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Concluye la octava edición del Festival Internacional de Cine UNAM

El martes 6 de marzo a las 19:30 horas se llevó a cabo la ceremonia de premiación de la octava edición del Festival Internacional de Cine UNAM en el Antiguo Colegio de San Ildefonso. Eva Sangiorgi, Directora del festival, y el programador Roger Koza, fueron los maestros de ceremonia. Hugo Villa Smythe, Director General de Actividades Cinematográficas de la Universidad Nacional Autónoma de México, dio por concluida la octava edición de FICUNAM. En paralelo a la ceremonia, en una función al aire libre, se proyectó Las buenas maneras (Good Manners), de Juliana Rojas y Marco Dutra (Brasil-Francia 2017) en la Plaza Seminario, adyacente a la zona arqueológica del Templo Mayor en el Centro Histórico de la Ciudad de México.

 

Ganadores de la octava edición del Festival Internacional de Cine UNAM

 

Competencia Internacional

Jurado: Magali Arriola (México), Lav Diaz (Filipinas), Cristina Piccino (Italia), Ben Russell (Estados Unidos), Diana Sánchez (Canadá).         

Premio Puma Mejor Película                                                                                              

El sabor del cemento (Taste of Cement), del director Ziad Kalthoum (Alemania-Líbano-Siria-Emiratos Árabes Unidos-Catar 2017)

Premio Puma Mejor Director                                                                                      

Valérie Massadian, por su película Milla (Francia 2017)  

Premio del Público                                                                                                              

El sabor del cemento (Taste of Cement), del director Ziad Kalthoum (Alemania-Líbano-Siria-Emiratos Árabes Unidos-Catar 2017)                                                           

 

Competencia Mexicana

Jurado: Minerva Cuevas (México), Manuel Muñoz Rivas (España), Hila Peleg (Israel)                    

Premio Puma México Mejor Película                                                                                                           

Los débiles, de  Eduardo Giralt y Raúl Rico (México 2018)                                                        

Mención Puma México                                                                                                            

Juan Manuel Sepúlveda, por La vida suspendida de Harley Prosper (México 2018)  

Premio TV UNAM

David. El regreso a la tierra, de Anaïs Huerta (México 2017)

Premio LCI Seguros                                                                                   

El reino de la sirena, de Luis Rincón (México 2017)

LCI Seguros – Mención Especial

Eugenia Varela y Bruno Varela, por Mano de Metate (México 2018)                                                   

 

Aciertos. Encuentro Internacional de Escuelas de Cine

Jurado: Helena Girón (España), Eduardo Thomas (México), Adrián Orr (España)                         

Premio Aciertos Mejor Cortometraje                                                                                                      

Heroísmo, de Helena Estrela Vasconcelos, alumna de la Escola Superior de Teatro e Cinema (Portugal 2016)

 

*

Declaración del ganador del Premio Puma Mejor Película y Premio del Público: Ziad Kalthoum, director de El sabor del cemento (Taste of Cement):

Buenas noches a todos:

Gracias al FICUNAM, al jurado y al hermoso público de este festival. Tanto yo, como todo el equipo de “El sabor del cemento”, apreciamos profundamente este premio.

Cuando empezamos a trabajar en nuestra película nos vimos enfrentados a una amarga verdad, la de aquellos trabajadores que se esfuerzan sin recibir prácticamente nada a cambio, que son despojados de sus derechos más básicos y son tratados como esclavos.

Al igual que hace algunos siglos, cuando la esclavitud era aceptada socialmente, hoy en día realmente nada ha cambiado y a esto nosotros le llamamos esclavitud moderna.

Como cineastas, utilizamos la cámara para escuchar de cerca la agonía de la gente y usamos el sonido para ver aquello que la cámara no puede mostrarnos.

Esto no sólo aplica a los trabajadores sirios, sino a todos los trabajadores que viven en el exilio.

