

PR: Por ahí hay alguna referencia a una frase de Tom Waits. Se siente como una historia de realismo socio mexicano, ¿es esa la intención? 

JH: Pues sí, es una historia basada en el realismo, pero digamos que más en el naturalismo, y a mí me interesa mucho la cuestión de la toma de decisiones en el personaje. Me gusta mucho lo que lleva a un personaje a tomar una decisión. Es lo que hace gran parte de la película y también me interesan mucho las relaciones familiares, entre madre e hijo, entre hermanos, ese tipo de cine que me gusta que es como de entre diálogos, entre familiares. Creo que la familia es lo que termina uniéndote más con otros seres humanos, incluso en contra de tu voluntad, y aunque uno lo quiera no puede separarse

PR: Precisamente eso ¿no?, hay un constante estira y afloja entre la situación de querer escapar y permanecer, por ejemplo en la familia en la película.

JH: Sí, exactamente, es un conflicto muy interno que tiene que ver con el hecho de tener que hacer tu vida, de pertenecer a una familia y no abandonarla o, en este caso, de no dejar sola, por ejemplo, a una madre que acaba de perder su trabajo. También está una crisis de la edad y entonces el hijo está como en este conflicto interno de si tomar su camino, si arrancar con su vida en una etapa o si quedarse con su madre. Los hermanos buscan mucho presionarlo para que se quede y hay una responsabilidad de ser el hijo que vive con la madre, el hijo único que queda en la casa y es el problema por el que no puede escapar de esta realidad. Digamos que es el conflicto que se desarrolla en la película.

PR: Y luego está el problema del hombre que lobo y los dos perros como hilo conductor. ¿Cómo llegaste a este dilema?

JH: Lo leí en un problemario. Gran parte de la película tiene que ver con una historia personal y de historias que he recabado de amigos y familiares cercanos, entonces, por ejemplo, todo lo que tiene que ver con las matemáticas es porque yo de niño y adolescente iba mucho a olimpiadas de matemáticas y tengo esas memorias, tengo esos apuntes y problemas. Siempre había pensado en hacer una película relacionando un poco las matemáticas con la vida real. Entonces intenté buscar un problema abstracto que reflejara el problema que tiene el protagonista en la película y que los dos se resolvieran en la película.

PR: Toda película es en cierto modo autobiográfica, ¿ésta qué tanto lo es? 

JH: Pues una parte sí es autobiográfica, aunque en realidad digamos que está inspirada en hechos autobiográficos, pero otra parte en cosas que he visto de familiares y amigos. También es una historia que le puede pasar a mucha gente, especialmente a la que vive en ciudades pequeñas del país, que puede sentir la necesidad como de escapar de una realidad que quizá no lleva a nada. Creo que eso ocurre en muchas ciudades pequeñas de México.  

PR: Además es tu ópera prima. ¿Cómo fue pasar del trabajo de la cinematografía a dirigir? 

JH: Bueno yo realmente de lo que vivo y a lo que me dedico es a la cinematografía. Este es mi primer proyecto como director. Yo tenía este proyecto desde que estaba estudiando cine, hace ya varios años y digamos que en la misma escuela de cine no me dejaban dirigir, entonces lo seguí trabajando y trabajando, intentando levantarlo hasta que llegó el punto en el que lo tuve que levantar de forma independiente y lo filmamos de una manera de muy baja producción, de muy bajo presupuesto. Me gustó la experiencia de dirigir, no había dirigido actores en varios años, pero estuve practicando y quisiera seguir dirigiendo un poco, aunque quizá más espaciado entre mis proyectos de fotografía, porque realmente a lo que me dedico más es a la cinematografía y la dirección es algo que iré llevando con los años poco a poco. Pero sí es algo que quisiera continuar haciendo, aunque sea cada tantos años algún proyecto de largometraje. 

PR: Tratas un punto importante que es el punto del financiamiento de este cine independiente. Al final fue una película a la que le fue muy difícil conseguir patrocinios o financiamiento del Estado. ¿Crees que son importantes los festivales de cine como ventana para ese cine que no consigue financiamiento, que no consigue distribución? 

JH: Yo creo que sí son importantes los festivales para que esas películas que son independientes o de bajo presupuesto tengan una salida, una exhibición porque la verdad es que muchas veces las películas pueden quedarse encerradas y nunca ser mostradas. De por sí es cada vez más difícil exhibir películas en festivales, porque cada vez hay más competencia, más proyectos, entonces el hecho de que un festival se acerque a películas pequeñas, de pequeña producción o muy independientes, les da una oportunidad de tener una vida en exhibición, ya sea en festivales o comercialmente, algo que no podrían lograr por sí mismas. Es una buena forma de impulsarlas y de darles una plataforma para que continúen su camino. 

PR: El lema de este año del festival es “El cine que provoca” ¿qué esperas provocar al espectador con Días de invierno?

JH: Pues lo que yo quisiera provocar con Días de invierno es, primero una identificación con los personajes; me gustaría provocar una emotividad, una compasión con la forma de expresarse de los personajes y, más que nada, me gustaría que se metan en una historia en la que se puedan dejar llevar hasta el final y que disfruten de algo que yo pienso que es un cine diferente, un cine mexicano que no se ha visto.