Hemos escuchado que el Sr. Trump va a construir otro muro, otro muro más de la vergüenza tras el muro en Palestina, y ésta es otra agonía que compartimos.

De parte mía y de todo el equipo gracias nuevamente por este hermoso premio que, para nosotros, es muy especial pues proviene de México.

Ziad Kalthoum, director de El sabor del cemento

 

Good evening everyone,

Thank you FICUNAM Film Festival, the jury and thank you for the beautiful audience, this award is very dear to me as to all the team of “Taste of Cement”.

When we started working on this film, we found ourselves confronted with a very bitter truth. Workers working for almost nothing, stripped from their basic rights, and treated like slaves.

Just like a few hundred years back where slavery was accepted in society, today nothing really changed; we just call it modern slavery.

And as filmmakers, we use the camera to hear closely the agony of the people and the sound to see what the camera cannot show us.

This goes not only for the Syrian workers, but also to all the workers living in exile.

We hear that Mr. Trump will be building a wall, another wall of shame after the wall in Palestine, and this is another agony that we share together.

From me and all the team, thank you again for this beautiful prize. Coming from Mexico, this is very special to us all.

Ziad Kalthoum, director of Taste of Cement 

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Por Tirso Iván Vásquez Agüero

La fila es larguísima, además de las personas inscritas para la última sesión de la Cátedra Ingmar Bergman, se arma otra fila de gente que no llegó a la inscripción. En el escenario solo hay dos sillas ocupadas por el crítico Roger Koza y la directora del FICUNAM Eva Sangiorgi, al medio hay un puesto vacío. En la primera fila hay una persona, lleva una camisa de cuadros y una gorra negra, parece un asistente casual. Eva Sangiorgi comienza a hablar, agradece al público su asistencia, agradece la participación de Roger como panelista, hace una pausa e invita a ese ser tan sencillo de la primera fila a unirse al panel. Eva dice que tanto ella como Roger conocen al invitado desde hace mucho y que “esto va a ser una conversación entre amigos”. Roger anuncia que “el público no ha sido informado de que el evento durará nueve horas”. La audiencia ríe, el invitado también y agrega que Roger lo obligó a venir, apuntándolo “con una pistola”. Todos ríen, incluido Roger, la Clase Magistral de Lav Díaz comienza. 

Díaz demuestra su vocación como narrador. Toda la sesión está repleta de historias. Inicia con una, la suya: “Tuve una madre católica y mi padre era un fucking communist” dice sonriendo; recuerda esa etapa como un choque de discursos, también habla de la pobreza material en la que vivía y que le rodeaba, y de cómo el cine frente a eso cobró un significado más espiritual: “para mí el cine es parte de mi ser. Para mí ‘cine’ es ‘ser’”. Luego, cuenta que en un comienzo le interesaba explorar las diversas opciones que el cine podía ofrecer, a pesar de disfrutar de ser espectador y haber visto muchas películas, él, dice, no quería estar subordinado a algo que ya había visto previamente.

Eva Sangiorgi le pregunta por su interés en la literatura, algo que ella detecta como esencial en su filmografía. “Siempre leía los clásicos en la biblioteca de mi padre, veía muchos libros de literatura rusa: Chejov, Tolstoi (…) Mucha de la literatura rusa me convirtió en un narrador. Pero no solo la literatura rusa”. Aquí hace un silencio y añade que su vocación de relator también fue cultivada en buena parte por la tradición cultural de Filipinas, cuenta que en su país cuando alguien muere “la madre se sienta bajo un árbol de mango y durante días los familiares cuentan historias”, luego continua el padre, el hermano y así sucesivamente hasta que lo entierran. 

Eva hace otra pregunta, quiere que Lav hable de la importancia del sonido en sus films. Éste le contesta que prefiere usar el sonido que se registra en la filmación sin limpiarlo mucho, siente que es como dejarlo en su estado natural, lo cual resulta particular teniendo en cuenta que su película más reciente –The Season of the Devil (2018)– es un musical; sobre esto comenta: “las canciones fueron grabadas en el set durante el rodaje. Había un respeto por lo que ocurría en el lugar”.

Llega el turno de Roger, quien inicia describiendo la figura de Diaz como autor. “Hacer una película de más de cinco horas, nos da una idea de que se trata de un director al que no le importa hacer dinero” y agrega que no solo el metraje de sus películas es extenso, también las filmaciones deben serlo. Lav comenta que eso para él no es problemático, que no hace cine pensando en un mercado: “hago cine por el cine mismo y estoy muy claro en eso”.

Interviene Eva, dice que Diaz pertenece a toda una generación de cineastas de la cual él puede ser considerado como uno de sus maestros principales, le pregunta si siente algún tipo de responsabilidad ética o estética con esa posición que ocupa en el cine contemporáneo.

Lav entiende la responsabilidad como un elemento importante. El cine tiene que ver con el compromiso, afirma, insiste con la capacidad de transformación que el cine puede ofrecernos y con desarrollar una capacidad dialéctica, confrontar la historia y el pasado. Además, comprende que el cine se ve afectado por las condiciones materiales y físicas de su entorno: “estamos muy unidos a la naturaleza, somos esclavos de ella. Estamos dados a ciclos de generación, devastación, muerte y renacimiento”.

Eva pregunta ahora sobre el contexto de The Season of the Devil. Diaz afirma que tuvo la idea de retratar uno de los períodos más oscuros de su país, los años de la ley marcial, creada por Ferdinand Marcos, quien, según sus palabras, destrozó la psique misma de los filipinos. Sobre el uso del blanco y negro, remite a André Bazin y su interés por cierto estado de simpleza en el arte. “Quiero ser primario, para mí el cine es en blanco y negro”, dice, pareciera que quiere ser cercano a la naturaleza iniciática del arte, su estado más primigenio.  

Roger hace alusión a la profundidad de campo y la composición de planos de su filmografía, porque cree que no es ampuloso, sino que cumple una función narrativa. Lav menciona nuevamente a Bazin, dice que las tomas de larga duración, según el autor francés, pueden captar la realidad. Considera que se necesita mucha disciplina para poder hacerlo, a pesar de que sea solo una representación. Quiere crear una pureza del tiempo y el espacio, para sentir que se aproxima lo más posible, “trabajar el montaje tradicional implica un grado de manipulación mayor”, siente que le resta honestidad a su trabajo.

Luego de un rato, Roger muestra mucho interés por saber sobre el hombre de las dos caras ( Narciso, el dictador del pueblo de Ginta en la película). “Lo conocemos, está en la esquina, la maldad siempre está por ahí. (…) Estas personas están centradas en sí mismos, estos son los demagogos, no nos escuchan”, es lo puede comentar sobre ese tema; también recuerda que las canciones del musical se componen con base a repeticiones, porque es una crítica al fascismo y la lógica de este es la redundancia.

Entrado este punto, se comienza a dejar el terreno de las preguntas más concretas. Roger Koza le dice que en sus films siente que “hay una generosidad con las creencias más míticas, tienen su lugar en el mundo”, añade que si bien Diaz no cree en dios, parece estar muy preocupado por la dimensión espiritual de la realidad. Lav complementa diciéndole que para él la espiritualidad tiene que ver con estar comprometido con lo que haces, acciones mínimas como cocinar o cuidar un jardín puede ser una manera de ser espiritual, “la espiritualidad no tiene que ver necesariamente con el puto dios (…) La certeza de que existe un dios, de que hay un infierno, es un discurso muy difundido. No hay un dios, excepto por el cine”.

Luego de un rato, es clara la importancia que para Lav tiene el estar conectado con las cuestiones más concretas del mundo, de ahí que sienta que la pobreza destruye al ser. Alguien en el público pregunta por la importancia de hacer cine, Lav le contesta que “nunca es suficiente lo que hacemos en busca de la prosperidad y la paz, tenemos que ser muy realistas sobre esto. La humanidad no es lo suficientemente dialéctica, no somos suficientemente críticos. Pero al mismo tiempo seguimos luchando, y esto lo hago como cineasta, haciendo cosas pequeñas, que una persona cambie con mis películas es suficiente para mí, pero jamás será suficiente”. 

Otra pregunta de la audiencia, la última de todas, gira en torno a si el director considera que hay alguna evidencia empírica de que hemos mejorado como seres humanos, si el cine ha cambiado algo. “No lo sé, hermano”, dice, hace una pausa corta y agrega “pero te puedo contar una historia”. El auditorio ríe. Lav cuenta que en un festival de cine, en una sesión de preguntas y respuestas, uno de los asistentes confrontó a un amigo suyo, le preguntó si creía que el cine podía cambiar el mundo. Su amigo le contestó: “¿Para qué preguntas eso? El cine ya ha cambiado al mundo”.

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Por Aline Nicolas

Esta tarde los asistentes a la sala José Revueltas tuvieron la oportunidad de realizar preguntas sobre Niñato (2017) al director Adrián Orr. La película se realizó durante un lapso de cinco años y está ambientada en Madrid durante las temporadas de otoño e invierno. La idea surgió tras el cortometraje Buenos días resistencia (2013), que se basa en la misma dinámica: grabar los momentos de intimidad de una familia.

Orr narró al público asistente que es amigo del protagonista David (Niñato). Una vez que Adrián se enteró que David sería padre quiso mostrar la dicotomía entre ser padre, y aprender a serlo, sin renunciar a su sueño de adolescente. Uno de los asistentes preguntó sobre la dificultad de grabar con niños, a lo que respondió: ‘’los conozco desde que nacieron y comencé a grabar con ellos desde Buenos días resistencia, sin embargo, no fue tan difícil porque no eran muy conscientes de lo que es hacer una película. Además, todos nos habituamos a la presencia del otro; traté de estar cerca de ellos y a la vez mantener mi distancia entre sus quehaceres diarios’’.

Un aspecto que resulta fundamental para comprender el trabajo de Adrián es que en Niñato se invierte el rol de género. ‘’El invertir los roles es una forma de pensar sobre la mujer y cuestionarnos al respecto’’. Incluso en la película vemos que la hermana de David es quien trabaja mientras que él se dedica a ser padre.

También señaló que quería que los niños siguieran siendo niños; es por ello que nunca les otorgó ningún guión. Sin embargo, señala que ‘’antes de iniciar con la grabación les di reglas, la más importante era no mirar a la cámara. Recuerdo una ocasión en la que Oro estaba discutiendo con Luna y del enojo tan grande que tenía volteó a ver fijamente a la cámara sin decir nada, y sin más continuó discutiendo con su hermana.’’ Lo anterior no fue un impedimento para que Adrián les diera algunas indicaciones (principalmente a los niños) de tal forma que salieran elementos que pudieran ayudar a la realización de la película. Sin embargo, añade, ‘’nunca los obligué a nada porque obligar condiciona mucho; y eso no servía para lo que yo tenía en mente’’.  

Niñato es el primer largometraje de Adrián Orr. Además de presentar su película en la sección de El Porvenir, Orr es jurado de Aciertos. Encuentro Internacional de Escuelas de Cine. 

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Por Iliana Pichardo

Roee Rosen, artista multidisciplinario y una de las voces más críticas del presente de Israel, impartió una clase magistral con el apoyo de la Cátedra Ingmar Bergman en Cine y Teatro en el marco de la octava edición de FICUNAM. En la conversación también participaron Jean-Pierre Rehm, director del FIDMarseille y Eduardo Thomas, artista visual, curador y programador de cine.

Thomas comenzó resaltando la importancia de la presencia de Rosen en el festival, y la oportunidad de poder discutir a fondo los trabajos del autor. Añadió que una constante en su trabajo es la manera en la que se cuestiona a sí mismo, y cómo avanza ensanchando cada vez más los límites que le dan forma a sus trabajos.

Rosen comenzó el recorrido por su obra con el libro titulado The Blind Merchant, que incluye 45 dibujos que realizó el artista con los ojos vendados, y que presentan una aproximación alternativa a la puesta en escena del Mercader de Venecia, de Shakespeare. “Por muchos años vi este libro como un fracaso. Estaba seguro de que cuando lo lanzara iba a ser entendido por la gente, pero no sucedió así. Después de mucho tiempo, para mi sorpresa, el año pasado fue mostrado en Documenta 14”, relató.

Sobre su obra Live and Die as Eva Braun, que se presentó en el Museo de Israel en Jerusalén, Jean-Pierre Rehm comentó: “No puedo evitar más que estar en shock en relación a tu decisión de mostrar esta obra en Israel”. En dicha pieza, el objetivo de Rosen era poner al espectador en el rol de la amante de Hitler para imaginar la actividad sexual de la pareja en su búnker, poco antes de su suicidio. “Tú sabías lo que estaba en juego. Para mí, son cosas que no son objetos culturales, tiene más que ver con experimentarte a ti mismo”, comentó Rehm, a lo que Rosen respondió que lo que buscaba era ofrecer algo lúdico que a la vez asustara, porque le parecía que era necesario hacerlo. La exhibición causó una gran conmoción e incluso fue sujeta a debate parlamentario.

Roee Rosen también ha experimentado con los personajes ficticios. Todavía vivía en Nueva York cuando creó a Justine Frank, una pintora y pornógrafa belga, que profesaba el judaísmo, y que fue expulsada de los círculos surrealistas para más tarde afincarse en Palestina durante los años cuarenta. Dentro de la obra creada por el personaje Justine Frank, se encuentra el libro Sweet Sweat inspirado en Historia del ojo, de Bataille: “empece a escribir un ensayo teórico y se transformó en una novela poética y pornográfica. Todo parece muy estructurado, pero en realidad todo fue mucho más caótico”, comentó Rosen, “cuando empecé a trabajar con esto intenté dividir el trabajo entre Rosen y Justine, pero ella tomó el control, como una especie de posesión y tuve que enfocarme más en ella. Durante cuatro años implicó que yo no hiciera exposiciones y no produjera mi propia obra.”

Más adelante, Rosen habló sobre otros de sus trabajos, Las confesiones de Roee Rosen (2008), que fue importante para él ya que dejó de asumir identidades ficticias y The Buried Alive Videos (2013), que es parte de un proyecto transmedia centrado en la figura ficticia del poeta ruso Maxim Komar-Myshkin en contra de Vladimir Putin.

Al finalizar la conversación, se abrió una sesión de preguntas y respuestas al público. En ella se le cuestionó sobre su relación con el movimiento surrealista, a lo que contestó que su más reciente filme The Dust Channel (El canal del polvo) (2016), tiene una clara alusión a Buñuel. Con Justine Frank la idea era plantearse a sí mismo dentro de una escena cultural tan crucial como lo fue el surrealismo: “Me puedo identificar pero también ser un paria y ver lo que le faltaba al movimiento; en su sentido bretoniano era muy misógino, autoritario y homofóbico. Siempre tenía esta idea de libertad y amor, pero Breton estaba en contra de la pornografía. Con Justine no solo quería crear un personaje falso, sino también crear una especie de herramienta política para poder situarnos en el pasado y generar una discusión, dar una versión distinta del pasado”, expresó Rosen.

Sobre el tema de la identidad judía, Rosen relató que siempre consideró que el Holocausto era el centro de su identidad, pero que sentía que no podía lidiar con eso de una forma explícita: “El legado de la identidad es tan imaginario como cualquier otro. La narrativa del presente no tiene quizás que ver tanto con la del pasado”. Consideró que el tema de la identidad había que abordarlo porque tenía un elemento de verdad, pero alertó también sobre la realidad de las ficciones. La identidad como un híbrido. Tal como sus obras que buscan retar la dicotomía en la que se divide el mundo, para crear situaciones polimorfas entre el tiempo y el espacio; el texto y la imagen; la realidad y la ficción.

 

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Por Tirso Iván Vásquez Agüero

Hoy domingo 4 de marzo, luego de una intensa proyección matinal (cuya extensión alcanzó las 4 horas), el público de La temporada del Diablo (2018), la película más reciente de Lav Diaz, tuvo la oportunidad de dialogar con el director filipino como parte de la sesiones Q&A del FICUNAM 8, el diálogo fue moderado por la directora del festival Eva Sangiorgi.  

Fue la misma Sangiorgi la que inició la conversación al preguntar por las razones que llevaron al cineasta a trabajar la película como un musical. “Ya sabes, es solo Rock N’ Roll”, dijo Díaz con una risa calmada, y agregó que la idea surgió cuando estaba escribiendo un libro sobre cine en el 2016, proceso que se vio obligado a interrumpir por la indignación que le causó la llegada de Rodrigo Duterte a la presidencia de Filipinas. Frente a este hecho, Díaz pensó en escribir una canción: “una marcha fúnebre para mi país, de ahí surgió la idea de hacer un film musical”. Resulta anecdótico que la renuncia del cineasta a hacer una canción haya concluido en la composición de más de una decena de canciones para La Temporada del Diablo.

Una de las preguntas del público giró en torno al vínculo entre la ficción y dos figuras históricas de Filipinas: el dictador Ferdinand Marcos, creador de la ley marcial, y el cantautor Freddie Aguilar, cuya música siempre desarrolló una poética de resistencia al gobierno de Marcos. El cineasta respondió que si bien Freddie Aguilar es un referente en su país, las canciones del film no están estrictamente vinculadas a él. Sin embargo, sí aceptó que el discurso que desarrolla en sus películas es “muy confrontacional con la ley, con la situación del país, es una forma de activismo”.

Díaz afirmó que su película conecta la situación actual de Filipinas con la época de la ley marcial en los ochenta, de tal manera que condensa dos sentires generacionales. Asimismo, dio detalles sobre la construcción de dos personajes: “el poeta” y “el dictador”. Sobre el primero, por quien se le preguntó si se trataba de la figura de un mártir, Díaz contestó que lo veía como un ser “comprometido con la verdad”, razón por la cual en el relato se mostraba atormentado por la represión, que alude tanto a Duterte, como a Marcos o incluso, como dijo él mismo, a Putin.

Sobre el segundo personaje, Lav Díaz reveló que hizo hablar en un lenguaje que nadie más entiende (de hecho, nunca se subtitula cuando éste habla) al personaje del dictador, ya que es una figura que al ser un fascista no habla el lenguaje de los demás: “No ven a nadie, solo se escuchan a sí mismos”.

Finalmente, dejó claro que su interés por el musical tenía una búsqueda por desmontar la lógica misma del género. “No es, obviamente, como un musical de Hollywood, donde los movimientos de cámara son perfectos y la música sirve como adorno, se evitó el uso de artificios”, esto último está muy vinculado a su trabajo de composición visual, sobre el cual dijo: “prefiero manipular lo menos que se pueda el encuadre, es como mantener la pureza”. Es prudente recordar que, salvo la canción que acompaña los créditos y la dedicatoria del film (dedicado a todas las víctimas de la ley marcial), toda la música es a capella. Fue una sesión espléndida, en la que el público pudo ahondar en las motivaciones de un autor que trabaja la discordancia entre lo que los personajes cantan y lo que vemos como espectadores.